LA CITA DE KUBRICK

Hace un tiempo se lio bastante con un tuit mío que pasó a ser una cita falsa de Kubrick. La historia la contaron muy bien en El País (aquí)

Además de la anécdota de la frase (y sus faltas de ortografía), que ha dado la vuelta por medio mundo, lo más llamativo a mi parecer ha sido lo que quería decir y la reacción entre algunos sanitarios a los que molestó. Los aplausos, el miedo, apelar a la heroicidad de los profesionales para no centrarnos en la falta de recursos, etc. Los buenos propósitos del año nuevo (o de la la frase eufemística «nueva normalidad») acabaron el mismo día que el miedo desapareció, para volver a negar el virus, el colapso y hasta el trabajo tan duro que se ha realizado.Mucho aplaudir pero siempre creyendo saber más que el que quiere ayudarte.  Que yo sé más que tú y todo eso. Es mi experiencia.

Se está cumpliendo, y a mí personalmente no me decepciona que la población, una parte, incumpla las medidas. Ni me decepciona que vuelvan a maltratar a los trabajadores, una minoría también, como antes. La administración, todas, colaboran en eso. Es lo esperable en esta como en otras enfermedades y situaciones. Lo que más me llama la atención es que muchos profesionales hayan creído de forma verdadera en un cambio místico de la Humanidad.

Y es que no es nuevo.En el libro Diario del Año de la Peste, de Defoe, se expresa la epidemia de peste de Londres de 1665 con una similitud al comportamiento actual que deja helado. Somos los mismos, hemos cambiado muy poco.  Hace muchos años, hablemos de médicos, solo con saber el pronóstico uno era un buen profesional. Todos entendían que no había mucho más que hacer casi siempre; en el siglo XIX, con los grandes avances en todos los campos (anestesia, antisepsia, etc), empezaron a curarse algunas cosas, y principalmente, se podía calmar el dolor, que es lo que muchos asocian a la enfermedad. La figura del médico de la primera mitad del siglo XX nunca volverá a ser tan querida. Luego hemos pasado a creer que todo tiene una cura, y a exigirla, y si no sucede, es un problema del médico o la medicina. Y eso que al final todos morimos. En ese camino estamos, pero hemos pasado a creer que quizá la medicina no cura nada, que los virus no existen, las vacunas no funcionan (en general) y que los médicos son parte de una organización criminal que pone chips malignos. Y a exigir lo que yo quiera en un papel, firmado por un médico.Y si no lo consigo, busco otro, no soy yo nadie.

Como decía, esto viene de lejos y no hay que sorprenderse. En el siglo XVI un grabador de los Países Bajos llamado Hendrik Goltzius representó todo esto que estoy comentando con 4 alegorías. Vamos a verlas. Los humanos somos así, y se ve en otros ámbitos, no solo en lo referido a la salud. Vale igual para cuando un conocido que nunca te habla viene muy simpático a pedirte un favor o cuando alguien te dice que le «eches un vistazo» al chiquillo. Vale para el papel de los comerciantes, cajeras de un supermercado, reponedores, policías, celadores, enfermeras, etc. Todos los que han seguido trabajando y han recibido un baño de aplausos como elixir desprendido de la incertidumbre lo saben. Eso ya es pasado.

Grabado 1

El médico como Jesús cuando decide visitar al enfermo

En él vemos al médico como si fuera Jesucristo. Poco más que añadir. En la parte inferior libros de Galeno e instrumentos médicos. A la izquierda, el médico visitando al enfermo en su cama, tomándole el pulso y la familia rogándole por una cura. A la derecha, un cirujano tratando una herida en la cabeza y una fractura en una pierna en dos enfermos.

Es el inicio de la pandemia. Todos con miedo y encerrados.

Grabado 2

El médico como un ángel cuando trata al enfermo

El ángel lleva el remedio en la mano, va a curar o aliviar al paciente. A la izquierda se le ve hablando con el enfermo, explicándole qué debe hacer, mientras le dan una medicina en un vaso. A la derecha, el cirujano sigue curando la herida de la cabeza y abajo, entablilla la pierna. Mientras dura la enfermedad, es un ángel aún venido del cielo.

