¿CÓMO ̶D̶E̶M̶O̶N̶I̶O̶S̶ SE PREPARA UN BIBERÓN?

La mejor alimentación para un bebé es la lactancia materna, lo digo al principio porque no vamos a hablar de leche materna, sino de leche artificial. ¿De acuerdo?

Muchos bebés reciben en algún momento de su vida leche artificial, ya sea de forma única o mixta, por lo que las madres y padres tienen que enfrentarse a preparar un biberón. Desde que allá en 2001 empecé a ver niños, he escuchado muchas formas diferentes de preparar un biberón. La mayoría muy parecidas, pero no iguales. Otras, radicalmente diferentes. Hoy he preguntado en Twitter si la gente sabe preparar un biberón, y la respuesta mayoritaria es que sí.

Yo no lo tengo tan claro. Puede que sea porque en mi casa nunca hemos preparado ninguno, pero sí he leído muchas veces cómo se prepara… y, oh sorpresa, en cada sitio lo dicen de una forma. Así, el mensaje que damos a madres y padres es posible que sea muy diferente según la fuente que usemos. Donde más se diferencian las recomendaciones es en la temperatura del agua: echar la leche en polvo en el agua hirviendo, echar el polvo en agua hervida y luego enfriada, o no hervir nunca el agua. ¿Os suena?

¿Tantas vueltas para un biberón?

Pues sí, bienvenidos al mundo de la pediatría. Imaginaos para otros temas. En parte estás indicaciones se deben a que se han encontrado unas bacterias muy malas en algunas latas de leche en polvo, llamadas Cronobacter sakazakii, que pueden hacer que un bebé se ponga muy malito, especialmente si es prematuro o menor de 2 meses. Se pueden contaminar durante el proceso de fabricación, tras la pasteurización.

Veamos lo que dice la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta organización tiene una lista de 12 pasos para preparar un biberón. 12 pasos, que hay que seguir cada vez que el bebé coma. 12 pasos de día, y 12 pasos de noche. 12 pasos incluso si llevas 2 días sin dormir.

Según esto, hay que hervir el agua, y luego tenerla a más de 70 grados para minimizar el riesgo de infección posible por Cronobacter. La pasas a un biberón que debe estar esterilizado. Es posible que te quemes, ten cuidado. Luego le añades el polvo, con el agua a más de 70 grados y lo mezclas. Inmediatamente después, lo enfrías con un chorro de agua rápidamente, y compruebas que su temperatura (hace un momento era de 70 grados) es buena y que no quemará la boca del bebé.  Ya sabes, así todas las veces que tome el bebé.

Si no tienes agua hervida, dice que no es bueno, pero que qué le vamos a hacer. Se mezcla con el polvo y debe darse inmediatamente.Aquí el folleto de la OMS.

El problema es que las intrucciones de muchas latas de leche en polvo dicen otras cosas. Por ejemplo, en la de Enfamil, dice

primero hiérvela, luego enfriala, y después es cuando le echas la leche en polvo. Como vemos, es distinto.

En algunas leches, por ejemplo, lo que dicen es que las hiervas durante un minuto, luego las enfríes y le añadas el polvo, porque si llevan probióticos y echas el polvo en agua caliente, estos bichitos mueren.

Aquí, en Almiron

dicen que si es agua mineral no hace falta hervirla, pero que en el resto de casos, sí. Pero la leche se mezcla tras haber hervido el agua y luego haberla dejado enfriar. Como vemos, no dicen de mezclar el polvo con agua caliente.

La Academia Americana de Pediatría   y la FDA  americana dicen cosas parecidas. Que se siga lo que diga el fabricante, o que se hierva un minuto, se enfríe y luego se mezcle. Es decir, diferente a lo anterior.

La CDC (Centers of Disease and Control), que es referencia en enfermedades infecciosas dice otra cosa. Primero, que en la mayoría de los niños basta con seguir las intrucciones del fabricante ( es decir, enfriar sí o no, mezclar siempre en frío), pero que en niños de riesgo, hay que parecerse  a la OMS. Es decir, calentar, mezclar calentado a no menos de70 grados, y luego enfriar, evitando la infección por Cronobacter. Aquí la recomendación.

Lo que no dice la OMS ni la CDC es hasta cuándo hay que hacer esto de hervir y mezclar hervida el agua y el polvo. Hablan de más riesgo en menores de 3 meses, pero no especifican hasta cuándo hacerlo.

En España, la Asociación Española de Pediatría, desde la página Enfamilia, dice que la calientes y luego la enfríes y mezcles el polvo si dudas del agua, pero que si el agua es segura o embotellada, no hace falta calentarla.

En el siguiente libro de la AEPED

se dice que hay que dejar enfriar el agua hasta 37-38 grados antes de poner la leche en polvo.

La infección por Cronobacter es rara, se declaran entre 4-6 casos al año en EEUU. En EEUU, se atienden a 300 bebés al día en los departamentos de urgencias por quemaduras con agua caliente.

El hecho de estas discrepancias en algo tan peligroso como agua hirviendo (12 pasos, varias veces al día), deriva en un fallo de concepto. Se presupone que el agua no es limpia, no que haya riesgo de Cronobacter (que es muy bajo). Por eso se dice que no hace falta hervirla si es embotellada. Y digo yo, lo contaminado sería el polvo, no el agua! Si quisieramos evitar ese riesgo, siempre tendriamos que hervirla y mezclar el polvo en caliente, no enfriándolo antes.

