NO EXISTEN LOS AHOGAMIENTOS SECUNDARIOS NI SECOS: DEJAD DE ASUSTAR A LOS PADRES

No existe el ahogamiento seco, el ahogamiento secundario, ni  el casi-ahogamiento. No son términos médicos correctos, aunque lo usen muchos médicos (y aficionados). Están desechados desde hace muchos años. El ahogamiento es un proceso que puede ser leve, moderado o grave, con consecuencias fatales o no.

En los últimos tiempos he leído en muchos medios de comunicación noticias sobre niños que pueden morirse ahogados después de tragar agua en una piscina o en el mar. Multitud de blogs de divulgación médica y pediátrica se han hecho eco de lo mismo, de la posibilidad de ahogarse y fallecer días después de forma inesperada. Lo llaman ahogamiento secundario. Ayer una madre en Facebook me preguntó si era posible que su hijo muriera mientras dormía por haber recibido una “ahogadilla” en una piscina. Estaba muy preocupada, había leído que era posible en periódicos y en blogs sensatos.

Bien, esto es mentira. Es un bulo que muchos médicos y sanitarios están difundiendo en sus blogs. Con buena intención ,pero generando un temor infundado. Para empezar, por tragar agua no te ahogas. Debe ir a las vías respiratorias.

Lo primero de todo. Discutir terminología tiene poco sentido cuando podemos hablar de prevenir los ahogamientos, como vimos en la entrada

La Piscina (gracias por difundirla). Esa es la pieza clave, la prevención.

Segundo, los términos “ahogamiento secundario”, “casi ahogamiento”, “ahogamiento seco” ya no pertenecen a la terminología médica correcta y deben ser desterrados.

Vamos a explicarlo.

No hay ningún caso descrito en el mundo de un ahogamiento, que se recuperara sin síntomas, y falleciera posteriormente por ese motivo. Ninguno. Otra cosa es que se ponga eso por escrito en noticias, que es lo que ha pasado. Y las copias de unos sitios a otros, que se han difundido por todo el mundo.

Es mentira.

Hace unos días un niño murió en Texas, y se dijo que una semana antes aspiró agua, llamándolo “ahogamiento secundario” o “ahogamiento seco”. Aquí la noticia.

Esto se ha hecho viral, y en páginas muy famosas de consejos sobre bebés se ha difundido, pero no es cierto. Es solamente sensacionalismo para crear miedo.

Los ahogamientos son frecuentes, hay que evitarlos, pero no hay que asustar sobre cosas que no son reales. Es nuestra obligación hablar con propiedad.

1.La definición médica de “ahogamiento” es: proceso de deterioro respiratorio tras inmersión en líquido. Y esto no significa que uno tenga que morirse. Un ahogado tiene solo 3 posibilidades:

-Morir

-Ahogamiento no fatal con lesiones o enfermedad

-Ahogamiento no fatal sin lesiones ni enfermedad.

2.No existe el casiahogamiento, ahogamiento seco o ahogamiento secundario

son términos antiguos ya superados que no aportan nada, solamente confusión. La Organización Mundial de la Salud, La organización mundial de Reanimación, la Academia Americana del Corazón, la Cruz Roja y la CDC americana (y muchas más) recomiendan no usar nunca estos términos.

Sin embargo, en muchas revistas médicas, en los medios y por parte de los divulgadores, se siguen usando, perpetuando la confusión.Incluso en informes de alta. Esto es más llamativo en los medios, redes sociales, etc, haciendo que se suela asociar el término “ahogamiento” a “muerte”, cuando no es así para nada.

EL AHOGAMIENTO ES UN PROCESO: DESDE LEVE, HASTA GRAVE, CON O SIN RESULTADO DE MUERTE.

¿Por qué pasa esto?

