Bultos en el cuello niños

Nódulo repentino en un lado del cuello de un niño

Los bultos en el cuello son una presentación común en el Servicio de Urgencias. El diferencial es amplio e incluye lesiones inflamatorias, congénitas y neoplásicas. Establecer la cronicidad y la presencia de infección es fundamental para establecer el diagnóstico. El 80-90% de las lesiones representan condiciones benignas y la prevalencia de linfadenopatía cervical palpable ocurre en el 28-55% de los niños normales. El linfoma es la masa neoplásica más frecuente. Una anamnesis y una exploración detalladas facilitarán el diagnóstico preliminar y guiarán la investigación, el tratamiento y la derivación posteriores.
Si el paciente se encuentra bien, las observaciones están dentro de los límites normales y no hay rasgos de alerta, se debe tratar con antibióticos orales y volver a la clínica de urgencias de ORL, con instrucciones de volver si hay un cambio en la condición o preocupación. Si el paciente no se encuentra bien, póngase en contacto con el ORL y organice la obtención de imágenes y la administración de antibióticos por vía intravenosa.
Si el bulto en el cuello es la queja que presenta y no un hallazgo casual, aconsejar a los padres que organicen un seguimiento con el médico de cabecera. Tratar el origen si está indicado.    Documentar el tamaño, la consistencia y la localización y asegurar el seguimiento documentado en el momento del alta.

Bulto en el cuello

Contenido de la páginaIntroducciónLos bultos en el cuello de los niños son muy diferentes a los de los adultos. La malignidad escamosa no es un factor en la atención pediátrica y, por tanto, no se aplican las directrices para adultos. La inmensa mayoría de los edemas de cuello pediátricos son linfadenopatías benignas. Los niños hasta la edad escolar temprana suelen tener cierto grado de linfadenopatía cervical.La patología grave a excluir constituye las neoplasias hematológicas. La inflamación de la línea media anterior del cuello incluye los ganglios linfáticos, los quistes dermoides y los quistes del conducto tirogloso.La inflamación aguda del cuello en un niño tóxico indica una linfadenitis que podría convertirse en un absceso.
Cuándo derivarEl tamaño es importante: más de 2 cm es sospechosoSi se sospecha de absceso agudo, derivar urgentemente para recibir atención médica, normalmente tratamiento antibiótico.Si es crónico y no hay características sospechosas, tranquilizar. Si no está seguro, organizar el cuello USS.Si la sospecha general de linfoma, etc., remitir a hemato-oncología para su revisión. Si la biopsia está indicada, el niño será discutido con el ORL.Si el aumento de tamaño es rápido (no es una infección aguda), remitir urgentemente a hematología.Si no se está seguro de la patología de la lesión de la línea media (por ejemplo, quiste del conducto tirogloso, anomalías branquiales, etc.), considerar la USS del cuello y considerar la remisión al ORL.Si la serología viral es positiva, considerar la remisión a pediatría médica.

Bulto repentino en la nuca de un niño

Las masas en el cuello son frecuentes en la población pediátrica. En los bebés y niños pequeños, las lesiones congénitas (es decir, las malformaciones linfáticas y vasculares) representan la mayoría de los casos. En los niños mayores, la infección (sistémica o loco-regional) es, con mucho, la causa más común, siendo las neoplasias (normalmente linfomas) poco frecuentes, pero que aumentan en la adolescencia. Las lesiones del desarrollo (como los quistes del arco branquial) pueden presentarse a cualquier edad durante la infancia, aunque son más frecuentes durante la primera década de vida.
La evaluación de la causa probable de una masa en el cuello en los niños requiere inicialmente una historia clínica y una exploración cuidadosa. La edad del paciente es fundamental, sobre todo en el contexto de las lesiones congénitas que suelen presentarse en la infancia o en la niñez.1 La correlación de la edad y la historia clínica con los hallazgos de la exploración permitirá reducir considerablemente el diagnóstico diferencial y, en la mayoría de los casos, se puede llegar al diagnóstico sólo con esto. Por lo tanto, el diagnóstico por imagen, la serología y/o la biopsia se reservan sólo para casos seleccionados.

Niños con ganglios linfáticos inflamados sin fiebre

El agrandamiento de los ganglios linfáticos, también conocido como linfadenopatía, es muy común en los niños. Pueden aparecer en uno o ambos lados del cuello y suelen ser asintomáticos (sin signos o síntomas asociados) aparte de su presencia. Con menor frecuencia, los ganglios linfáticos pueden aumentar de tamaño rápidamente con dolor y sensibilidad asociados. Su hijo puede tener fiebre y otros indicios de infección de las vías respiratorias superiores. Esta inflamación aguda, conocida como linfadenitis, sugiere una infección bacteriana que suele requerir tratamiento antibiótico.
Afortunadamente, los tumores de cabeza y cuello son poco frecuentes en los niños. Los tumores del cuello pueden surgir de los ganglios linfáticos (linfomas Hodgkin y no Hodgkin), de los músculos y tejidos blandos del cuello (rabdomiosarcoma y otros sarcomas) o de las glándulas endocrinas y salivales del cuello (neoplasias tiroideas y parótidas).
Algunos niños nacen con masas que pueden aparecer al nacer o en cualquier momento de la infancia. Son las llamadas masas congénitas del cuello. A veces, la aparición repentina de una masa congénita está relacionada con una infección secundaria o un traumatismo. A menudo, una masa congénita en el cuello aparece gradualmente y se detecta durante un examen rutinario del pediatra de su hijo.

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