EVITA QUE TU RECIÉN NACIDO CON DIENTES SE CONVIERTA EN VAMPIRO

Hace unos días tuvimos un recién nacido con dientes natales, y un pediatra  comentó que en otra época a ese recién nacido lo habrían acusado de ser hijo del diablo, o de algo peor, como querer “brazos” o dormir con sus padres.  Solo él y yo conocíamos la asociación de los dientes al nacimiento con temas sobrenaturales, por lo que me sirve de excusa para repasar las cosas que se han asociado a esta extraña condición, tener un bebé con dientes.  Como es mi obligación guardar el anonimato, diré que ese compañero no era @jramonfernandez.

La erupción dentaria de los niños suele iniciarse alrededor de los seis meses de vida, pero en ocasiones nacen bebés que ya tienen dientes, y esto crea gran zozobra entre los padres y el resto de la familia. Cuando los tienen al nacer se suelen llamar dientes natales y si salen en el primer mes, neonatales, siendo estos últimos menos frecuentes (hay series que dicen que aparecen en uno de cada ochocientos partos y en otras, en uno de cada seis mil).

Suelen ser los incisivos inferiores, y aunque habitualmente no dan problemas, a veces hay que extraerlos si hay riesgo de aspiración o erosionan los pezones de la madre (bastante raro) o el padre. Otras veces lo que erosionan es la base de la lengua del bebé, llamándose úlcera de Riga-Fede.

Tomado de aquí

En otras ocasiones sirven para sospechar algunas enfermedades que pueden asociar dientes al nacer, aunque suelen ser síndromes con otros síntomas más específicos que esto.

El caso es que los dientes neonatales nunca han pasado desapercibidos, y como siempre, se ha intentado dar una explicación mágica al hecho. Según las épocas y los diferentes lugares, los dientes neonatales han sido un signo de buena suerte para el niño o su familia, o todo lo contrario, una señal del demonio o similar.

El niño murciélago, asturiano, tuvo una infancia difícil. Seguro que tuvo dientes al nacer.

Como casi todas las cosas raras, también hay listas de famosos que tuvieron dientes al nacer.  En este caso uno de los más famosos fue Napoleón (el humano), que al parecer ya nació dentado, al igual que Iván el Terrible. Es por esto que en algunos momentos se hayan asociado a ser grandes políticos, militares o conquistadores.  Como vimos en esta entrada Mozart y las enfermedades, nos gusta que a los famosos les pasen cosas, aunque sean medio inventadas.

Puede que se asocien a tener un poco de genio.

Otro famoso que nació con dientes fue  Ricardo III. Parémonos un segundo para recordar quién era Ricardo III, queridos amigos. Fue el que al parecer dijo lo de “¡un caballo, un caballo!, ¡mi reino por un caballo!” (según Shakespeare) y que a la postre es el patrón de este bloj, que lo daba todo por nada. Como murió al poco de decir esa frase en una batalla, el rey que se quedó con el trono (de la energética dinastía Tudor)  lo deshonró todo lo que pudo (como cuando acabas tu relación de pareja y tus amigos/as comentan cómo era tu expareja. Todo son piropos a posteriori). Tal es así que sus restos se encontraron enterrados en un parking, y hasta 2012 no se enterró en condiciones, cinco siglos después (mira aquí). Santo varón.

Volvamos al tema.

Otros eran considerados héroes, como le pasó a  Mario Curio Dentato,  en el Imperio romano, que se puso ese nombre por haber nacido con dientes. También nació con dientes   Luis XIV de Francia, el rey Sol. Ahí  es posible que no fuera casual, ya  que estaban destinados a manejar el elevado número de alimentos que desde siempre ingirió , ya que fue famoso entre otras cosas por las comilonas que organizaba.

En este caso el refrán “Dios le da pan al que no tiene dientes” no se cumplió. Ahora los escépticos empezarán a dudar de los refranes, a lo que vamos a llegar.

En algunos pueblos europeos y asiáticos, nacer con dientes equivalía a que ese bebé sería una brujo o un hechicero en el futuro. En China los dientes neonatales eran de mal augurio y hay un caso documentado en el que se extrajeron y se tiraron a la bahía de Hong Kong, junto con los espíritus que los acompañaban (los dientes, no el niño). En otras zonas de China se creía que la mordedura de un recién nacido con dientes podía causar la muerte de la madre. Para algunas tribus de Nigeria, tener un recién nacido con dientes se asocia a mala suerte para toda la comunidad o para todo el que interaccione con él, estigmatizándose la familia. Algunos de estos padres han llegado al infanticidio. El problema, al menos en Nigeria, es que parte de la enfermería piensa lo mismo (mira aquí el artículo).

Otros que viven la crianza de forma plena son los miembros de la tribu Shoto.  Meten a los neonatos con dientes en agua, como si fueran pirañas,  y si sobreviven, los consideran vampiros y hacen rituales para protegerse de ellos.  En Hungría, más que creer que eran futuros brujos, se consideraba que eran parte de un cambio; un ser los había sustituido por su verdadero niño, como ya vimos en esta entrada. En Madagascar eran llevados al bosque y abandonados, como parte de una creencia similar (se creía que no era su verdadero hijo) . Los indios americanos Chippewas consideran que un bebé con dientes es un bebé poseído por el espíritu de un indio anciano, en el momento de la concepción o poco después (seguro que dirían de él que era un viejo, como se suele decir de muchos niños).