Por usar términos obsoletos

-Casiahogamiento: hace ya muchos años, “ahogamiento” era sinónimo de muerte. “Casi-ahogamiento” se reservaba para aquellos que no fallecían. No tiene mucho sentido. Es como si alguien tiene un infarto de miocardio: no tiene por qué morir, pero el infarto no se lo quita nadie. No hay un “casi-infarto” si no mueres. No hay un “casi atropello” si te pasa un camión por encima si sobrevives. Atropellado estás. Pasa lo mismo con el ahogamiento. Puedes ahogarte y sobrevivir.

Ahogamiento seco: esto nunca se ha aceptado como término médico real, FUE ABANDONADO HACE AÑOS POR LOS ESPECIALISTAS EN AHOGAMIENTOS. Muchos medios de comunicación usan esto como sinónimo de ahogamiento secundario. Históricamente se ha usado porque en un 10% de ahogados no hay agua en los pulmones, y el cierre de la glotis (laringoespasmo) puede tener algo que ver. Pero una persona se ahoga con muy poco líquido en los pulmones, se consideran unos 30 mililitros en un niño de 15 kg. El principal problema no es el agua en el pulmón, sino la falta de oxígeno en el cerebro. Según cuando se rescate, esta cantidad se expulsará con la tos o no. El tratamiento es el mismo haya o no más o menos agua en el pulmón. El problema es el cerebro y su falta de oxígeno.

-Ahogamiento secundario: este término, que también se llama ahogamiento retrasado tampoco está aceptado. Se ha usado históricamente para definir a aquellos que empeoran con el tiempo tras la exposición al agua. Pero ojo, CUALQUIER PERSONA QUE PRESENTE DIFICULTAD RESPIRATORIA TRAS UN AHOGAMIENTO DEBE CONSULTAR EN UN CENTRO MÉDICO. NO HAY NINGÚN CASO DESCRITO EN EL QUE NO TENGA SÍNTOMAS Y LUEGO SE DETERIORE Y MUERA.

Por tanto, hay que saber que un ahogado, si tiene síntomas respiratorios aunque sean leves, puede empeorar o mejorar en las horas siguientes. Esto que se está diciendo en muchos medios es un alarmismo impresionante.

En un estudio con 41000 ahogados, el 0,5% de los que tenían síntomas leves y el 5% de los que los tenían moderados, acabaron falleciendo por ahogamiento (aquí el estudio).

¿Qué son síntomas leves? esta es la clave. Para que se entienda bien, si son peores que la experiencia que tenemos cuando bebemos y el agua va “para otro lado” o tos importante que no se resuelve en unos minutos.

En Urgencias, normalmente quedan en observación durante 4-6 horas, hasta ver que se resuelven.

Síntomas más importantes serían espuma en la boca o la nariz, tos persistente, o alteración del comportamiento , del carácter o estado de confusión. En esos casos siempre hay que mantener más tiempo al paciente.

Nadie muere ahogado por un deterioro inesperado días o semanas después si no había síntomas. Eso no existe.

Se necesita muy poca agua en los pulmones para que el intercambio gaseoso que sucede allí (es por donde metemos el oxígeno en nuestro cuerpo) se vea alterado. Por tanto, no es una cuestión de encharcar los pulmones y que rebosen, es el agua suficiente que hace que la zona por donde el oxígeno entra no funcione bien, y que va haciendo que el niño vaya empeorando.

Si el niño tiene tos excesiva,no respira con normalidad, o no actúa bien tras sacarlo del agua, debe recibir ayuda médica.  Si el niño queda totalmente normal y los síntomas descritos aparecen más tardíamente, habrá que pensar en otros problemas.

Es muy fácil decir que es porque “tragó” agua. Pero hay cientos de cosas más que pueden explicar por qué 2 días después está enfermo.

3. Los ahogamientos sin resultado de muerte son los más frecuentes.

Aunque los medios no lo digan, se estima que hay 5 ahogamientos sin muerte en niños por cada ahogamiento con resultado de muerte. De hecho, entre el 95 y el 99.5% de los que tienen síntomas leves o moderados sobreviven (el dato aquí)

Lo que es muy raro es que los casos con síntomas leves acaben en muerte. Pasa como con los infartos. Muchas personas no mueren del infarto, pero deben buscar atención médica inmediata precisamente para mejorar el pronóstico. Si por desgracia acaban falleciendo, lo hacen por el infarto. No por un infarto secundario.

