MI BEBÉ ES EL MEJOR

En 1908, una maestra llamada Mary deGormo tuvo una idea genial. Si se hacían competiciones para ver quién tenía las mejores calabazas, puerros o sandías, si se celebraban concursos para exhibir a los mejores caballos, bueyes o perros, ¿por qué no hacer una competición para descubrir a los mejores bebés?

Con la ayuda de un pediatra, y gracias el movimiento que quería seleccionar solo a los mejores y que imperó a inicios del siglo XX en Estados Unidos, la idea fue todo un éxito. Se celebraron concursos en muchos estados para encontrar a los bebés perfectos, instalándose en ferias. Estos concursos, los Better Baby, consistían en lo siguiente.

Midiendo a lo bebés para ver cuál es mejor que los demás

Las madres (casi siempre eran madres) llevaban a sus bebés, y a la entrada de las instalaciones, les tomaban el nombre y la procedencia. Se clasificaban según si vivían en el campo o en una ciudad, su sexo, etc. Luego, pediatras, otorrinolaringólogos, optometristas, psicólogos, y organizadores,  los medían.

Los científicos comprobando cuánto se desviaban de la media

Peso, longitud, perímetro cefálico, reflejos, fuerza, medidas de los brazos y piernas, distancia entre los ojos, reacción ante diferentes frases, reacción ante un espejo, cómo manipulaban bloques, capacidad visual, etc. Según la edad de los niños o niñas, las pruebas eran diferentes.

El orgullo de cualquier madre

Los pesaban vestidos con unas togas de franela, y al final del proceso, volvían a ponerse su ropa original. A muchos les daban una medalla patrocinada por alguna de las empresas que vendían productos a los padres.

Ganadores de algo

Estas ferias pronto se asumieron por parte de los programas de salud comunitarios, y se daban charlas sobre cuidados de los bebés a las mamás, por parte de las autoridades sanitarias, con ideas un poco extrañas. Incluso se repartían libros para las madres de forma gratuita, que a día de hoy, son parte de la historia de la eugenesia (ya sabéis, querer que solo nazcan los mejores, para favorecer a la raza). Esto hizo que el cuidado de los bebés pasara a los profesionales, y se fomentó el consumo de determinadas marcas.

Ni negros, ni indios, ni hispanos….

Un detalle, sin importancia.Si eras negro, o con alguna discapacidad visible, mejor ni te acercaras.

Se fomentaba la competitividad entre las familias. Todos los bebés tenían una nota inicial de 1000 (en algunos casos era 100), y les iban quitando puntos según los defectos que les encontraban. Cuando acababan, el bebé era una puntuación. Las familias que ganaban se llevaba un premio (siempre eran varias), y, no hace falta decirlo, representaban al niño blanco de raza caucásica, como después lo harían en la Alemania nazi la raza aria.

Estos eventos consiguieron dos cosas: que la opinión de los expertos tuviera valor sobre la de las madres y padres, y hacer que la normalidad fuera un rasgo distintivo frente a lo anormal. De hecho, daban hasta certificados de estar dentro de los percentiles adecuados. Una locura.

Como pasa hoy con las asociaciones pediátricas que ponen su sello en zapatos o galletas, estas ferias estaban patrocinadas por todo tipo de organizaciones, incluidas las médicas, pero también por revistas, empresas de fórmulas artificiales, polvos de talco, ropa, etc, que ponían el logotipo de “Better Baby” en sus productos, porque se asociaba a que con ese sello todo tenía que ser bueno.

Zapatos con logotipo. Los zapatos serán buenísimos, pero el que no vea la perversión… La sociedad de pediatría no debería estar para esto.

Y no son las únicas…

Entre los patrocinadores, el propio gobierno. Así, se fue construyendo un concepto, el de maternidad y crianza científicas, que hacía que todo lo que no perteneciese a esa corriente fuese malo, acientífico, y, a la postre, inferior.

Los bebés con las togas

Las tablas, las mediciones, los percentiles, etc, al principio eran un desastre, porque no estaban consensuados, y el mismo bebé podía tener una nota u otra según en qué feria participara. Por ejemplo, una dentición tardía o irregularidad en las orejas quitaba puntos.

Midiendo a los pequeño senadores romanos. La eugenesia nazi tiene sus precedentes también en USA, aunque se haya silenciado más.

Esta forma de eugenesia venía a decir qué personas fabricaban bebés perfectos, y cuáles no. También se hicieron concursos para encontrar a las familias perfectas. Como si fueran ganado, en vez de esterilizar a las personas (que también se hizo después), se fomentaba tener niños que fueran perfectos.

Edificio del concurso de bebés.

Así no hay quien escuche bien nada.

