DEMASIADO FEMINISMO

Estaba yo haciendo la residencia, en una guardia de urgencias, y me pasó lo siguiente. Entré en una de las salas de reconocimiento, donde una médica, que era una residenta mayor que yo, atendía a un niño. Yo estaba allí para ayudarla, pero también apareció nuestra médica adjunta de urgencias, para ver cómo iba todo. Esta médica adjunta era y es una de las mejores pediatras que he visto nunca. El caso es que cuando mi compañera le comenta en voz baja a la adjunta que creía que el niño debía ingresar, yo escuché como  la madre le decía a otra chica que iba con ella:

-Ya lo ha visto la estudiante, el médico está de acuerdo y le están dando la orden a la enfermera.

-En planta ya lo verá el pediatra-comentó la acompañante.

-Claro, claro.

No acertaron en nada, pero hablaban como piensa la mayoría de la gente. Esa es una de las percepciones que día a día se ven en los hospitales, y eso que son lugares de trabajo donde el machismo en teoría está más exento. En teoría, porque es mentira.

Una enfermera, pero siempre una mujer. Cómo no enamorarse de un hombre que fuma. Veréis que los que hacen estos libros siempre ponen al hombre detrás.

Esto, el decir siempre que el hombre es el médico,  todavía se ve, y bastante.  Por otro lado, ser enfermero o enfermera es una profesión muy digna, la pieza clave del cuidado a los pacientes, pero parece que se desprecia. Por eso una mujer tiene ahí su ocupación; la medicina es para los hombres, y las enfermeras no son profesionales, sino las ayudantes de los médicos, según la sociedad.

El médico la ignora, porque está operando, pero ella piensa en beneficiárselo.

Compañeras médicas ven a los niños, presentándose como tales y luego las familias preguntan que cuándo va a pasar el médico. Todos los días ocurre y la verdad es que ya se lo toman con resignación.   Personas que se dirigen a ellas, o a las enfermeras como “chica”, “oye tú”, “nenica”, “preciosa”, “guapa”,  etc, pero no así a los hombres. Todos los días. A las enfermeras, y también a las médicas, puede que porque crean que son enfermeras, no lo sé. En alguna ocasión he conocido casos en los que los pacientes o los familiares  se han negado a que los atendiera una médica. Querían un médico de verdad. Y al revés, no entender que un chico con fonendo pueda ser un enfermero.

Hay enfermeras liadas con médicos en todos los ámbitos de la asistencia sanitaria.

Pero no solo pasa por parte de los pacientes o familiares, o con las enfermeras. Los propios médicos también lo hacen.  Es muy común que a las residentas las llamen como “nenas”, y en algunos casos la necesaria familiaridad que puede  haber en una relación de trabajo se convierte en otra cosa, en un coto de caza desde una posición de poder. Yo lo he vivido de cerca, no me lo han contado.

¿Mujer del doctor o enfermera del doctor? Si es que en el fondo es lo mismo.

Una vez un adjunto me dijo que qué hacía hablando con una enfermera, que si es que quería irme a la cama con ella. Yo le comenté que era imposible trabajar sin hablar con las personas, y que hablar  era solo eso, hablar. Él me dijo que no estaba bien, que daban conversación para eso, que no me dejara engatusar.  Y esto me ha pasado no en el siglo XIX o principios del XX, sino en el XXI.

La enfermera tiene una carrera, que es beneficiarse al médico, incluso a los que van de machitos. Mejor no hablar con ellas.

Cada año entran médicas nuevas y enfermeras nuevas, y muchas personas, de mediana o mayor edad, galantean desde una posición de poder y en ocasiones acosan.

La nueva enfermera. ¿Podrá su dedicación como enfermera conquistar la pasión de su corazón de mujer? Ojo a lo que le cuelga al hombre.

Otra cosa que pasa y se dice poco es preguntar por el físico de la nueva compañera. O dicho de otra forma, las referencias a su salud, a si está o no buena. Tanta empatía por el estado del otro (otra en este caso) es algo que me admira. Siempre alguien pregunta, al final, si está buena. Como si fuera algo que hubiese que valorar. Incluso cuando se hace la elección de las plazas de médicos y médicas residentes he llegado a conocer chats de médicos compartiendo las fotos que esas mujeres tenían colgadas en las redes sociales. Es cierto que era en otro hospital, pero el chat existía, yo lo vi.

