NEUMOTÓRAX PARA TRATAR LA TUBERCULOSIS

-Cuando yo era pequeñita tuve tuberculosis, y los médicos me hicieron neumotórax durante un año.

Estas palabras se las dijo una señora de 91 años a una amiga, Clara García, de Vigo, que me lo comentó ayer.

¿Qué es un neumotórax?

El pulmón está cubierto por fuera por dos membranas, las pleuras, que están pegadas, y que son las que hacen que el pulmón esté expandido.  Si esas membranas se llenan de líquido, se llama derrame pleural, pero si entra aire entre ellas, por ejemplo, porque una parte del pulmón se rompe y llega aire a ellas, dejan de tirar del pulmón y este se hace muy pequeño. Es una situación que puede ser grave.

Aquí una explicación de los neumotórax

Lo normal es que los médicos resuelvan los neumotórax con unas agujas que se clavan en esa cavidad y se aspire el aire, para que el pulmón pueda volver a expandirse, como en el siguiente vídeo.

¿Qué es eso de que los médicos produjeran neumotórax a los niños para tratar la tuberculosis? ¿No hemos quedado en que hacer un neumotórax es algo malo?

Pues al principio no, era parte del tratamiento de la tuberculosis o tisis, una infección por el bacilo Mycobacterium tuberculosis,  descubierto por Koch a finales del siglo XIX. La tuberculosis ha sido una de las enfermedades que más ha castigado a la especie humana, y se conoce desde hace miles de años. Tal es así, que incluso se la llama la peste blanca. Mucha gente, a día de hoy, cree que la tuberculosis es cosa del pasado, aunque la realidad es que no, que nunca se ha ido, ni en el Primer Mundo, está volviendo con fuerza y, ahora, de forma multirresistente a los antibióticos.

Cuando esa señora era niña, no había antibióticos, pero se hacían otras cosas. Descanso, aire libre y buena alimentación. Por eso en muchas ciudades había sanatorios tuberculosos en los montes, lejos de la población.

 

Era muy importante descansar, especialmente cuando el niño o el adulto  tenía fiebre. Luego, se iban haciendo ejercicio de forma paulatina. Se creía que el aire libre y puro era muy necesario para curarse, por eso tenían esos emplazamientos tan privilegiados, libres de humedad y polvo, y donde más rayos ultravioletas llegaban. El usar el Sol como tratamiento, o helioterapia, derivaba de haber comprobado la curación de la tuberculosis de la piel con luz, pero no era lo mismo, claro. La tuberculosis en los pulmones con luz, no se curaba.

Se decía que tenían que tomar muchas proteínas y grasas, así como muchas vitaminas. Se puso muy de moda tomar aceite de hígado de bacalao para la tuberculosis, y una mezcla de sales distintas llamadas “mineralógeno”, que lo que más tenían era calcio.

Aunque en esa época ya se sabía que la causante era una bacteria, no había ningún medicamento efectivo para combatirla, aunque se probaron muchos (arsénico, mercurio, cadmio, cobre…)y también se vendieron muchos que solamente eran timos. En eso andamos igual a día de hoy en muchos temas.

Como curiosidad, se usó la sanocrisina, que era un compuesto de oro, que se decía que era capaz de acabar con la bacteria, pero tampoco.

Cuando pasaban 6 meses sin mejoría, se podía recurrir a la cirugía, o antes, si el enfermo tenía sangrados importantes. Consistía en provocarles neumotórax, para, que como hemos visto, el pulmón se colapsara, y las lesiones tuberculosas se comprimieran y cerraran (a veces se forman grandes lesiones llamadas “cavernas”, para que os hagáis una idea).

Aparato para crear neumotórax en el tratamiento de la tuberculosis

Así, es fácil que a esta señora le dieran sesiones de neumotórax en aquella época.

¿Y quién se inventó este método de tratamiento? En el siglo XVIII, en Francia, se observó que los pacientes con tuberculosis que tenían neumotórax espontáneos mejoraban, aunque si se colapsaba el pulmón del todo podía ser peligroso (igual pasó con la observación de las crisis epilépticas y la mejoría de algunos pacientes psiquiátricos, base del electroshock).

En el siglo XIX, Forlanini introdujo la técnica para crear un neumotórax artificial y que se cerraran las lesiones tuberculosas al colapsarse el pulmón. Les introducía nitrógeno, y en varias inyecciones progresivas, iba aumentando la cantidad administrada, porque se absorbía menos que el oxígeno, y llegado a un punto, quedaba ahí.

Forlanini usando el aparto y la técnica inventados por él mismo

Pero no se limitaron a meter aire para comprimir el pulmón. También, a veces, cortaban el nervio frénico, que es el que va al diafragma, para que al elevarse ese músculo, comprimiera el pulmón.

“Luft” es aire en alemán, y entraría solo a pesar de usar una palangana. Austria, 1930. Tomado de Rakovich, Canadian Medical Association.

Como pasa con otros temas, se innovó mucho. Algunos no usaban aire, sino que, como en la foto siguiente, lo que metían era aceite esterilizado o derivados del petróleo. Esta modalidad de tratamiento se llamaba oleotórax.

En definitiva, igual que ahora, no tenían la solución, y se creía en otros tratamientos, que mejoraron a muchos pacientes. Una revisión de 1932 concluía así:

Los medicamentos son meros paliativos.

Por suerte, la estreptomicina y otros fármacos, en los años 50, acabaron definitivamente con estos tratamientos. Al final los medicamentos sí lograron curarla.

Como vimos aquí , tras la estreptomicina se dejó de usar la cura de la tuberculosis como motivo  para hacer a alguien santo. Ya se podía hacer por medios menos complicados.  Ahora lo difícil es conseguir que los pacientes tomen la medicación, que dura meses.

Ya sabes Clara. La abuela sabe lo que dice.

Si os ha gustado, hay un libro, de mucha risa,  en las mejores librerías,  sobre curiosidades del embarazo, el parto y la lactancia. Tiene algunos efectos secundarios, la mayoría buenos, te invito a que los compruebes.

 

 

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1 Comment

  1. Esther madre de Héctor e Irene

    Me ha parecido muy interesante. Debería de ser bastante doloroso…
    Siempre me impresiona lo que se llega a inventar

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