A estos concursos acudían miles de personas. En Indiana, en los años 30, más de 1200 niños y niñas fueron presentados a concurso. El ambiente no era muy bueno: cientos de niños llorando, con una multitud de espectadores hablando a su alrededor. Algunos se quejaban de que así no los podían calificar bien. Por ejemplo, algún padre protestó porque le habían quitado algún punto al escuchar los pulmones de su bebé,  porque no hacía lo que debía, y debía se a causa del ruido. Otros estuvieron años intentando averiguar por qué su bebé no tenía un 1000 de nota (algo parecido pasa hoy con la percentilitis)

En 1923, en Indianapolis, una niña ganó con 999,9 puntos.

Se consiguió institucionalizar la salud de los niños y vender la marca “Better Baby”.

Se usó el logotipo Better Baby para vender multitud de productos (se decía que “patrocinaban”, como ahora, pero las empresas lo publicitaban). Y las madres lo compraban.

Pese a todo, en algunos sitios se consiguió disminuir la mortalidad infantil gracias en parte a los consejos que se daban.

The Black Stork mostraba sin tapujos que a los débiles, incluidos los prematuros, había que dejarlos, no merecían la pena. Al final se supo que no tenía sífilis.

En esa época, se hizo famoso el caso de un cirujano, Haiselden,  que rechazó operar a un niño con deformidades por sífilis materna, llamado John Bollinger, convenciendo a los padres de que era lo mejor para todos.

No hay historia americana completa sin banderín.

 

Después hizo incluso una película, La cigüeña negra, donde se defiende que es mejor no hacer nada que salvar esa vida (como hizo en la vida real). Luego, hizo otra película más larga en la que una hija no sigue sus consejos respecto a su novio (quería examinarlo para saber qué tipo de hijos tendría), y nace un hijo deforme. Lo salvan, y cuando se hace adulto busca al médico para matarlo por haberle permitido sobrevivir. La cigüeña negra es difícil de encontrar. Aquí una muestra de 2 minutos, se entiende perfectamente el significado.

Hoy en día, hay concursos de mejores bebés en todos sitios.Hoy he visto uno en internet de una feria de bebés, con preciosos ganadores, rodeados de publicidad. . Las fotos no se diferencian mucho de la de hace 100 años, la verdad.

Hoy también se ha sabido que han nacido 2 bebés genéticamente modificados para no tener VIH, al parecer, sin control por parte de las autoridades locales, en China.

Este año, la marca de productos infantiles Gerber, ha buscado un nuevo niño para representar su marca.En 1928, justamente en la época de la que estamos hablando, encontró al de la izquierda. Esta año, ha encontrado a Lucas Warren, el de la derecha, entre 140.000 participantes. Ojalá sea verdad el cambio de actitud.

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-Si te ha gustado esta historia, hay más en el libro Lo que nadie te contó sobre la maternidad, el parto y  la lactancia la mayoría más divertidas que esta, sobre la historia de la medicina de los niños.

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5 Comentarios

  1. Esther madre de Héctor e Irene

    Muy interesante, me ha encantado!

  2. Conchagomez

    Gracias, amigo, me encantan tus heterodoxas y divertidas crónicas. Como bien muestras, antes de los nazis, ya existían los planteamientos eugenésicos, que tienen un antecedente muy importante en el pensamiento de Herbert Spencer, un ingeniero y sociológico que planteó lo que ha venido en llamarse “darwinismo social” en 1984, en una obra llamada Principios de Biología. Es en esta obra donde aparece la conocida expresión “supervivencia del más apto”. Quizás conozcas un libro muy interesante, ya un clásico, que se llama No está en los genes. Racismo, genética e ideología, donde se explican las derivas de ese pensamiento en EEUU y la fortaleza con la que se implantó en algunos estados de ese país. .

    • Mi reino por un caballo

      Gracias por tus palabras! Conocía el darwinismo social, al primo de Darwin (Galton), pero no ese libro. Tendré que buscarlo. Gracias!

  3. Arg! Parte de lo que mencionas (la eugenesia y la posterior esterilización y “saneamiento” de los individuos anómalos…) se explica muy bien en “El Gen” de Siddarth Mukherjee (no lo habré escrito bien). Del concurso de belleza caucasico a que un campesino alemán con un hijo con minusvalías le pida al fuhrer “eliminar” a eso que no puede considerar su hijo si no un monstruo, no hay nada. Al final, el fuhrer se apiada del campesino y el pobre niño fue asesinado, por cuestiones médicas, claro. No era ni bonito ni lo que los padres esperaban.
    A ese le siguieron varios miles más. No sé. Me alegro por fin de lo de Gerber. Aunque sea una pose, es mejor que el concurso de belleza.

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