Ay, el biombo, qué situación.

Puede que se me diga que quizá ellas hacen lo mismo, que preguntan por cómo son los chicos, no digo que no. O que lo primero que piensen sea en lo mismo, es posible, pero eso no lo he visto.

En los hospitales universitarios pasa hasta con las estudiantes. Adjuntos que no se relacionan con nadie, caen rendidos en su afán docente repentino con las alumnas que, por lo que sea, les caen en gracia, que curiosamente son de un patrón físico determinado.

Las nuevas enfermeras, o las nuevas residentas, son una expectación. Seguro que son buenas trabajadoras.

En algún caso, personas bastante grises, deplorables y asquerosas usan su puesto de poder, por ejemplo, el tener residentas a su cargo, para hacer una especie de cortejo,  ya que la médica no puede huir, no sería bien vista.  Les ríen a veces las gracias, y les escuchan, no se han visto en una así en sus vidas. Esto, sumado a que ellas deben entender que todo son bromas, lleva a una situación en ocasiones de acoso, de baja intensidad, y a veces, total, incapacitante y muy difícil de desvelar. Si una persona se queja de este trato machista, puede repercutir en su propia formación, pasa aquí y en Australia. Y esto hace que muchas lo soporten y no lo denuncien.

A esto es a lo que están las mujeres en el hospital, a la caza del mejor médico, y de eso hablan en sus cuartos.

Otra forma, desde mi punto de vista, de machismo, es aquel que pone a las mujeres en los puestos “de mujeres”. Me explico. En la concepción de que hay que dar los puestos a mujeres, démosles aquellos acorde con ellas. Las jefaturas de pediatría, ginecología, obstetricia, paritorio,  etc, etc, para ellas. Las cosas de beneficiencia, para ellas.  Lo que se supone que es de mujeres.  Las cosas ya importantes de verdad para nosotros, que demasiado que les dejamos esos temitas. Y en otros ámbitos, cosas similares. Demos Salud, Igualdad, Medio Ambiente, etc, a ellas, lo demás, lo serio, para nosotros. Se traslada la idea machista de la mujer débil, sumisa, maternal, sentimental, al trabajo.

¿Servir a su profesión o casarse con el joven y guapo doctor? Ese es el dilema del libro. Lo normal que pasa en los hospitales.

Dejemos a un lado a los enfermeros, que algunos quieren llamar enfermeras, y lo que es peor de todo, que muchísima gente no para de preguntarles si es que no pudieron ser médicos. Esto pasa y solo se lo preguntan a ellos, a los varones. Se entiende, aunque nadie lo diga, que un médico es más que una enfermera, y que la mujer, por tanto, que es inferior, solo puede ser enfermera. Si no os gusta, no os quejéis a mí, es lo que yo veo.

Esto es lo que parece que pasa a todas horas en los hospitales. Cómo se nota que no han hecho una guardia de verdad.

Como decía, las enfermeras se llevan la peor parte. Además de la creencia popular de que estamos todos liados con todos, de que van a trabajar para pescar a un médico, tienen que soportar la sexualización de su imagen. Basta entrar en una tienda de disfraces para comprobar que el disfraz de sanitario mujer es una enfermera que trabaja haciendo un streptease. Y ese cliché se repite de forma muy frecuente hasta en las televisiones públicas.

Este es el uniforme típico de la enfermería según la cultura popular.

No se me malinterprete. No hay que negar la biología, es la base de que estemos en este planeta. Las relaciones personales existen, y existirán. Lo malo es el hecho de asociar una profesión a esas actitudes, o la de creer que prima más la sexualidad que el propio trabajo.  Es que las mujeres son más sentimentales, y se dejan llevar por sus deseos, no piensan.

