CÓMO CALENTAR LA CAMA DE UNA REINA

Actualmente las camas se pueden calentar de muchas formas, teniendo menos sensación de frío que hace años. La calefacción, la bomba de calor, o un buen nórdico son soluciones eficaces y por eso se lleva ir a la cama sin pijama.

Tiempo atrás,  cuando hacía frío y ni los cobertores ni los pijamas calmaban la sensación gélida, en muchas casas se planchaban las sábanas antes de meter a los niños, o se usaban unas bolsas de plástico, en las que se metía agua caliente, y que se colocaban dentro de la cama, para que fueran desprendiendo calor. A mí me gustaban en los pies.

Muchos antes, otra solución era el calientacamas. Ahora solo se ven en la decoración de las casas rurales, seguro que los habéis visto. Creo que solo se fabrican para decoración. Son una especie de sartenes con un mango muy largo, casi siempre de cobre o de latón. La mayoría estaban cubiertas, con pequeños agujeros en su parte superior. Dentro de ellas se podían poner piedras o ladrillos calentados en la hoguera, o directamente, las ascuas. Con ese mango tan largo, se podía calentar toda la superficie de una cama, dándole varias pasadas.

Calientacamas

Además de estos artilugios, nuestra cama se podía convertir en un lugar calentito por medio de botellas de agua caliente y algunos otros aparatos que se rellenaban con líquidos calientes.

Existen otros tipos de calientacamas, muy eficaces, la verdad, pero de esos no voy a hablar, ya que doy por hecho que sabéis a los que me refiero, ¿verdad? Puede incluso que tengáis un modelo  que no sea el que os gustaría tener, pero os conformáis.  De tanto calentar la cama puede llegar a nacer un bebé. No me hagáis explicar cómo sucede.

(bueno, venga, ya lo explicamos con los Sooterkin).

Diferentes calientacamas, en un catálogo de la época.

El uso de un calentador de cama y el nacimiento de un niño llega a su máxima expresión con la historia de una reina de Inglaterra.  Veamos.

Jacobo II de Inglaterra (1633-1701) era el duque de York cuando tuvo 2 hijas con su primera mujer, que luego falleció. Como buenos británicos, practicaban la religión protestante. Pasado un tiempo tuvo una segunda esposa, María de Módena, que era católica, y ambos acabaron siendo de esa misma religión, la católica. La pobre María de Módena tuvo más de 10 embarazos, y todos ellos acabaron con mortinatos, abortos o con bebés que fallecieron muy pronto. Un poco más adelante, Jacobo se convirtió en rey, y toda la nobleza y los religiosos de Inglaterra no tenían demasiado temor de que llegaran a tener un hijo, porque era claro que los perdía todos. De tener un hijo varón, pasaría a ser el futuro rey de Inglaterra, y sería católico, como su padre, y eso sí que sería un problema para un país de protestantes. Por ahí no pasamos, se dijeron.

El problema es que un día María de Módena tuvo un bebé varón, muy sano, pese al historial médico y pese a nacer varias semanas antes de término. Sería el próximo rey de Inglaterra, católico. Los rumores decían que lo que había tenido era un bebé muerto. Entonces,  ¿qué sucedió?

Durante el parto, parece que introdujeron un calientacamas grande en su real cama, porque se quejaba de tener mucho frío, y al poco, allí había un niño. Las malas lenguas dijeron que en esa calientacamas había un bebé, que no era el hijo legítimo, y que solo era una maniobra del supuesto padre para que su hija protestante no gobernara. Tuvieron que dar muchas explicaciones y presentar testimonios de personas que estuvieron presentes en el parto (que eran católicos, para más sospecha).

Pirelli además de neumáticos también fabricaba bolsas para calentar camas, pero no se conocía en Inglaterra, que eran más de Silverstone.

No hay prueba ninguna de ello, pero lo que sí es cierto es que fue un escándalo gigantesco. También se dijo que de ser de verdad hijo de su madre, el padre no era el rey; que la madre no tuvo ningún síntoma del embarazo, que no produjo nunca una sola gota de  leche, etc.

Ese mismo año, su primera hija y su marido, encabezaron una revolución que obligó al rey a dejar la corona. María de Módena, Jacobo II y el niño nacido del calientacamas,  con 6 meses de edad, huyeron a Francia.  Ese niño nunca llegó a ser rey.

En este dibujo satírico, se ve a ese niño Jacobo Francisco Eduardo Estuardo ya crecido y con su esposa, Maria Clementina Sobieska. A él se le representa dentro de un calientacamas. Ahora se entiende, ¿verdad?

Lo más probable es que todo se debiera a la campaña de propaganda que los protestantes hicieron para acabar con el rey católico. Aunque parece que las fake news son cosa de twitter y facebook, hace ya muchos años que están inventadas.

Aquí se ve a María de Módena con quizá demasiada intimidad con su confesor, el padre Petre. También se le buscaron otros padres…

A diferencia de ahora, que los reyes se quieren mucho y comen perdices, antes podían pasar meses y meses sin verse rey y reina. Por eso es seguro que el parto fue prematuro: se conocen los únicos 2 días en los  meses  previos al parto en los que el rey estuvo con la madre, calentándole la cama.

Esta es la cama donde sucedió, en el palacio de Kensington. Se llama la sala del calientacamas.

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-Si te ha gustado esta historia, hay más de humor en el libro Lo que nadie te contó sobre la maternidad, el parto y  la lactancia sobre la historia de la medicina de los niños.

 

 

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2 Comentarios

  1. Esther madre de Héctor e Irene

    Que interesante!
    La verdad, vaya presión para dar herederos a la corona,si no con calientacamas, con ungüentos o técnicas ortopédicas…
    Lo mejor es cambiar las normas a tu antojo y que reine lo que te plazca por la gracia de Dios…

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