Como sé que queréis conocer qué es del niño murciélago, os confirmo con regocijo que es feliz

La verdad es que en Polonia sí que han sabido aunar las prácticas ancestrales con el enfoque más actual del cuidado al recién nacido. Si un niño, por lo que fuera, se consideraba vampiro, no se le dejaba de dar leche materna. De hecho, la leche materna era uno de los tratamientos. Atención a la combinación que tenía que darse. Ya sabéis que a veces los bebés nacen con el saco amniótico intacto, rodeados de las membranas, y esto se llama nacer enmantillado, con la mantilla de la Virgen, con el manto veneciano, etc. Como vimos en esta entrada, siempre se han considerado niños especiales, por ejemplo, que nunca se podrían ahogar, y por eso las membranas se guardaban para llevarlas en barcos, a modo de fetiche protector.

Hace poco asistí a uno de estos partos; en mitad de la celebración espasmódica por el hecho, la bolsa se rompió y el matrón y las obstetras tuvieron que limpiarse el líquido amniótico de los ojos. A lo mejor lloraban de la emoción, también es posible.

Pues bien, si se daba la combinación de tener la mantilla y dientes natales (que ya es raro), ese niño tenía todas las posibilidades de ser un verdadero vampiro. A estos niños se les llama ohyn, y son una variedad de figura mitológica de vampiros niño. La forma de solucionar el problema no era matarlos, no, el remedio era diferente. Lo primero que había que hacer era quitarle los dientes, sin piedad,  eso lo sabe cualquier pediatra de Polonia. Pero eso no era suficiente, dejarlo así sería un trabajo a medias; la segunda parte del protocolo de reanimación neonatal de un posible ohyn era quitarle el velo de la virgen, quemarlo, reducirlo a polvo y dárselo de comer al bebé mezclado con la leche de su propia madre, a modo de fortificante de la lactancia materna. Así sí que consigues que no se vuelva un vampiro. Si no se hacía, cuando morían, en los  martes o viernes que hubiese luna llena, salían de sus tumbas y te chupaban entero, literalmente. Los plazos son complicados, pero más difícil es saberse los calendarios vacunales y lo intentamos.

En otros textos actuales de astrología se dice que los dientes neonatales son un signo de que el bebé va a morir (en eso aciertan al 100%, lo que no dicen es cuándo morirá). Y es que los dientes tienen mucho que ver con los planetas (no el grupo); como vimos aquí hasta explicaron por qué un niño tenía un diente de oro.

Pero no todos los dientes neonatales son malos, ni te llevan a conquistar Europa. En la tribu  Basoga de Uganda lo consideran un dios, o al menos, un enviado de Dios. En Suecia, se creía que un bebé con dientes era capaz de sanar un dedo herido si se le metía en su boca. También se creía que si una madre tenía un bebé con dientes, era inmune a los hombres lobo. No hay pruebas ni a favor ni en contra de si eso es verdad o no.

Aunque no son dientes neonatales, otras cosas que pasan en el primer mes de vida pueden influir en la salida de los dientes.Los Bihors de la India creen que hay una relación entre la caída del cordón y la erupción dental. Si al caerse, el muñón queda muy profundo, saldrán tarde; si queda superficial, pronto. Seis meses después cualquiera se acuerda de cómo quedó el muñón.

Como veis, la leche materna no deja de tener cualidades increíbles. Ahora que está de moda comerse la placenta, es posible que pronto se hagan polvos de ella para mezclar con la leche y dárselos al neonato. Todo sea para evitar que se parezcan a los de Crepúsculo. Que por nadie pase.

Si os interesa una historia de amor entre un niño que sufre acoso escolar y una niña sueca, que a lo mejor es una vampira, o no, os recomiendo la película Déjame entrar de 2008, la original.

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6 Comments

  1. Impagable que hayas sacado el “Noticias del Mundo”. En su época me harté de reir con ese periódico.
    Y además, es artículo, como siempre, es de lo más interesante. Pero claro, ante “Noticias del Mundo”, cualquier cosa palidece 😀
    Gracias por seguir en la brecha.

    • Mi reino por un caballo

      Noticias del mundo es de la época en que no hacía falta decir que eran mentira. Ahora habría que especificarlo!

  2. Niño tu tienes una tirada al rollo Nosferatu y el lado oscuro que no se yo…jajajaja. Xulíssim el artículo, me ha encantado. En consulta, niña de dos semanas con “perlas de Epstein en las encías” y los padres preocupadísimos porque pensaban que eran dientes…,

    • Mi reino por un caballo

      Me estoy dando cuenta de que acabo siempre en esos lugares. Tendré que mirármelo! (Llevas razón)

  3. Esther madre de Héctor

    Pues me ha gustado mucho el artículo. Me parece curioso y es lo que me gusta leer. También me ha gustado recordar que por el rey Ricardo llegue a tu blog, y como siempre, las referencias que haces.
    Pobres niños abandonados eso sí que no me ha gustado pero hay que poner la cruda realidad de nacer así… Madre mía!! No se como puede influir tanto la cultura social en unos padres para abandonarlos. Yo sé que en Esparta sería la madre del jorobado traidor…
    Me encanta leerte tan a menudo. Gracias

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