RABIA, VACUNA Y SUICIDIOS: DESMONTANDO EL MITO

A la mayoría de las personas nos gusta que las historias tengan un final, si no feliz, al menos que cuadre con el resto del argumento que nos han contado. Por eso Los Serrano hicieron tanto daño.

En 1885, Joseph Meister era un niño de 9 años de Alsacia que tuvo la mala suerte de ser mordido por un perro que estaba sufriendo la enfermedad llamada rabia.

Ahora es difícil de ver en España, no descarto incluso que haya gente que niegue su existencia. En 2013 hubo un caso de rabia en un perro que había estado en Marruecos,mordiendo a cinco personas en Toledo;  el caso anterior de rabia en perros era de 1978 (además de casos aislados en Ceuta y Melilla).  En 2014 murió una mujer marroquí de rabia en Madrid, que había sido mordida en Marruecos  seis meses antes. Actualmente en España sí se detecta rabia en murciélagos, cuidado con ellos.

Es una enfermedad con elevadísima mortalidad (casi siempre), que tras semanas,meses o años después de la mordedura del perro (u otro animal que la tenga), produce alteraciones neurológicas muy importantes y la muerte, pasando antes por estados de agitación y agresividad.

Volvamos con Meister. Su madre, conociendo que el futuro del niño era pésimo, lo llevó ante Pasteur, que aprovechó para probar con el niño su vacuna experimental contra la rabia, que había tenido buenos resultados en animales.

Y el niño vivió.

Meister dominando al perro rabioso

Joseph Meister, ya adulto, fue conserje del Instituto Pasteur hasta su muerte, en 1940, con 64 años.  Era tal la veneración que tenía a su salvador, que cuando las tropas alemanes invadieron París, en 1940, defendió con su vida la tumba de Pasteur, suicidándose ante los invasores, el 14 o el 16 de junio.

Todo muy bonito. Pero al menos la parte del suicidio es falsa.

Ya que estamos, vacuna realmente no era, porque si el niño ya estaba infectado, no era tal el efecto preventivo que se buscaba; y por otro lado, el niño no tenía ningún síntoma, y solamente entre el 10 y el 15% de los mordidos por perros rabiosos enferman. ¿Estaba realmente contagiado de rabia? Ese es un tema en el que es difícil llegar a una conclusión. Cuando lo vacunó no tenía ningún síntoma de la enfermedad.  Lo que sí se sabe es que sus experimentos no habían tenido tanto éxito como él dijo, y que manipuló muchos de los datos que presentó posteriormente. Sus cuadernos reales no se hicieron públicos hasta la década de los setenta del siglo pasado, y algunos científicos del Instituto que lleva su nombre lo abandonaron en protesta cuando pretendió vacunar al niño.

¿Y lo de Meister? Cierra el círculo de la historia. En muchísimos libros, artículos, conferencias, tesis doctorales y todo lo que ustedes quieran, se dice que se suicidó pegándose un tiro cuando las tropas alemanas invadieron París e intentaron entrar en la cripta de Pasteur. En algunas versiones se dice hasta el modelo de arma con que lo hizo y en otras hasta se refiere como disparó y le dispararon hasta que entendió que solo le quedaba el suicidio como salida digna. A base de perpetuar esa información se va creando un cuerpo de conocimiento que sustituye a la verdad, porque nunca hubo un dato que apoyara esa historia. Les será difícil encontrar esto: todo el mundo cuenta lo del suicidio ante los nazis. Es como muchas guías turísticas: si dicen que la marca en la pared de la catedral la hizo el rey al pasar con la corona, nos lo creemos. Somos así.

