PERSIANAS

 

Cuando era pequeño, una persiana era un tesoro. Recuerdo que en la casa de mi abuela, en el pueblo, jugábamos con las persianas, algo que hoy en día se vería raro. Pero en aquellas tardes de verano no lo era. Tenían muchas utilidades.

La casa de mi abuela era de esas de techos altos, paredes empapeladas, alacenas y olor a mariposas  en aceite. Algunas de las persianas que daban al patio acabaron, con los años, deterioradas, entre otras cosas por el mal uso que hacíamos de ellas. Eran de listones de madera verde en sus mejores momentos, y algunos estaban ya algo astillados. Jugábamos a subirlas hasta arriba, tirando de la cuerda, porque había que tener mucha fuerza para conseguir que se enrollaran del todo; también a soltar la cuerda de golpe para notar la adrenalina mientras  los listones volvían a desplegarse; también jugábamos a tirarles dardos, porque casi no se notaban las marcas que dejaban. Si algún listón se rompía, al menos yo, aprovechaba para sacarlo y con él hacerme una espada, poniéndole el mango de goma de una bicicleta, en concreto de una Motoretta.

Esto era lo mejor que te podía pasar en mi época, o al menos, estaba entre las mejores cosas.

Menuda arma, se podían hacer luchas con esas espadas dignas de Errol Flynn.

Las persianas nunca supusieron un problema, al menos yo nunca lo vi como tal. Nunca nos advirtieron de que fueran algo peligroso. Ya sabíamos que podían pasar algunas cosas, como por ejemplo, que te quemaras las manos con la cuerda que subía y bajaba la persiana si corría mucho por tus manos, o que la cuerda se rompiese y de repente te golpeara la persiana en la cabeza como si fuera el látigo de Indiana Jones. Si tenías mala suerte, las uniones entre los listones, que estaban hechas  con piezas metálicas,  podían lastimarte las manos cuando intentabas sacar uno. Los daños causados por el uso del sable dependían más de tu habilidad en la esgrima y de la mala leche de tu atacante.

La mayoría de padres no creen que un niño se pueda ahogar en un charco o en un vómito, y tampoco consideran que una persiana pueda producir la muerte de un niño, y por desgracia, las persianas lo hacen.

El problema es que ya en mi época se conocía su peligrosidad, pero no se veía el peligro, y yo como niño, menos aún. Y así seguimos.

Se acaba de publicar en la revista Pediatrics un interesante artículo que analiza las consultas en urgencias por lesiones relacionadas con persianas en menores de seis años en Estados Unidos, durante un periodo de veintiséis años. Los resultados son bastante claros: cada mes, en ese país, un niño muere por accidentes con las persianas, especialmente por ahogamientos con las cuerdas de las persianas.

Se cree que hay casi tres lesiones al año por cada cien mil niños, y casi la mitad se deben a que las persianas golpean al niño, produciéndole laceraciones, contusiones o erosiones, especialmente en la cabeza. Pero hasta un 12% de los casos el problema son enredos con la cuerda o la cadena de la persiana, casi en el 80% en el cuello, y de estos casos de enredo en el cuello, dos de cada tres fallecen, unos doscientos setenta y un niños.

Dos de cada tres.

Y muchos del tercio restante quedan con lesiones cerebrales graves que condicionan su vida.

La mayoría de los casos se dan en la franja entre un año y medio y los tres años, y suceden estando a cargo de los padres. Las persianas involucradas estaban al lado de la cama, la cuna o un sofá, y en casi un 20% de los casos de enredo, los pies del niño no tocaban el suelo cuando los encontraron.

Es posible que a los hospitales solo acudan los casos más graves, por lo que el número de sucesos, de incidentes que quedaron en “sustos” sea  bastante mayor.

Muchas autorregulaciones de los fabricantes hacen que estos accidentes sean cada vez más difíciles, pero los niños se siguen asfixiando con las cuerdas o cadenas, como este estudio muestra. Por esto, se consideran estos ahogamientos como los producidos en las piscinas, ya que también suelen ser silenciosos. Tu estás en la cocina o viendo la tele y tu niño puede ahorcarse al pasar de la cama al escritorio y de ahí a la correa de la persiana.

Mientras no se fabriquen persianas con cuerdas ocultas, mantén las cadenas lejos del alcance de los niños. Piensa en esto ahora que tu casa puede ser invadida por niños.

Clica aquí para ir al artículo de Pediatrics.

Pero si quieres saber más de la prevención de accidentes en los niños, mira esta guía que también acaba de salir. Como ves, en los consejos para evitar ahogamientos se nombran las persianas.

persianas

Si quieres la guía completa, la puedes descargar aquí.

El siguiente video puede herir vuestra sensibilidad. A lo mejor debería hacerlo. Pero explica de lo que estamos hablando.

No es tan difícil de evitar. Ya nadie juega a espadas con los listones de una persiana. Ojalá eso fuera lo peligroso de las persianas.

Si evitamos una desgracia, aunque solo sea una…


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10 Comments

  1. Que horror!! Tengo 3 armarios con persianas en lugar de puertas y nunca se me había ocurrido que fueran un peligro para los niños. ¿Como se supera perder a un hijo de esta manera?

    • Mi reino por un caballo

      El vídeo está hecho por algunas personas a las que les ha pasado. Si miras las instrucciones de un store, el caso es que te advierten del riesgo de ahorcamiento. Ayer en twitter una madre me mandó La foto del cuello de su hijo que casi se ahorcan con una persiana, en España.

  2. Me uno al “gracias por el aviso”…No suponía que una persiana pudiera entrañar peligro…Hoy en día parece que es milagroso no tener un accidente doméstico

  3. Mª Ángeles Ferrero

    Uff!! de terror…ya lo había leído en la guía de instalación de un estor, al verlo en video te das cuenta de que es bastante fácil que se le ocurra jugar con la cuerdecita, a mi peque de cuatro le gustan los collares y si la yaya le compra uno…de repente desaparece ¡no me gustan ni un pelo!…con siete ojos y te faltan…
    Gracias por divulgar y estar ahí.
    Buena semana!.

    • Mi reino por un caballo

      Gracias Mari Ángeles! Pero es que al leer el artículo del Pediatrics no he podido contenerme….

  4. Esther madre de Héctor

    Madre mía! El vídeo no lo he acabado de ver. Imagino el horror de no escucharle en un rato ir a ver qué está liando y encontrarle de esa manera. Soy muy de la autoculpa. No había pensado en las persianas de otra forma que la que narras al principio pero ahora gracias q ti, las veré con otros ojos. Gracias por el aviso.

    • Mi reino por un caballo

      Al final del vídeo salen fotos de niños victimas de esto y algunos datos interesantes. Es de una organización que promueve que no pase esto. En YouTube también está el “cómo se hizo”, donde se ve claramente cómo son los actores y también salen personas presentes en el rodaje, personas que en la vida real perdieron a sus hijos así.

  5. Buf, nunca lo había pensado…. qué mal cuerpo…
    Gracias por el aviso.
    Por cierto, en casa de mis suegros aún hay una motoretta igual que la de la foto 🙂

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