ME HAN RECETADO MOMIA

Hace poco mi dentista me mandó un medicamento al que, siendo sinceros, no tenía nada de fe, y eso hace que de entrada, sus efectos no sean demasiado llamativos. Se trataba de cartílago de tiburón. Como uno es educado y tímido, fui a la farmacia a comprarlo, no fuese a pasar que luego me preguntara que cómo me iba y no lo hubiese tomado. Lo del tiburón me parecía más bien algo comercial y de dudosa eficacia, de entrada. Magia por imitación por tener el escualo una quijada tan potente, desde mi escepticismo e ignorancia.
Mientras hacía cola, pude contemplar muchos productos distintos en dicho establecimiento. Algunos se publicitaban allí mismo, como escaparate para el comprador. Bastantes eran realmente placebos, que tienen su público y su demanda, y otros se consideran eficaces en algunos casos y en determinados pacientes. Lo que esa farmacia tenía, como muchas otras farmacias, a modo decorativo, eran unos recipientes de cerámica, muy bonitos, llamados albarelos.  Seguro que los habéis visto alguna vez, tras el mostrador, a cierta altura (de todos es sabido que cuanto más alto esta una cosa, menos se usa, como en las organizaciones). El caso es que pensé que si es raro lo del tiburón, más raro debía ser cuando el médico te mandaba comer momia como tratamiento. Sí, momia momia. Probado según la medicina. En una época, las momias no se veían en los museos, sino en las farmacias.
Polvo de momia

Durante mucho tiempo se han usado remedios que no tenían ningún tipo de eficacia, pero que han tardado mucho tiempo en dejar de aplicarse, como por ejemplo las sangrías, los purgantes o las sanguijuelas, porque muchos enfermos y médicos  creían de verdad que mejoraban en algo, aunque la mayoría lo único que conseguían era morir más rápido. La lista de medicaciones verdaderamente eficaces era prácticamente la misma en el siglo XVIII que en la Grecia clásica, con honrosas excepciones. Muchas veces la visión romántica, y muy extendida, de la historia, hace creer que todo han sido aciertos y caminos rectos, cuando es bastante falso que sea así.

La Lanceta, prestigiosa revista médica, que usa ese término porque era el instrumento asociado al médico, para realizar sangrías. Algo así como la imagen del blog, una sangría, para no olvidar que estuvimos equivocados y haciendo daño durante miles de años

La Lanceta, prestigiosa revista médica, que usa ese término porque era el instrumento asociado al médico, para realizar sangrías. Algo así como la imagen del blog, una sangría, para no olvidar que estuvimos equivocados y haciendo daño durante miles de años

Alguna vez se ha estudiado cómo era que los médicos mantuvieron su estatus, si realmente no curaban casi nada, y lo que más hacían era complicar las enfermedades. Algunos creen que la falta de asistencia por parte de estos, pero sí por parte de cirujanos barberos fue la causa, ya que los médicos no estaban al alcance del pueblo común, y los drenajes de abscesos, la cura de heridas, las cataratas y el tratamiento de fracturas o amputaciones lo hacía el gremio de cirujanos-barberos, un oficio de muy poca categoría y alejado de la medicina, hasta el siglo XVIII.
Por eso no es extraño que cualquier novedad se asumiera con entusiasmo hasta que se reconocía su verdadera utilidad o no. El problema es que podían pasar cientos  de años entre una cosa y otra. Las sangrias cayeron en claro desuso en el siglo XIX, con una hegemonía casi de 2000 años, pero aún médicos tan prestigiosos como Osler decían en el siglo XX que podían curar la neumonía.

Ahora están de moda otra vez las ventosas, que en su variante con cortes en la piel era un tipo de sangría como se hacía en la Edad Media.Eso sí, se las practican famosas y futbolistas, no hay nada más efectivo pues.

Durante varios siglos, uno de los tratamientos más famosos, exclusivos y supuestamente eficaces provenía de Egipto, lo que le daba un halo de exotismo que también tuvo que ver algo en su utilidad. Nos referimos a cuando se usaba la carne de momia como cura para todo.
La carne de momia o polvos de momia era eficaz casi para cualquier situación y se vendía por farmacias en toda Europa. Según médicos tan prestigiosos como Avicena era muy buena para las fracturas de cráneo, las hemorragias internas y externas, los traumatismos, como sedante, contra dolores de cabeza, como revitalizador, para tratar las cataratas… Algunos llevaban pequeñas cajas con polvo de momia por si en una urgencia necesitaban atender a un herido. Bastaba tomar unos gramos para casi resucitar a un enfermo. Y no solo se aplicaba tomándola, podía también aspirarse o usarse de forma tópica.
¿En serio momia?
Pues sí. Aún hay albarelos donde se puede ver que contuvieron la famosa momia en la farmacia, pero no siempre lo que se ha llamado momia era carne de un señor o señora egipcio. Es más, el término momia realmente significa cera, y el paso a llamar momia a los difuntos embalsamados y vendados es un proceso llamativo y curioso.
La momia original era una sustancia llamado bitumen o betún de Judea, que se obtenía del Mar Muerto. Una especie de sobrenadante oleoso que se recogía y del que se decía que tenía propiedades casi milagrosas. Pero como el Mar Muerto no daba para toda la demanda, se empezaron a sacar momias (cera) de entre las piedras, en grutas secretas y cuevas solo al alcance de iniciados, con lo que el negocio de la momia medicinal estaba en auge. Hasta ese momento, momia no tenía nada que ver con los muertos en sarcófagos.

