I WANT TO BELIEVE

En esta imagen, que es de un bajorrelieve del segundo siglo después de Cristo, se puede ver una escena de un parto. A la derecha, en posición baja, una mujer sostiene a un bebé que tiene las piernas levantadas, por lo que debe estar vivo. En el centro de la imagen, una señora medio reclinada sobre un almohadón, parece haber parido unos instantes antes. A la izquierda, un asistente tiene en la mano algo que podría ser algo parecido a una ventosa. Por encima de todos ellos, y levantando de modo triunfal un aparato, aparece un hombre. Ese artilugio alargado, que parecen unas pinzas grandes articuladas y fenestradas, se cree que es la primera representación de un fórceps obstétrico, allá por la antigua Roma. Este bajo relieve se encontró en la década de 1930 cerca de Roma, en Ostia, por el profesor de Fisiología Baglioni.

Tienen toda la pinta de unos fórceps, la verdad, y eso que los que los idearon y usaron con fetos vivos se hicieron mundialmente famosos y ricos con el secreto de ese aparato (La máquina secreta) muchos siglos después. Por tanto, la invención de los fórceps fue muy anterior, y no por la familia Chamberlain.

En muchos libros del siglo XX sobre instrumentos obstétricos, y en infinidad de blojs, charlas y presentaciones, aún se hace mención a este bajorrelieve, y también en las introducciones históricas sobre obstetricia, que quedan muy monas, y sorprenden al auditorio.

I want to believe, forceps

Yo quiero creer, pero…

Hasta aquí todo bien.

Si fuera verdad, claro. El bajorrelieve nunca se enseñó al público para que pudiera examinarse, y un discípulo del profesor, llamado Crainz, publicó un artículo donde ponía en sería duda que esa imagen fuera real. Este es el artículo

Crainz, F. 1941. Einige wenig bekannte italienische Prioritaten in der Geburtshilfe und Gynakologie. Zentralblatt fur Gyniikologie. 65: 1452-1466.

Y pasó lo mismo que os ha ocurrido a vosotros, que no lo leyó casi nadie, porque estaba en alemán, y 1941 no fue una buena fecha para las cosas en ese idioma, y menos aún después.

En 1973 Crainz volvió a contactar con el profesor para examinar el bajorrelieve, pero ya había fallecido. Su hijo le confirmó que tras la muerte de su padre el bajorrelieve había sido destruido, y que se trataba de una falsificación.

Pese a esto, aún se lee en tratados sesudos y en artículos científicos que posiblemente es la primera representación de un fórceps, o que no se sabe si es o no una falsificación.

Solo con una foto, que es lo que ha quedado.

Impidiendo que se analizara en su día.

Habiéndose destruido a propósito.

Con su hijo diciendo que fue una falsificación.

Con un fórceps muy evolucionado para la época incluso de los Chamberlain.

Estas falsificaciones históricas duelen más reconocerlas cuando se han admitido antes con entusiasmo, y aunque se conozca la historia real, nadie puede frenar una buena leyenda porque nos gustan los mitos demasiado. Hay infinidad de hechos científicos que son, directamente, falsos.Y otros que por ahora no los conocemos.  Como la historia de que el niño vacunado de rabia por Pasteur defendió su tumba ante los alemanes cuando entraron en el Instituto Pasteur, y cosas así, que son de película de sobremesa y que, de tan bonitas que son, son falsas. A más no poder, pero que se siguen leyendo…

En otras ocasiones, el afán de hacerse uno famoso o de que le den más recursos para seguir investigando (o las dos cosas) hace que los resultados se maquillen para que queden tan bien que parezcan increíbles. Ese fue el caso del dermatólogo e investigador William Summerlin, que en el flamante Sloan Kettering Center de Nueva York estudiaba los trasplantes de piel entre ratones blancos y negros, intentando que la piel de los ratones blancos no fuera rechazada gracias a un novedoso método ideado por su equipo. Summerlin era una eminencia en ese campo a nivel mundial, y su jefe, el Dr Good era más que él, casi Dios (God) en la Inmunología mundial. Hasta que alguien lavó los ratones  con los implantes de piel y… era simplemente tinta de rotulador. ¿Cómo habrían llegado a esa posición?

Para que luego digan que la investigación es cara

Estamos rodeados de falsificaciones, algunas de ellas aún están en los museos y no hay quien se atreva a nombrar que lo son (se duda de la Dama de Elche-lo siento-, o por ejemplo, de la estatua berlinesa de Nefertiti).

Piltdown

Descubrimiento del Hombre de Piltdown

Otras, como el hombre de Piltdown, muestran que cuando alguien está dispuesto a creer, otros les dan las pruebas que necesitan. Se trató del descubrimiento de una nueva especie de homínido, el eslabón perdido, que la «ciencia» aceptó sin reparos, y que solo muchos años después se vio que era una burda falsificación.

Y no es el único ni mucho menos. Hay cientos. Algunos museos, como el famoso MOMA de Nueva York, pagaron una millonada por una figura de un guerrero etrusco que era tan buena… que al final era falsa.La habían fabricado, por partes, unos italianos en la década de  1910, y estuvo en exposición hasta 1960. Que no se diga.

Me encantan los mapas. Creo que es una filia rara que tengo. Una más.

O como, y reconozco que es mi favorito, el mapa de Vinland, que guarda celosamente la Universidad de Yale, sin decir si es o no falso, pero en el que gastó varios millones de dólares.  Es un mapa medieval donde se puede ver un trozo de la supuesta «Vinlandia» (círculo rojo) que sería una parte de América, quizá la primera representación antes del Descubrimiento. Salió a la luz en 1957, años antes de  encontrarse el primer asentamiento vikingo en América.

Claro, si fuera verdadera sería un mapa estupendo, pero la tinta es del siglo XX, aunque el papel sea antiguo.  Además, Groenlandia, flecha azul, no se supo que era una isla hasta 1892, y en el mapa aparece que ni en Google Earth la pintan mejor.

Está dentro de un libro que sí se ha demostrado que es auténtico. Guardado tienen el mapa en Yale  desde que se sabe que en Zaragoza tuvieron una copia de ese libro antiguo y nadie contó nada de ningún mapa, y curiosamente el que vendía el mapa por el mundo, Enzo Ferrajoli de Ry, fue condenado por robar en la catedral de Zaragoza…

Que la verdad no nos aleje de  una buena historia, parece ser el lema de muchas personas. Y cuidado con todo lo que se dice «demostrado» rápidamente. A grandes afirmaciones, grandes pruebas.

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Ya que estamos en verano y hablando de fraudes, vamos con una canción de un grupo que canta muy bien. Milli Vanilli se llaman y la canción  más famosa  que tienen es Girl you know is true. Nena, yo no me fiaría de los que llevan hombreras.  Un Grammy a los mejores artistas y más de 7 millones de discos sin cantar nada de nada.

 

 

 

 

 

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2 Comentarios

  1. Refrescante y divertida entrada veraniega. Todas las historias son muy curiosas, pero la de los ratones con rotulador es sencillamente genial. Me ha recordado el doblaje de Florentino Fernández en el mítico «El Informal», donde Clark Gable tenía el bigote pintado con Carioca…

    Por lo demás, estoy muy de acuerdo con la reflexión básica: a la gente en general le molesta mucho admitir que la han engañado. Y se suele enfadar con la persona que se lo da a conocer. Lo que es un poco irracional, lo lógico es enfadarte con el que te engañó, digo yo.

    ¡Feliz verano!

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