Es la fase de los aplausos.

 

Grabado 3

El médico como una persona normal cuando ya ha curado o aliviado

El médico recoge sus libros y corta las últimas vendas. El paciente de la izquierda se recupera, ya en su sillón de siempre. A la derecha, el paciente con la herida en la pierna es capaz de caminar con una muleta. En la convalecencia, en la salida de la crisis, el médico es una persona más. Es su trabajo, no hay que aplaudir ya, ni hacer demasiado caso a lo que dice.

Esto va ya solo.No fue para tanto. No hubo colapso. Se contagiaron pese a tener todos los medios porque se iban de viaje. ¿Cuánto cobran?

 

Grabado 4

El médico como un demonio cuando intenta cobrar por su trabajo o mejorar sus condiciones

El médico es el demonio ahora que ya han curado, porque para lo que ha hecho ahora encima quiere cobrar. A la izquierda, la familia y el propio paciente totalmente recuperado lo miran con desprecio. A la derecha, el herido en la cabeza ha desaparecido, y el de la pierna, ya caminando sin ayuda, está esgrimiendo un puñal ante los requerimientos del médico.

Nadie se acuerda de lo que pasó. Y menos, de hacer algo para cambiar lo que pasó.

Tienen la primaria cerrada. Los han matado ellos. Han negado respiradores teniéndolos. Siempre hubo de todo, no sé de dónde sacan eso que dicen. Los voluntarios, voluntarios eran; en verano, a la calle todos. Para lo que hacen.

Por el interés te quiero Andrés, podrían llamarse estos cuadros. Y no es cuestión de los pacientes, sino de las administraciones. Aplaudamos a los sanitarios al principio, cuando teníamos miedo. Cuando ya empiece a mejorar todo, digamos que no fue para tanto, que fue solo cosa de una curva, y que qué mal en Brasil.  Cuando estemos casi recuperados contemos otra historia, y hagamos ver que esos héroes son unos mercenarios, que encima quisieran tener mejores medios. Algunos quieren hasta tomar descansos (las llamadas vacaciones).  Que si habla una enfermera, mal; que si habla un paciente, mal. Que cada uno quiere el príncipe de Asturias para él, y a poder ser, no compartiéndolo.  Las floristerías, tiendas de lencería y lavanderías saben muchos de promesas rotas, eso es el premio, al menos para algunos. Tendría que haber hablado un médico varón de un  hospital para que la crítica hacia él hubiera sido unánime.

No lo dijo Kubrick, pero es una historia repetitiva. Y podemos estar en el inicio de la segunda parte.

Y como es muy famoso, como dijo Kubrick, las segundas partes nunca fueron buenas.

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4 comentarios

  1. Francisco Martinez

    ESTIMADO COMPAÑERO EN AL PROFESION, DESCONOZCO EL CONTEXTO EN QUE SE CREÓ LA FRASE, QUE DESDE LUEGO NO RECUERDO HABER ESCUCHADO EN LA PELICULA SENDEROS DE GLORIA, PERO QUE SI ME PARECE QUE TIENE REMINISCENCIAS EN EL LIBRO DE OTRO MEDICO QUE ESTUVO EN UNA GUERRA CON PERSONAJES MUY SIMILARES A LOS DE LA PELICULA. ME REFIERO A CELINE QUE EN SU «VIAJE AL FIN DE LA NOCHE», ESCRIBE: «Os lo digo, infelices, jodidos de la vida, vencidos, desollados, siempre empapados de sudor; os lo advierto: cuando los grandes de este mundo empiezan a amaros es porque van a convertiros en carne de cañón»

    UN SALUDO «CORDIAL»

    • Mi reino por un caballo

      Muchas gracias! No conocía ese libro pero imagínate que es un pensamiento común en estas situaciones. Un abrazo

  2. Guascachu

    Fantástico👏🏻👏🏻

  3. terminat2

    Como me recuerda al trato qye sufrimos de siempre el gremio de los informaticos, maltratados ,mao pagados y insultados por lo que hacemos hasta que pasa alguna «pandemia» informatica…. Encima las informaticas suelen ser cada pocas semanas. No sirve de nada la sociedad es egoista y el individuo aun mas.