Así es como debe comportarse una mujer, y parte del concepto de esta “mujer” se ha transmitido a la asistencia sanitaria. Obediente, predominio de los sentidos, etc. Muchas veces recurrir a la “sensibilidad” de las mujeres es otra forma de machismo.

Es una creencia también generalizada que las enfermeras quieren casarse con los médicos. De hecho, hay muchas parejas así, probablemente por la gran cantidad de médicos varones y enfermeras mujeres en otros tiempos. Lo que se entiende menos es que se siga creyendo en eso cuando ya hay más médicas que médicos y sigan siendo mayoría las mujeres en enfermería. Se asocia al puesto de trabajo, que se asume que tiene un género. Con el poder del elevado número de enfermeras en la sanidad, es difícil de entender la escasa representación que tienen. Es más, ahora que cada vez hay más enfermeros, también tienen más puestos de poder entre ese colectivo para el número que son.

Así es como pasamos el día en pediatría con las enfermeras. El fonendo, símbolo fálico de poder, que no falte. “no había nada en su vida más allá que la enfermería, hasta que se enamoró”

En esto, en la discriminación, tenemos algo que decir los y las pediatras, ya que somos también discriminados entre otros compañeros. Se entiende que es una especialidad menor, una cosa de chicas, de satisfacer sus instintos maternales. Una vez escuché a un jefe de urología, varón, quejarse a otro de una subdirectora médica que no le daba lo que por lo visto se merecía. Su mejor argumento era: “¡una pediatra!, ¡es una pediatra!”

Que una mujer trabaje de noche solo puede significar una cosa…

Trabajar de noche también da mucho juego. Se asocia el trabajar en turnos por la noche con una cierta inclinación a la conquista del médico o incluso de los pacientes. Unas pervertidas . No lo digo yo.

Aquí no se libra nadie. Ni los enfermos psiquiátricos pueden estar tranquilos con tanta enfermera suelta.

El hecho de que algunos hablen de las enfermeras como personas que “no quiseran estar allí” y las comparen con prostitutas, como hizo este señor hace unos meses en un periódico como El Mundo, nos hace pensar en que queda mucho camino por recorrer, aún hoy.

Hasta las enfermeras de investigación están pendientes de cazar a un médico. Cómo no se va a enamorar de un médico que fuma.

Casarse con una médica, hay que estar loco.

Las enfermeras parece que tienen que cumplir el papel que se le ha asignado históricamente a la mujer española. Dócil y pasiva.Y las mujeres médicas en el fondo son unas herejes saltándose ese rol, unas raras, cuidado con ellas. También se las representa como personas peligrosas, y con las peores virtudes que un macho puede tener.

Casarse con una médica, maniobra de riesgo.

A mí nunca me han preguntado, cuando era residente, si yo tenía novia (novio ya ni te cuento), pero sí he presenciado esa pregunta hacia mis compañeras muchas veces. Incluso si una de ellas no tenía pareja, se le preguntaba que “cómo era eso, con lo guapa que eres”.

Y si eres médica, tienes que tener cuidado de no enamorarte de un paciente, que pasa muchísimo.

Siguen poniendo al hombre detrás con un fonendo.Al menos se ha quitado la cofia.

Otra actitud bastante machista que se ve aún es referirse a los problemas que puede haber con una compañera achacando su comportamiento a tener la regla, o a no mantener suficientes relaciones sexuales. No os hagáis los dignos, que esas cosas se dicen.

Es cierto que menos que antes, pero aún existe esta forma de tratar a las mujeres en el ámbito sanitario.

Ni en la cárcel puede uno estar tranquilo

Es posible que el mundo de la medicina aún esté dirigido por médicos y en parte ese sea el problema. Además, el trabajo de las mujeres se tiende a devaluar, sea el que sea. El mundo de la medicina de hombres, como el papel que la sociedad les da, es el de la racionalidad y la decisión mientras que el de las mujeres es, como extensión de su papel maternal, el del afecto, el cuidado y los sentimientos. Y las mujeres que ejercen de médicas pero en el mismo papel que los hombres, no dejan de perpetuar el estereotipo.

