LA MAMÁ DE METACRILATO

Las buenas ideas no siempre acaban en buenos resultados, es algo que si leéis este bloj ya sabéis de sobra.

Por eso la siguiente historia, como otras tantas, refleja que lo que suena mucho, o se publicita mucho, o lo que deslumbra por ser “la última tecnología” no tiene por qué ser lo mejor.

En los años 50 del siglo pasado, en Estados Unidos, un médico, el Dr Bloxsom, patentó una máquina para ayudar a los recién nacidos asfixiados. Este médico, pionero en su época en el cuidado de los neonatos, comprobó que muchos de los niños nacidos por cesárea tenían problemas respiratorios, y que un número nada desdeñable podía incluso morir. Supuso que esos niños, al no salir por la vagina ni recibir las contracciones uterinas, tenían menos capacidad para respirar, les llegaba menos oxígeno, el oxígeno que las contracciones del útero enviaban; por decirlo de algún modo, suponía que las contracciones del útero sobre el bebé hacían que al nacer sus mecanismos respiratorios funcionaran mejor, tanto a nivel de sus cerebros (estando mejor oxigenados), como a nivel de sus pulmones (al sacar líquido de su interior, como si el útero los estrujara).

Por tanto, ideó una especie de cámara sellada donde se metía el cuerpo entero del bebé, y ahí se aumentaba la presión atmosférica varias veces por minuto, para simular la presión que sentiría, como si un útero imaginario lo estuviese presionando.

Bloxsom Air Lock en Cuero (Texas). Es una farmacia, un poco especial.

Las ventajas eran claras: los niños respiraban mejor, porque ese aire (con oxígeno al 60%) hacía que el oxígeno se absorbiera además por la piel, junto al efecto en el centro respiratorio de los bebés, la extracción de líquido por la presión, etc . También decía que de esta forma, los músculos del bebé se fortalecían.

Prototipo original, metálico, de Bloxsom, en la patente original. Parece una especie de submarino

Otros médicos afirmaron que la principal ventaja de este aparato era que ya no tenía que intubarse a ningún niño, con lo peligroso que era eso. Todo ventajas. La última tecnología, lo que se vende en la publicidad para los pacientes a día de hoy.

Pronto el modelo original, metálico, se hizo famoso, y se fabricó uno de metacrilato, que se extendió en Estados Unidos de forma masiva, con lo que toda clínica que se preciara tenía uno (o varios) de estos aparatos. Era un signo de estatus del hospital, había que tenerlo.

Algunos médicos dijeron que una de sus principales ventajas era que “evitaba que otros dieran a esos bebés tratamientos peligrosos y poco inteligentes”, al permanecer en la cámara sellada. Estaban protegidos de que los tocaran demasiado, hacía que hubiera mayor sensación de “protección”.

Durante los años 50 y 60 fueron un éxito, se decían que mejoraban la supervivencia de los niños y hubo muchos estudios, de casos, es decir, de experiencias de cada uno, que afirmaban que era muy bueno. Como pasa con la homeopatía y los pulpitos.

En la famosa revista Newsweek se refirieron en un reportaje a estas máquinas como las “mamás de plexiglás”, capaces de reducir la mortalidad en un 25%. Fue el éxito definitivo. Lo decía Newsweek, tenía que ser verdad.

Virginia Apgar (la famosa inventora del test de Apgar) Y Kreiselman usaron perros sedados en esta máquina y demostraron que no servían para animales que no respiraban, y que los aumentos de presión no tenían ningún resultado en que respirasen.

Townsend, un pediatra de Rochester dijo que estudiando a 150 niños, en la mitad no encontró mejoría, y que la mejor coloración de la piel en los otros no era por paso “a presión” del oxígeno por la piel, sino a que estaban mejor oxigenados.

Cuando empezaron a hacerse estudios aleatorizados (es decir, metiendo al azar a unos niños en estas máquinas y a otros en incubadoras normales), no se encontró ninguna diferencia. Posteriormente se descubrió que los niños sometidos a altas concentraciones de oxígeno (el aire que tu y yo respiramos tiene 21 partes de oxígeno por cada 100; estos niños recibían 60) se quedaban ciegos en muchos casos.

Las máquinas empezaron a desaparecer tan rápido como habían aparecido. Este gran error vino de extender un tratamiento sin hacer estudios previos, sin que fuera el desarrollo lógico de las investigaciones anteriores,etc, algo que en esas épocas sucedió bastantes veces. Ahora, como con los pulpitos, algunos se deslumbran por lo que la publicidad y las buenas intenciones dicen.

Aún hoy en día se escucha mucho eso de que los niños nacidos por cesárea tienen dificultad respiratoria porque sus pulmones no han sido estrujados por el útero. No deja de ser una buena teoría, que se entiende muy bien, pero es bastante falsa a día de hoy, aunque venga en los libros y los pediatras, muchos, sigan creyéndola. A los animales a los que se les bloquea algunos canales del epitelio respiratorio con medicaciones, nazcan por la vía que nazcan, no absorben el líquido de sus pulmones. Aunque los estrujes con una apisonadora.

Solo hay dos máquinas de estas localizadas: una en la universidad de Iowa (la que citan en el artículo de donde saqué parte de la información) y otra que he encontrado en una farmacia-museo médico en Cuero (Texas). Curioso que queden tan pocas. Da como vergüenza, ¿verdad?

Si pinchas aquí podrás ver un vídeo donde se ve ese dispositivo de la farmacia de Cuero.

Cuidado. No repitamos el pasado.

Nota: yo tampoco sabía que el plexiglás es una marca de metacrilato.

Si queréis ver que pasó con el inventor del metacrilato, tenéis que ver este vídeo de la película Desmontando a Harry de Woody Allen, una de mis favoritas. ¿Por qué me quedaré con estas cosas?

También parecía buena idea hacer una página de Facebook, aunque no entre casi nadie. Era una buena idea 🙂

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8 Comentarios

  1. Adoro tus entradas, chascarrillos y ocurrencias, pero como no entiendo como funciona Facebook no te sigo por ahí.
    Muy interesante esta historia de la superincubadora.

  2. Pues a mi “plexiglas” me recuerda a Tintín 🙂
    Ale! ya te sigo por el facebook también!

  3. Esther madre de Héctor

    Pues yo pienso que no funcionaron bien porque no tenian esos pulpitos de ahora que mejoran tantísimo todo.
    A mi tb me gusta verte en Facebook así que al menos por dos por ahora.
    Habrá que ver mañana el especial maternidad de Samantha para ver qué sacamos en claro…

    • Mi reino por un caballo

      Miedo me da, yo no lo voy a ver, y eso que una vez me la encontré en un paritorio grabando un programa. Todo es espectáculo

  4. Yo te sigo por Facebook, así que aunque sea por una, si que fue buena idea… 😉

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