BEBÉ A LA SAL

El sodio en los recién nacidos puede ser un problema, si se eleva o si baja mucho. Cuando se eleva suele ser porque se pierde agua, como en los bebés deshidratados, o bien en aquellos en los que se les da mucho sodio, como cuando se usa leche artificial concentrada o alguna medicación que lleva mucho sodio. Por eso insistimos en alimentar frecuentemente a los bebés, y si se usa fórmula artificial, en preparar las tomas de forma correcta. Tanto sodio  no es bueno para el bebé.

La sal es cloruro de sodio, y por eso la sal no es un buen alimento para el bebé. Pero hay una costumbre en la que los bebés han llegado a intoxicarse con el sodio de la sal sin que la  hayan tomado por la boca.

En algunas regiones de Turquía existe la tradición de cubrir a los recién nacidos con sal para conseguir beneficios. Desde hace miles de años, cubrirlos de sal formaba parte de un ritual para favorecer que no muriesen (solo hay que recordar la elevada tasa de mortalidad que hemos tenido hasta hace poco en bebés).

Pero esto, aunque sea raro, no pertenece al pasado. Hay muchos casos publicados de aumento de sodio en bebé por cubrirlos de sal, con resultados en ocasiones catastróficos.

Por ejemplo, en este artículo de 2011 cuentan el caso de un bebé de 10 días que llegó a urgencias con una pérdida de peso del 23% (lo habitual, como mucho, es un 10%) , diagnosticándose de deshidratación grave. Pero no tenía historia de vómitos, ni de diarrea, y la madre le daba el pecho frecuentemente y decía que tenía abundante producción láctea… En 3 ocasiones habían cubierto al bebé entero con sal de mesa, y lo habían dejado así durante 1 hora cada vez.  Parece ser que la sal irrita la piel inmadura del bebé y por ahí se absorbe.

Como una dorada a la sal, pero con bebés

El bebé estaba con mala respiración, con piel y mucosas totalmente secas, y con alteraciones neurológicas (poco reactivo, hipotónico). El primer nivel de sodio en sangre era de 187 (lo normal es de 145 como máximo) y necesitó diálisis para volver a tener un sodio normal porque sus riñones dejaron de funcionar.

Pero este no es un caso aislado. En 2010 se publicó un artículo con 10 bebés que recibieron friegas con sal al nacer antes de los 10 días de vida. De ellos, 2 murieron, y otros 2 tuvieron un desarrollo neurológico alterado. Probablemente, aunque sea una práctica poco frecuente, es una causa poco conocida de hipernatremias graves, aunque muy limitada a zonas rurales de Turquía. ¿Pero solo en Turquía?

Parece ser que esta costumbre viene  al menos desde la época grecorromana. El famoso médico Galeno, padre de la Medicina durante casi dos mil años, escribió que el «recién nacido debe ser espolvoreado con sal para que su piel se vuelva más gruesa y firme».  La razón dada era que dentro del útero materno, la piel no estaba expuesta a nada que la dañase, pero que al nacer, todo cambiaba y había que prepararla bien. Posteriormente, en las culturas semíticas, se cubrían los bebés con sal con fines de purificación aunque nos parezca raro a día de hoy.  En la Biblia, Ezequiel dice (16:4)

«4 Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu cordón umbilical, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte ni frotada con sal, ni fuiste envuelta en pañales.»

Este rito de usar la sal ha sido practicado por los judíos hasta hace poco, y en regiones de Oriente Medio y Próximo, así como en Turquía.

Esta diapositiva es de una presentación de una encuesta en un hospital de Siria, con 112 mujeres. Casi todas sabían lo que era, o lo hacían, o lo habían hecho con ellas….

 

En la Grecia clásica también se recomendaba hacer esto con los bebés, para proteger su piel y limpiarla.  Sorano de Éfeso la recomendaba, pero mezclada con miel, y quitada al poco tiempo para prevenir complicaciones.

Siguiendo estas recomendaciones grecorromanas, otro gran médico islámico, Avicena (980-1037), recomendaba también usar la sal en recién nacidos mezclada con agua u otras sustancias. Ibn Zhur, otro médico del siglo XI nacido en Sevilla, recomendó cambiar la sal por aceite de bellota, porque no irritaba tanto la piel, pero no se le hizo mucho caso, puesto que lo que decía Avicena… pues eso, que nadie lo discutía. Varios siglos después empezaron a hacerle más caso. De la misma raíz viene el uso de henna en la piel de los bebés recién nacidos en algunas culturas.

Cuidado con las cosas que se ponen en la piel de los bebés. Por mucha tradición que se tenga.

Os dejo con una canción viejuna de Veruca Salt,  del año 1994. Por cierto Veruca Salt es la niña repelente de Charlie y la fábrica de chocolate. Si es que está todo conectado.

 

 

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1 Comentario

  1. Buen artículo para echar mano de él cuando el típico listillo te dice eso de «ya lo recomendaba Galeno/Avicena/Hipócrates…»

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