Hay que tener claro que lo importante es que si tras la inmersión se produce dificultad respiratoria, tos excesiva, espuma en la boca o comportamiento alterado, es necesario buscar ayuda. No existe el ahogamiento seco ni secundario. Todos son consecuencias del proceso de ahogamiento.

4.¿Cómo transmitir esto a la sociedad?

Los términos que antes hemos comentado no son correctos pero tienen mucha difusión, como por desgracia vemos en muchos blogs. Incluso muchos médicos lo siguen usando, perpetuando el problema, en sus blogs o en entrevistas. El uso de estos términos por los medios  se asocia por un lado a la falta de familiaridad por parte de las familias (“ahogamiento secundario? dios mío!, voy a leerlo para proteger a is hijos)y por otro a algo misterioso que se puede avecinar y a la sensación de amenaza (“cuidado que tu hijo puede morir ahogado 4 días después de bañarse con los primos”, aunque esté más feliz que una lombriz, haya ido al cine el día anterior y haya asistido a la ceremonia de graduación). A muchos nos gusta hacernos los interesantes y misteriosos. Somos melodramáticos como especie.

Pero es falso.

Es mejor promover un lenguaje más simple, más correcto y utilizar el resto del tiempo en la prevención de los ahogamientos. Suceden, y eso no es raro, durante todo el año.

Dejemos de asustar a los padres. Centrémonos en lo importante.

Los niños se lo merecen.

*Este artículo es una versión de “Drowning in a Sea of Misinformation: Dry Drowning and Secondary Drowning” publicado en Emergency Medicine News el 16 de junio de 2017.

*Durante la segunda guerra mundial, ocurrió lo siguiente. Para tratar de engañar a los nazis sobre los planes de desembarco de los ingleses (iban a desembarcar en Sicilia, pero querían hacer ver que sería en los Balcanes y Cerdeña), pensaron en algo relacionado con el ahogamiento.

Consiguieron un cadáver de un supuesto soldado inglés, le pusieron la documentación falsa sobre estos planes ficticios y lo dejaron en el agua desde un submarino frente a las costas de Huelva, con la idea que el agua lo llevara a la playa. La “neutral” España no tardó un segundo en pasar la información a Alemania. El caso es que los británicos pensaron que los forenses españoles no sabrían distinguir un muerto por ahogamiento de un muerto (muerto ya) tirado al mar. Y efectivamente, creyeron que era un ahogado.

Los aliados conquistaron el Mediterráneo al dividir con esto a las fuerzas nazis.

El soldado falso se llamaba William Martin y está enterrado en Huelva, pero esa persona no existe.

Realmente se trata de Glyndwr Michael, un vagabundo británico, que falleció de neumonía, y que fue usado para esto.

Existe un libro “El hombre que nunca existió” del autor del engaño, y una película con el mismo título. Una chica de inglesa de Huelva le pone siempre flores frescas. Si quieres saber más sobre la “Operación Carne Picada”, pulsa aquí.

Si es que los británicos nos tenían calados. No sabríamos distinguir un ahogado.

 

Si te ha gustado, compártelo o sígueme en Facebook

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

 

← Entrada anterior

Entrada siguiente →

4 Comentarios

  1. Hay una serie de televisión americana llamada “The Affair” que recoge este acontecimiento como la causa de muerte del hijo de la protagonista.

  2. Amparo Iglesias

    Gracias es una información muy interesante me viene genial puesto que tengo niños pequeños.

  3. José Angel

    Me ha gustado,claro y conciso.El mal llamado ahogamiento seco, lo veo que a veces ,puede tener la presentación de un episodio de inmersión sin ahogamiento,a modo de apena límite con recuperación espontánea y sin morbilidad ninguna.

Deja un comentario ¡gracias!

A %d blogueros les gusta esto: