Tu madre no lo dice pero me mira mal

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Hay muchas cosas en la vida que escapan al control de un niño. Por eso los niños dependen de sus padres o cuidadores para mantenerse seguros y protegidos, tanto física como emocionalmente. Lamentablemente, algunos padres tienen un comportamiento perjudicial conocido como crianza tóxica, que puede tener efectos duraderos y perjudiciales.  Tóxico significa venenoso, dañino, contaminado. Un padre tóxico es alguien cuyo comportamiento negativo y venenoso causa un daño emocional perjudicial. Y ese daño puede contaminar el sentido de sí mismo del niño.
Como padres, establecemos el tono para nuestros hijos. Cuando somos optimistas y positivos, esto tiene un efecto dominó en el resto de la familia. Cuando estamos desanimados y somos cínicos, les hacemos la vida imposible. Podemos hacerlo con comentarios negativos, con indirectas personales o con un tono de voz o un lenguaje corporal hostiles.
Ningún buen padre quiere comportarse de forma que perjudique a su hijo, pero las interacciones tóxicas pueden colarse en la vida familiar antes de que nos demos cuenta, especialmente cuando estamos estresados. Veamos algunos ejemplos de crianza tóxica y luego hablemos de cómo hacer cambios positivos.

Las suegras nunca podrán ser madres

Te mirarán mal, como si no fueras tú quien los incubó, los trajo al mundo, los alimentó y les cambió los pañales sucios. Actuarán como si esta única cosa fuera suficiente para borrar todos esos actos de amor y servicio.
¿Qué hacemos cuando nuestro corazón maternal se desmorona (o se enfada) porque nuestros hijos actúan como si no nos quisieran? ¿Cuando tenemos la tentación de tomar nuestras decisiones de crianza basándonos en las emociones de nuestros hijos en el momento?
Para capear eficazmente la tormenta de “mi hijo me odia… ¿qué sentido tiene todo esto?”, hay que estar seguros de que sus hijos no actúan con ira porque se sienten excluidos, desatendidos o impotentes.
Dependiendo de su edad, es probable que no intenten manipular, sino que reaccionen apasionadamente. Si actúan contra ti porque no están contentos con tu dirección o tus instrucciones, asegúrate de mantener la coherencia.
Las familias fuertes y felices tienen culturas familiares cuidadosamente elaboradas. No se dejan llevar por la culpa, sino que dedican su tiempo y energía a profundizar en algunas áreas familiares clave que dan sus frutos.

Por qué no deberías vivir nunca con tu suegra

Resumen: Es comprensible que muchas personas mayores deseen mantener su independencia el mayor tiempo posible. Sin embargo, cuando la salud u otros problemas empiezan a interferir con la capacidad de gestionar las tareas y actividades diarias, y los ancianos o padres mayores se niegan a pedir y aceptar ayuda, la carga de los cuidados a distancia suele recaer injustamente en los familiares.
En nuestro sitio web tenemos otro debate sobre la importancia de ser una persona mayor asertiva. Se trata de una página en la que se habla de la necesidad de que los mayores hagan las preguntas difíciles sobre su salud y bienestar a sus médicos, y de que desafíen a éstos y a sus cuidadores cuando crean que no están siendo atendidos adecuadamente, o si creen que están recibiendo un diagnóstico o consejo incorrectos, o si son ignorados. Nos pareció que este tema era importante, ya que muchos padres y ancianos están menos equipados y son menos capaces de “hablar” cuando es necesario, y son menos propensos a mostrar su asertividad en los momentos en que más lo necesitan.

Citas sarcásticas de la suegra

Siempre ha sido una persona preocupada, además su pensamiento se ha ido deteriorando y su visión está un poco deteriorada. Yo la cuido a ella y a mi papá los dos 94 años. Ella se molesta si le digo que creo que solo pensó que estaba viendo algo y dice que creo que está loca. Anoche me despertó temblando y prácticamente llorando porque creía haberlo visto de nuevo -le ofrecí que viniera a dormir conmigo pero no quiso.  ¿Alguna sugerencia? – C.S.
Muchas gracias por enviar esta pregunta. En realidad, ésta es una queja muy común que escucho de los cuidadores familiares, así que me alegra compartir algunas ideas sobre lo que podría estar pasando y lo que puede hacer.
Lo que puedo decir, sin embargo, es que es muy común que los adultos mayores desarrollen miedos, preocupaciones y quejas persistentes que a menudo les parecen irracionales, paranoicas, absurdas o ridículas a sus familiares.
Entre mis propios pacientes, he descubierto que esto suele estar relacionado con un deterioro cognitivo subyacente. Es decir, una demencia que aún no ha sido diagnosticada por los médicos. (Por diversas razones, es bastante común que los adultos mayores con demencia experimenten un retraso en el diagnóstico).  En otros casos, este tipo de queja acaba siendo uno de los primeros signos de demencia clínica.

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