EL NIÑO LEOPARDO

En la imagen vemos a 2 personas, aunque no los están tratando así, como personas, sino como objeto de sorpresa, asombro y mofa. En la postal se dice que es el niño leopardo con su madre. El pobre niño, negro, tiene zonas  de su cuerpo que han perdido esa coloración y se ven blancas, asemejando al moteado de un leopardo (con mucha imaginación). En el siglo XIX e inicios del XX existieron muchos espectáculos donde se exhibían a personas con determinadas malformaciones o enfermedades en los circos, y en muchas de esas ocasiones, desde que eran niños.  Estos espectáculos se llamaban  freak-show, y de ahí viene el término de friki.

Lo que la propia persona pensara, y el trauma que debió suponer ser mostrado al público en una barraca de  feria está bien estudiado en multitud de libros. Ya vimos en este post que algunos siameses se ganaron la vida así, incluidos algunos esclavos negros.

Muchas de estas personas tenían vitíligo, una enfermedad en la que se van destruyendo las células que tienen la melanina, de causa desconocida, y en las que zonas las zonas blancas, despigmentadas, van creciendo. Es bastante frecuente de ver si uno se fija incluso paseando por la calle.

 Otra cosa parecida es el piebaldismo, que aunque tiene muchas similitudes estéticas, se produce por un defecto genético, y las manchas blancas ya suelen estar desde el nacimiento, con un característico mechón de pelo blanco. Como tiene una herencia dominante, era fácil que en una familia hubiera varios miembros afectos.

En el siglo XIX hubo una obsesión por el color de la piel y por demostrar la supremacía de la raza blanca. Estas exposiciones iban dirigidas a los obreros de raza blanca, para que se sorprendieran de que un negro pudiera tener el aspecto de un blanco, aunque de forma parcial.

Al mismo tiempo, la sorpresa iba mezclada con una sensación de miedo: un negro podía transformarse en un blanco, y con ello, tener otros derechos.

Parte de esto se vivió con el espectáculo de Michael Jackson, que tenía vitíligo y al que se le acusaba de querer dejar de ser negro. Ya no era una barraca de feria, pero no se le perdonaba que no exhibiera esa transformación, como en los freakshows del pasado. Una vez dijo “Ya he dicho que tengo vitíligo, ¿por qué queréis examinarme?”

A día de hoy aún causa relativa sorpresa y hasta inquietud una persona con vitíligo o piebaldismo, más aún si es un niño. Muchos adultos confiesan que las manchas en las manos, codos o en la cara son el objeto de miradas indiscretas de forma constante.

Una marca de ropa española usó a la modelo Winnie Harlow, con vitíligo, para una campaña. Esta chica confesó que su exaltación del vitíligo no es algo que sucediera desde siempre, sino que desde que a los 4 años empezó a tener una mancha blanca en el abdomen, sufrió acoso escolar,  la llamaban entre otras cosas cebra y vaca.

instagram @winnieharlow

Cuánto hemos cambiado… o no.

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2 Comentarios

  1. Quizás sea todo un mal de ojo potente 😛 En verano me pasa lo contrario, me vuelvo como Tina Turner y no se por qué!

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