Actualmente una mujer puede saber si está embarazada de una forma muy sencilla. Basta ir a cualquier farmacia y pedir un test de embarazo. Depositando un poco de orina sobre él, en unos minutos sabrá si está o no. Lo más difícil en estos casos es decidir orinar en él, es decir, comprarlo o no, y saber interpretar el resultado sin leer las instrucciones (que mira que son sencillas, pero si con los nervios no se miran, se forman líos).  Saber si una o dos líneas significan que no o que sí, o si los colores quieren decir algo puede ser conflictivo.  En la serie Friends les pasó algo parecido

También existen algunos que te dicen «está usted embarazada», e incluso de cuántas semanas, casi tan efectivos como cuando tu abuela te dice que tienes cara de embarazada.Es algo tan sencillo que parece que se conoce desde siempre, pero no.

Anuncio de 1978, de uno de los primeros test de embarazo caseros.

Estos test caseros se aprobaron en EEUU en 1978, por lo que os podéis hacer una idea de si en vuestra familia los usaron.

Otra de las pruebas, aunque dicen que no sirve de mucho,  es observar cómo algunas personas que toman bebidas alcohólicas ahora beben agua, pero porque ese día no tienen ganas.

En mi familia eso de los brindis sí fue todo un éxito. En una Nochevieja, 2 de las invitadas acabaron buscando una farmacia de guardia después de brindar varias veces con coca-cola, y efectivamente, las 2 estaban embarazadas.

Con ese nombre, pueden darse confusiones. O acabar encontrando un pozo de agua, como buenos zahoríes.

Otras formas de conocer si una chica está embarazada, como saber si ha dejado de tener la menstruación, además de implicar una pregunta demasiado íntima, no son seguras del todo. Hay aparatos que han ayudado a saber si la mujer estaba embarazada, como el método del péndulo, que se usaba para conocer, no solo el estado, sino también el sexo del bebé.

A los que recordéis la película   La casa de los espíritus, no os tengo que decir que la protagonista, en el mismo momento del orgasmo dijo «Es una niña y se llama Blanca», en un alarde de videncia.  Esa es otra forma de saberlo, la intuición o la videncia, de la que la cultura popular da muchos ejemplos.

A mí, que ya voy siendo más bien viejuno, el método que más me gusta es el de la rana. No porque lo viviera, sino porque en mi infancia aún se nombraba en las películas españolas como una forma de saber si una mujer estaba embarazada, aunque cuando yo nací ya existía la prueba del hCG (por lo menos en EEUU). Creo que mi primer recuerdo de esto es de una película de Pajares y Esteso, donde salía. Así hemos salido.  Y el caso es que tiene mucho que ver con los test actuales de gestación.

En la orina de las mujeres embarazadas se puede detectar una sustancia, la gonadotrofina coriónica humana (hCG). En los años 70 se usaron métodos inmunológicos para detectarla, y eso es lo que hace el famoso test de gestación. Unos anticuerpos contra la hCG se unen a esta si la detectan, y se produce un cambio de color en el palito. En raros casos un positivo no es un verdadero embarazo, pero eso lo dejamos para otro día.

Pero desde mucho, mucho tiempo antes se sabía que la orina de una mujer embarazada tenía algo especial. En el antiguo Egipto se decía que la forma de saber si una mujer estaba embarazada consistía en que orinara sobre semillas de trigo y cebada.

Pasados unos días, si crecía la cebada, sería un varón; si crecía el trigo, sería una chica. Si no crecía nada, pues no estaba embarazada. Para el resto de combinaciones no se conoce el resultado. Como esto parece un poco de broma, en 1963 se hizo un estudio, y en un 70% de los casos, si la mujer estaba embarazada, crecía. Para que luego digan de los Antiguos.

La prueba definitiva.

En la Edad Media, no se sabe muy bien por qué esa fijación, se siguió usando la orina de la supuesta embarazada. Se decía que podía crear ella misma un nuevo ser, o cambiar el color de algunas hojas. En la década de 1930, unos científicos alemanes inyectaron durante 3 días la orina de una mujer embarazada a ratas. Luego mataban al animal y veían si sus ovarios se habían estimulado. Si era que sí, la probabilidad de embarazo era del 80%. Casi como los egipcios, pero matando, que estaba de moda en esas fechas.  Se llamaban Ascheim y Zondek, por eso el test se denominaba «A-Z test».

 Lo más llamativo de esto es que no sabían qué era exactamente lo que la orina debía llevar para que hiciese eso.

Si se usaban conejos, era el test de Friedman, y también había que matarlos.

Sobre una madre que paría conejos, hay un libro por ahí que habla de ese caso. Ya sabéis cuál es.

Como decía al principio, a mí me gusta más la prueba de la rana. Casi siempre en farmacias, y también en otros lugares, había recipientes donde se podían ver las ranas, a la espera de ser usadas como un predictor.

Las farmacias han perdido mucho. Antes podías llevar a los niños gratis a ver cocodrilos colgantes y ranas, y ahora lo más que puedes es llevarles a la sección Hogwarts (homeopatía).

Se inyectaba bajo la piel de la rana la orina de la mujer supuestamente embarazada, y si lo estaba, lo esperable era que la rana pusiera un montón de huevos en las siguientes 24 horas.

Como puede apreciarse, los huevos caían al fondo del frasco si la orina inyectada era de una mujer embarazada.

Esa rana podía volver a usarse pasado un mes. Y sin matar a nadie, oiga. Este test de la rana aún se realiza en algunas zonas del mundo.

Tengo la sensación de que la época de mayor consumo de ancas de rana en España fue en aquellos años, aunque no tengo ningún dato, ni quiero decir que tenga algo que ver. Ahora se ven menos carteles en los bares, y los que se ven, son como este.

Está por ver si esa historia de la rana que se convierte en príncipe al besarla no fue su fuente de inspiración.El test de la rana se desarrolló en Sudáfrica, también en los años 30, y la especie usada, la Xenopus laevis, se exportó a todo el mundo. Es que interesaba esto de saber si había embarazo o no.

Inyectando diferentes muestras de orina a las ranas.

En algunos lugares hasta se comportó como especie invasora cuando se escapó de alguna urna.

Pero este método de la rana tuvo algunas variantes. En Argentina lo desarrollaron pero con sapos machos desde 1947. Mainini, que así se llamaba el descubridor, inyectaba la orina de la mujer en el sapo, y si estaba embarazada, el sapo eyaculaba en las 3 horas siguientes.

La rana gustavo aún recuerda, con sumo placer, sus comienzos como rana de la prueba de Mainini.

Para comprobarlo,se analizaba la orina del sapo con un microscopio en busca de los espermatozoides sapiles.

La culpa de que vayáis apresuradamente a una farmacia a por un test de embarazo es de estos dos investigadores,Judith Vaitukaitis y Griff Ross, que desarrollaron la técnica. Han sido nombrados doctores honoris causa en varios estanques y tienen varios nenúfares en su honor. Aquí el artículo que lo demostraba.

Antes, el diagnóstico de embarazo lo hacían las mujeres de la familia, basándose en la falta de menstruación y otros signos. Con el test de las ratas, o el más famoso y rápido de las ranas, una mujer podía saberlo antes.

Aquí os dejo un vídeo donde explican muy bien cómo funciona un moderno test de embarazo casero.

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Puede que si la prueba de la rana os ha dado positiva, el Manual para padres primerizos puede ser una idea, y ya va por su segunda edición (gracias!)

MANUAL PARA PADRES PRIMERIZOS

Si queréis conocer la historia de la señora que paría conejos, y otras parecidas,

este era el libro del que hablaba.