¿CÓMO LE MIRARON EL CEREBRO A LA NIÑA DE EL EXORCISTA?

Esta pregunta, a día de hoy, parece  casposa y viejuna, pero no lo es tanto.  Actualmente tenemos muchas formas de ver el cerebro de los bebés y niños, principalmente con la ecografía, la resonancia magnética o cada vez menos, con la tomografía computerizada. Pero hace unos cuarenta años no existía nada de eso, y pese a todo, se podía hacer.

¿Cómo?

Pues además de con la clásica visión del cerebro en fresco en la autopsia, que tenía el engorroso problema de que el bebé tenía que estar en el otro barrio, existían otras alternativas.

Una era la neumoencefalografía, en la que se hacía una radiografía de la cabeza, pero antes se sacaba el líquido cefalorraquídeo para que el gas  que se metía delimitara algo las estructuras que tenemos dentro del cráneo. Gracias a Dios o a quien sea ya no se hace, por algo a los descubridores de la tomografía computerizada les dieron el Nobel. Y es que no había quien soportara esa prueba, con los riesgos y efectos secundarios que conllevaba. A la niña de El exorcista es una de las cosas que le hicieron, lo más avanzado, además de un contraste y un electroencefalograma. Como sé que no os acordáis nada más que de mira-lo-que-hace-la-cerda-de-tu-hija y de los vómitos, os dejo con la escena.
 Si hasta una endemoniada lo pasaba mal, pobrecita, imagínate un niño que como mucho fuera travieso.  No se lo deseo a casi nadie.

Neumoencefalografía de Regan, la niña del Exorcista. Al menos no están puestas al revés, como la mayoría de radiografías de las películas. No sirvieron de mucho en todo caso, al igual que los antieméticos.

Además, en recién nacidos existía otra cosa, la transiluminación. Sí, mirar con una luz aplicada en la fontanela para ver si el tono que da al pasar por las estructuras cerebrales era normal o no. En Nueva York, idearon este transiluminador en la época de los setenta del siglo pasado, en el que metían a un bebé dentro de la caja, y una luz que estaba colocada en la parte inferior le iluminaba la cabeza.

Transiluminador para examinar las cabezas de los bebés, años 70

Aquí ya cerrado, la imagen se veía por el cristal superior

La habitación debía estar a oscuras para que se delimitara mejor el color. Cuanto más rojo, más líquido había. Con esta técnica, hay muchísimos estudios donde lograban diagnosticar muchas cosas, especialmente el aumento de líquido cefalorraquídeo en la cabeza (hidrocefalia), o cuando no hay cerebro y solo hay líquido (hidranencefalia), pero también tumores, quistes, etc. Si quieres ponerle un nombre rimbombante también se llama diafanoscopia. Cosas que ahora parecen de película.

Hidranencefalia

Pero esto no se inventó en 1970. El primero que comunicó esto fue Richard Bright en 1831. En un artículo de Pediatrics nada menos que de 1976 se hablaba de lo bueno que era hacerlo y en 1979 que servía para detectar hemorragias cerebrales en los bebés.

Yo hace unos diez años transiluminé con una simple linterna a un bebé que sabía que tenía una hidranencefalia (por resonancia magnética fetal, cómo ha cambiado la medicina) y es cierto que la luz pierde poca intensidad, se ve muy roja, al pasar solo por agua, que es lo único que hay.

¿Que tendrá dentro del escroto?

Aunque suene raro usar este método, muchos de vosotros seguro que alguna vez habéis visto al pediatra hacer algo parecido. Cuando un bebé tiene la bolsa escrotal más grande, a día de hoy,  es habitual que se apague la luz y se le coloque una linterna en ese escroto para ver si se ilumina entero (señal de que solo hay líquido, un hidrocele) o se delimita alguna opacidad en su interior, como un tumor o un testículo infartado. Como véis, es lo mismo, pero en otra lugar que también para algunos es la base de su raciocinio.

Tiene líquido

Pero no solo queda en buscar hidroceles. También se usa para canalizar vías venosas,

o para diagnosticar perforaciones intestinales o neumotórax, aunque hay técnicas que han relegado la transiluminación al cajón del olvido.

Perforación gástrica diagnosticada por transiluminación, 2012,en http://fn.bmj.com/content/89/4/F375.2

Pese a todo, mientras se hacen, prueba a ponerle la linterna. A lo mejor te llevas una sorpresa.

Hoy día la ecografía en neonatos es la prueba más realizada para esto, pero no es infalible. Recordad a Lucas y su ecografía.

 

NOTA: el fotograma inicial, con la cara blanca, nos lo metieron varias veces en El exorcista de forma subliminal, por lo que no se apreciaba.

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5 Comments

  1. Bon dia!, yuyu total con la niña del exorcista, se me ha quedado encendido el ordenador con el el fotograma inicial y creo que voy a tener pesadillas…
    por otra parte lo de canalizar vías venosas aix! no se cuántas veces habré querido tener rayos como superman 🙂

  2. También se puede observar transiluminación en otra película clásica, ET. Buen artículo, como siempre.
    Nota: ¿hay “muchísmos” estudios?

  3. Esther madre de Héctor

    Interesante…

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