Si el riesgo es tan bajo en niños sanos y a término, se debería clarificar cómo hacerlo de una vez por todas, evitando tantos y tantos casos de quemaduras en bebés. Y no digo nada de esterilizarlo todo…como si estuvieramos trasplantando un corazón, no haciendo un biberón.

¿Vosotros creéis que se lo ponemos fácil a los padres y madres si les damos mensajes tan distintos? Esto se lo preguntó Wilkinson en este artículo de Pediatrics el año pasado. Estamos confundiendo a los padres, una vez más, en todo lo relacionado con sus hijos e hijas.

Para finalizar, os dejo lo que puse en el libro «Manual para padres primerizos».

¿cómo se prepara un biberón?

Las fórmulas infantiles requieren una preparación previa para evitar riesgos, especialmente riesgos infecciosos. Pero no es nada complicado, no hagamos difícil lo fácil.

La leche artificial, también llamada fórmula, se vende en forma de polvo y hay que preparar cada biberón. También se vende ya en forma líquida, pero es mucho más cara y menos práctica.

Es muy importante limpiar bien todo lo que se va a usar, empezando por lavarse bien las manos. Hay que lavar muy bien, con agua caliente y jabón, todos los utensilios, usando un cepillo especial para limpiar el interior de los biberones y tetinas, y aclararlos con agua potable (eso es lo que dice la guía de la OMS, por si teníais pensado usar agua no potable en España para los biberones). Hay biberones de plástico y de vidrio; estos últimos se limpian mejor y contaminan menos en su fabricación.

Estos utensilios, ya limpios, no tienen por qué esterilizarse, aunque os van a convencer de que es imprescindible. Encontraréis gente que diga que es muy necesario hasta _____ (poned los meses que querías en ese hueco). Le vamos a dar un biberón, no a hacerle un trasplante de corazón. Dejemos de exagerar las cosas. Más aun ahora que sabemos que la leche materna también tiene bacterias.

Si decidís esterilizarlos de vez en cuando, se puede hacer con aparatos esterilizadores (cada cual funciona de una forma) o con agua hirviendo. Si es con agua, hay que meter los utensilios en una olla, cubriéndolos enteros con agua, y llevarla a ebullición. Luego podéis mantenerlos en un lugar limpio, ya ensamblados, no por piezas.

Ya tenemos las piezas, ahora vamos a preparar un biberón.

• Calentamos el agua hasta que hierva.

El agua hervida puede tomar mal sabor y concentrar sales minerales disueltas, por lo que con un minuto de ebullición es suficiente.

• Añadimos leche en polvo según las instrucciones de cada marca.

En general, suele ser añadir una cucharada rasa de leche en polvo por cada treinta mililitros de agua. Sin hacer montañitas ni nada, ni presionando el cacito para que entre más.

• Cerramos el biberón con la tapa y lo agitamos suavemente.

Notaréis que ahora el biberón ocupa más volumen. Por ejemplo, si era 120 mililitros de agua, ahora medirá 130 o más.

• Después, hay que enfriar un poco el biberón con el chorro del grifo.

Hay que comprobar la temperatura echándonos unas gotas en el interior de la muñeca. Debe estar tibia, no caliente. Si hay duda, mejor que esté tendiendo a fría.

• Lo siguiente es dárselo al bebé. Comprueba que gotea, que no sale a chorro (se atragantaría) ni que no sale (le costaría mucho hacer las tomas).

• Lo que sobre, en un plazo de dos horas, hay que desecharlo.

No hay que usar el microondas para calentar el biberón, porque no calienta por todos lados igual y puede hacer que el bebé sufra quema-duras en la boca al creer que la temperatura es correcta, aunque se usa mucho. Si lo hacéis, agitad la leche para que se distribuya el calor.

¿puedo preparar varios biberones?

Si lo que queréis es preparar varios biberones para usarlos después, sabed que no es una buena idea. Los biberones hay que consumirlos pronto porque pueden crecer bacterias, pero si lo hacéis, lo ideal es enfriarlos rápido y dejarlos en el frigorífico a menos de 5 oC, como mucho veinticuatro horas. Si pasa más tiempo, hay que tirarlos.

Si le dais un biberón que ya teníais preparado en el frigorífico, puede calentarse, pero por lo mismo de antes, no es seguro en el microondas. Se puede hacer al baño maría, como mucho en quince minutos, y volviendo a comprobar su temperatura. Muchos bebés se los toman igual sin calentar.

¿Y si no puedo hervir el agua?

Pues existen las preparaciones de leche ya líquida (más caras) o se puede usar agua potable limpia a temperatura ambiente y dar el biberón de inmediato, sin almacenarlo después, desechando lo que quede si pasan más de dos horas. También puede usarse agua embotellada de baja mineralización.

Si vais a pasar todo el día fuera de casa podéis preparar la dosis de polvo de manera individual, cada una en un recipiente limpio, añadiendo después el agua.

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1 comentario

  1. Ignacio Mastro

    Y digo yo, que si el riesgo de no calentarlos en el microondas es porque no se calienta el agua homogéneamente y puede quemar al bebé, pero luego le echamos el polvo y lo agitamos siempre, eso da igual, ¿no? Siempre que se compruebe la temperatura antes…