Actualmente en el Mar Menor puede uno encontrarse grupos de personas a lo cabalgata de pueblo, con la piel embadurnada de negro y partes llamativamente blancas. No son abisinios, sino personas intentando mejorar sus problemas con lodo. Durante un rato. Ese lodo se podría vender como polvo de momia.

Como la avaricia rompe el saco, también esta momia empezó a escasear, y los árabes se dieron cuenta que la carne de momia tenía la misma consistencia pastosa que la momia, y que por tanto, debía tener los mismos efectos.Además, se creyó que en el proceso de embalsamamiento se usaba realmente bitumen. Y así, poco a poco, se pasó a llamar momia a los señores con las vendas, llegando a confundirse unas cosas con las otras, que si alguna tuvo bitumen alguna vez, de esas ya no quedaba ninguna.
Tanta demandada hizo que la importación de momias fuera un negocio creciente y que la momias humanas, las egipcias, empezaran a escasear. Ahora Egipto es un lugar donde para levantar una pequeña piedra hay un pedir, y pagar, una cantidad importante de dinero, pero en los siglos XV, XVI y XVII era bastante más fácil llegar a una tumba y llevarse todas las momias que uno encontrase.
Como el carácter humano es universal, se emplearon, dicen, cadáveres momificados no solo verdaderos, sino otros adulterados. Es decir, se tomaban los cuerpos de ajusticiados, mendigos, cadáveres sin filiación, etc., para simular un proceso exprés de momificación y vendérselos a los ávidos comerciantes que distribuían la momia por Europa. Es conocido que como cada ciudad de la vieja Europa quería su momia para exhibirla, dieron mucho gato por liebre, y en muchos casos lo que se compró fueron egipcios con pocos cientos de años, si es un alguno llegaba al siglo de antigüedad.

Vendedor de momias.

Incluso se decía que se usaban extremidades de animales como partes de una supuesta momia, desecadas, pasadas por un horno, y envueltas en viejas telas.
Lo más curioso es que hay cientos de médicos y farmacéuticos que alabaron las excelsas propiedades de la momia para casi cualquier enfermedad. Hasta para recuperar la regularidad en la menstruación se recomendaba. Paracelso fue uno de sus defensores, y la incluyó en su versión de la triaca, una composición de decenas de productos mezclados que era la panacea casi para cualquier problema.
Incluso en España la momia tuvo bastante éxito, aunque las dudas sobre si realmente la carne de momia la producían en las reboticas, con cadáveres de ajusticiados o pobres, siempre estuvo de fondo, en una especie de leyenda urbana de aquellos tiempos.
Como todos los tratamientos tan buenos, al final, poco a poco, dejó de usarse, cuando se constató que momias momias, egipcias, ya no había. Si eres un descreído y piensas que todo esto posiblemente es una leyenda, y que nunca se ha ingerido momia real, unos investigadores modernos han tomado un albarelo que aún tenía restos y lo han examinado. Mira aquí o créeme a mí: contenía restos humanos compatibles con la época del Egipto faraónico.
Al final no tenían cartílago de tiburón, y decidí no pedirlo, porque una cosa es ir a por él y otra cosa ya es encargarlo, que es casi alevosía.  Además, no estaba seguro de que fuese de tiburón tiburón.

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5 Comentarios

  1. Puf! especulación en estado puro! Lo que hacemos ahora con las casas y los tiburones lo hacíamos con cuerpos humanos ….Tu dile al dentista que te lo has tomado eh!

  2. Esther madre de Héctor e Irene

    Jaja me ha gustado como hilas la historia y el contenido también.
    No desesperes con el implante…

    • Mi reino por un caballo

      Muchas gracias! Agarró bien sin Las cápsulas de cartílago de tiburón …

  3. anda!, yo había oído que el cartílago de tiburón lo daban para tratar la artritis, para qué te lo recetó el dentista?? que me he quedado yo ahí pensando, mmm, el dentista? en serio?
    que angustia tomar un remedio del que piensas que se hizo con cadáveres de ajusticiados o pobres aaarg 🙂

    • Mi reino por un caballo

      Hola! Me lo mandó tras ponerme un implante, porque “agarraba” mejor 😉

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