Y que esté repetido en artículos de sesudos investigadores no lo hace más verdadero: es falso, como muchos de los descubrimientos mitificados por esta nueva santidad que cubre la vida de algunas científicos, esta canonización que nos hace verlos como seres inalcanzables.  No se cuenta la historia real, sino la que podría haber sido. Por ejemplo, la historia ya sabe que Fleming descubrió la penicilina, pero no desarrolló el antibiótico que lleva ese nombre; también sabe que Jenner no fue el primero que usó la vacuna (no la variolización, no, me refiero a la vacuna), o que John Snow no acabó con la epidemia de cólera encontrando la fuente contaminada (la encontró, pero no paró la epidemia). Preferimos pensar que lo hicieron todo ellos solos.

Si además, las historias se copian de unos a otros, se van redondeando, y acaban por parecer cuentos, donde el héroe, en este caso el científico, por ejemplo, es un verdadero genio que descubre las cosas por su infinita sabiduría. Un Elegido.

Pero la realidad casi siempre es diferente. Detrás de grandes hechos que a fuerza de repetirse parecen de una sola persona, hay un trabajo de cientos, o miles, de los que pocos hablan. Nos gusta simplificar, y simplificando las cosas, es fácil dejar de creer en ellas a poco que uno se pare a pensar. Nos gusta mitificar, y encumbrar al Olimpo de los Dioses a nuestros héroes actuales. La verdadera historia, ya tal.

En 2013 se publicó un trabajo en la revista Nature que demuestra que el final de la vida de Meister no fue romántico. Encontraron el diario de Eugene Wollman, contemporáneo de Meister y que era jefe de un laboratorio en el Instituto Pasteur. Según lo que está en el diario, nada de lo dicho del final de ese famoso niño es cierto.

Para empezar, habla sobre él el 24 de junio: “hoy lo hemos encontrado muerto”; y respecto a la causa, dice que se ha suicidado con gas. Nada de disparos. No dice en ningún momento nada relacionado con los nazis ni con la defensa de ninguna tumba, pero sí que estaba “muy deprimido” porque su mujer e hijos habían abandonado París por la posible invasión y creía que habían muerto en un bombardeo. Tan mala suerte tuvo, anota en su diario, que su familia regresó el mismo día que se suicidó.

Tumba de Pasteur

Es una historia triste, pero nada que ver con el mito. Hay datos de otros miembros del Instituto Pasteur que sí se resistieron a los nazis, pero parece que fue la única forma de meter a Pasteur en la historia para ensalzarlo.

No son personajes míticos aunque se tienda a verlos así.

Ahora que estamos en plena ola antivacunatoria, al menos en España es obligatorio aún vacunar a los perros de rabia (aunque no en todas las comunidades) . Se obliga a vacunar a los animales pero no a las personas. Somos así.

Para saber más, pincha aquí en el artículo de Nature.

También hay que tener cuidado si uno tiene sexo con una burra, como les ha pasado a estos quince marroquíes, mira aquí (si es que es real).

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6 Comentarios

  1. Esther madre de Héctor

    Ya lo leí como todo lo que has escrito…
    Tb las hay que investigan por sus propios medios y deciden que la de la meningitis es mejor no ponersela pq dicen algunos estudios que no es efectiva…

    • Mi reino por un caballo

      Hay tantos estudios que lo peligroso es creer que es fácil saber cuáles son fiables y cuáles no (para el público en general)

  2. Cuanto tiempo!
    Muy bonita entrada. Este verano hemos salvado un tejón de la tragedia (yacía atropellado en la cuneta), llamando a los agentes rurales, claro. Que nos avisaron de que no lo tocáramos. Porque suelen ser portadores de la rabia.
    Así que acariciar tejones, tampoco 😉

    • Mi reino por un caballo

      Hola! Sí, hace ya mucho que no molesto por aquí. Tampoco sexo, lo advierto por si a alguien se le ocurre.

  3. Esther madre de Héctor

    La verdad es que siempre pasa lo mismo, la gloria se la lleva uno que es el que tiene mayor renombre de todos los curritos que investigan junto a él. Si la vacuna es de pago, esos que también la inventaron tendrán que apoquinar.
    Caso aparte, los que deciden que sus hijos no tienen que vacunarse pq se pueden volver autistas, mejor entonces que se puedan morir…

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