¿Y las enfermeras en los colegios? Otras busconas. Y encima quieren poner una en cada colegio, debemos proteger a nuestros niños.

La RAE dice que feminismo es “principio de igual de derechos de la mujer y el hombre”.  ¿Creéis que hay demasiado? Yo creo que no.

Os dejo con un video de nochebuena de la televisión pública en España donde aún se aprecia a la enfermera con cinturón ancho(eso no es una falda), y que quiere cazar al médico. 2017.

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9 Comentarios

  1. Mi profesión no tiene nada que ver con la rama sanitaria pero, igualmente: gracias por decir las cosas claras.

  2. Armstrong

    Varias cosas:
    1: “Se dice si una chica está buena o no como si tuviera algún valor”. Por supuesto que lo tiene! Al menos para mí y para la mayoría de hombres con los que me relaciono. Seré un machista, no tengo problema con la etiqueta, pero me atraen las mujeres que están buenas y es una cualidad que aprecio mucho.

    2:”Se entiende, aunque nadie lo diga, que un médico es más que una enfermera”. Yo digo eso abiertamente. El trabajo de un médico requiere muchísimos más conocimientos e infinitamente más responsabilidad que el de una enfermera. Si se pone un paciente malo es el médico el que tiene que diagnosticar lo que le pasa, elegir las pruebas, interpretarlas, pautar el tratamiento e incluso informar a las familias de que la cosa va mal y que su ser querido puede que muera. Entre tanto la enfermera ha tomado las constantes y ha cargado la medicación.

    • Soy enfermera pediátrica y me da pena su comentario en el punto número 2. Para mí al igual que el resto de mis compañeras no somos menos que los médicos. Simplemente nuestra ocupación es otra: CUIDAR. Quizá para usted esto no tiene valor al igual que a varias personas que piensen como usted. Pero le aseguro que los padres que pasan varios días con su hijo ingresado lo valoran muchísimo y eso es con lo que al final nos quedamos. Al fin y al cabo pasamos todo el día con ellos. Y le seguro que también tenemos mucha responsabilidad. Cualquier mínimo error con la dosis de un medicamento o en prematuros con la manipulación puede ser fatal. A pesar del poco reconocimiento a nivel social me encanta mi profesión y me alegro infinitamente de haber podido estudiarla y dedicarme a ello.

  3. Silvia Robles

    Hola, yo tb soy Pediatria y en mi epoca de redidente vivi una sitiacion similar. Yo estaba pasando consulta en urgencias y se me acerco un compañero (un año menor que yo en la residencia) a consultar una duda.
    Cuando se fue, la madre a pesar de ser yo la que estaba viendo a su hijo y que el compañero vino a preguntar, lo que exclamo fue “ese doctor vio el otro dia a mi hijo”
    Y ahora 12 años de aquella anecdota trabajo en un C.Salud donde tengo enfermero de Pediatría, y los padres ( plural de madres y padres, aunque en mi caso son mas madres) cuando preguntan por el lo llaman el Pediatra como si decir el enfermero no quedase bien

    Esta complicado el cambio de chip

  4. SilviaJ

    Gracias… no soy enfermera, ni médica… pero sí soy mujer.

  5. Como siempre, ¡me ha encantado!
    Qué cosas tienes.. pensar que hoy en día pasa eso..
    Algún día veremos el cambio, pero mientras que hayan hombres y hombras que piensen así ? será mu complicao

  6. Esther madre de Héctor

    Si es que esta claro que aún tiene que pasar al menos un par de generaciones para que los pensamientos más arraigados cambien.
    Yo tb trabajo en entorno sanitario y sin ser enfermera he sufrido sobrepasos. La explicación de los compañeros es q en los hospitales las cosas son así pero no hay que dar importancia.
    Otro tema es el de que un chico no pueda ocupar un cargo que por definición es nuestro, recepcionisto no existe y q un hombre trabaje de eso es pq está de vigilante…
    En fin, la tele hace mucho daño…y la gente es así de inculta.

    • Mi reino por un caballo

      Ya ves. Espero que cambien los roles, no que se copie lo peor de cada uno de ellos. Un abrazo!

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