AYUNO INTERMITENTE: “LA PATAKY” TENÍA RAZÓN

Dicen que en Okinawa, en Japón, es donde viven las personas más longevas del mundo. Mi abuela decía que el secreto para vivir mucho (llegó a los 97 años) era comer poco de lo que te gusta, y mucho de lo que no te gusta. A lo mejor todo tiene relación.

La semana pasada, coincidiendo con el periodo del año donde habitualmente las personas comen más por motivos culturales (las fiestas de Navidad), se publicó en una de las revistas más prestigiosas de medicina (New England Journal of Medicine) un artículo de revisión sobre el ayuno intermitente. Es un artículo muy valiente porque recopila las evidencias hasta ahora sobre el beneficio de dejar de comer durante periodos de tiempo determinados.

Hoy se lo comenté a un grupo de compañeros, y mi sorpresa fue que no lo conocían, pero sí sabían no se qué de la Pataky, que es lo siguiente

Tengo que leer más prensa del corazón

Curiosamente la noticia es de hace poco más de un mes, la de Elsa Pataky, pero el artículo del New England de hace nada viene a darle la razón de algún modo.

Y no tiene nada que ver que yo esté en Murcia, que la historia no es verídica

¿Y qué dice el artículo?  Pues que reducir el tiempo en que uno come al día, por ejemplo, comiendo solo durante 6 u 8 horas y el resto sin comer, puede ser muy beneficioso para la salud. Desde hace muchos años se sabe que con esto se puede reducir peso, y en animales aumentar su esperanza de vida,  pero los efectos que se han encontrado no son solamente por la pérdida de peso, sino por algo más. La mayoría de estudios son en animales, y menos en humanos, pero casi todos muestran resultados en la misma línea.

Nosotros, en general, tenemos 3 comidas al día y algunos  tentempiés  más, pero no es para lo que estamos programados. Movernos, hacer una comida con suerte, etc., es lo que nos depararía la lucha en el mundo animal. Cuando comemos, usamos la glucosa como energía y almacenamos la grasa.

¿Qué pasa cuando uno deja de comer? Pues se usan las reservas de azúcar del hígado. Pero si se agotan más, la grasa acumulada empieza a descomponerse en ácidos grasos y estos se transforman en cuerpos cetónicos, que es otro combustible para las células, diferente a la glucosa. El cerebro, por ejemplo, puede usar los cuerpos cetónicos como combustible.

Parece que estos cuerpos cetónicos hacen más cosas que ser simplemente otra fuente energética. Se cree que sirven además para activar mecanismos de protección de las propias células, consiguiendo estas repararse de daños, reducir la inflamación y manejar mejor la glucosa.

Esto podría ser importante de cara a reducir diferentes enfermedades. Mejora la obesidad; mejora la diabetes al aumentar la sensibilidad a la insulina; la hipertensión y otros factores de riesgo cardiovascular. También se sabe que en animales el ayuno intermitente reduce su riesgo de cáncer y hace además que los tumores respondan más a la quimioterapia y radioterapia. En humanos se ha probado en diferentes tipos de cáncer, como el glioblastoma cerebral, con buenos resultados, y hay varios ensayos clínicos en marcha en otros tipos de cáncer.

Pero no solo en esto. El ayuno intermitente podría ser útil para retrasar o mejorar el Parkinson y  la enfermedad de Alzheimer.También se han comunicado mejorías en las funciones cerebrales en las personas que realizan ayuno intermitente (memoria espacial, memoria asociativa, memoria verbal…). En otras enfermedades donde la inflamación tiene un papel importante, como el asma y la esclerosis múltiple, el ayuno intermitente también muestra resultados positivos.

Incluso se ha visto que el ayuno pre intervención quirúrgica puede ser beneficioso para tener un postoperatorio mejor.

Los autores saben que esto no es solo decirlo y comenzar. Hay muchos factores que impiden su puesta en marcha. Por ejemplo, pocos médicos saben cómo hacerlo. En el artículo dan pautas para lograrlo (ir reduciendo las horas de alimentación durante varios meses, por ejemplo), pero no está claro cuánto tiempo hacerlo ni si los posibles efectos beneficiosos implican todos los grupos de edad.

La mayoría de los que empiezan a hacer ayuno intermitente están malhumorados, tienen hambre y no se concentran, pero estos efectos desaparecen en menos de un mes.

Pero el principal problema es cultural.

¿Os acordáis de Okinawa? Además de la genética, su dieta es pobre en calorías y tiene ayuno intermitente. Parecido a los que vivieron la guerra y la postguerra, como mi abuela (y las de muchos).

¿Cómo cambiamos los hábitos de comer de todo tantas veces al día? Es muy difícil, y para eso hay magníficos profesionales como los nutricionistas que deben estar implicados en estos cambios.

Pero no os metáis con la Pataky por eso. Al final los de la dieta del Prana (los que se alimentan de la luz del sol) van a tener razón y todo…

Aquí el enlace al artículo

Mientras tanto, si tenéis mucha hambre, en Charlie y la fábrica de chocolate ya describieron cómo lidiar con esa molesta sensación.

 

 

 

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1 comentario

  1. Muy buenas, la verdad no se si sera cierto o no, pero puedo contar mi experiencia con mi abuela, que a fecha de hoy tiene 106 años y siempre hizo tres comidas al dia, la cena siempre era maizena la cual no le gustaba mucho pero ella dice que le sienta bien. De hecho no tiene ninguna enfermedad, ni es diabetica, la tension perfecta, no usa gafas y escucha bastante bien. A veces creemos que es de otro planeta. Ella tenia seis hermanas y la mas «joven murio con 93».un saludo y felicitarte por tu blog.