REANIMANDO A BEBÉS EN 1284

Muchas personas, especialmente los más jóvenes, creen que viven el momento culmen de «lo suyo», sea lo que sea. Al igual que muchas familias han tenido a prematuros antes de las incubadoras, que fueron cuidados entre paja, cerca del fuego, o al abrigo de una estufa, y sobrevivieron, reanimar a bebés no es algo que se haya descubierto en el siglo XX, solo se ha perfeccionado. Vimos hace tiempo las normas del sacerdote Cangliamila en el siglo XVIII para resucitar neonatos, pero hay una representación más antigua, de unas comadronas asistiendo el parto de una mujer en 1284, en Zaragoza. Os traigo actualidad, como siempre.

Aunque el parto se ha medicalizado en los dos últimos siglos, durante muchísimos años la asistencia corría a cargo casi siempre de mujeres que sabían hacerlos, por lo que es muy habitual encontrar imágenes donde unas mujeres ayudan a otras a parir. Y no hace tanto. Mi hermana nació en 1969 y la asistió una mujer del pueblo que se dedicaba al campo, pero que «entendía».

Lo más difícil de encontrar es una imagen en la que parezca que están reanimando a  un bebé de alguna forma. Esta imagen podría ser una de las siguientes

Se aprecia una señora que acaba de parir, la de la izquierda, y a dos más que parece que están comprobando si el bebé está bien, intentando estimularlo. El resultado fue que el bebé murió, porque esta señora tenía solo bebés fallecidos antes del parto o inmediatamente después (las esvásticas de la almohada no tienen nada que ver con los nazis, que las esvásticas son un tipo de cruz usada en muchos contextos religiosos).

Como no conseguía tener ningún bebé vivo, dijo que la solución era hacer uno de cera, como una ofrenda, un exvoto o algo parecido.

No fue muy buena solución, porque seguían naciéndole bebés muertos o que morían al poco de nacer. Del padre no se sabe nada, pero debía existir, creo.

Seguían naciendo bebés muertos. Este último parece más pequeño aún que el primero, y la cabeza no tiene mucho tono. Si os fijáis, la comadrona está encima de la cama, de rodillas.

Al final la madre reza a la Virgen María, y se obra el milagro. El último bebé, que ya estaba en el sudario, revive. Así, sin ambigüedades. Y sin las matronas de testigo. Si os fijáis, la almohada con las esvásticas no está, pero queda la típica manta neonatal de la que ya hablamos en el bloj.

Mantas de los bebés

¿Será ese su origen? Qué gran misterio.

Perdón, que todos estaban en otra habitación. Ahora están haciendo una visita cualquiera a una madre recién parida. 9 personas me parecen pocos para ser una resucitación de este calibre.

Para dar las gracias llevan al bebé resucitado, y fajado como una momia, ante la imagen de la Virgen María, con el fin de darle las gracias. Ahora son 15.

Todo esto sucedió en el monasterio de Salas, en Huesca, y se cuenta en la cántiga 118 de las Cántigas de Santa María, recopiladas por Alfonso X El Sabio. Estas ilustraciones miniadas pertenecen al Códice de El Escorial.

Ea, pues ya lo sabéis. Seguro que esta información os es muy útil.

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2 Comentarios

  1. Util no se, pero me ha gustado la historia…
    Lo de los exvotos da para otro articulo. De los que hay en la ermita de mi pueblo, se ha escrito hasta un libro…como obra el Señor con tanto avance medico…!

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