TRANSFUSIÓN FETO-FETAL

 

El síndrome de transfusión feto-fetal (TFF) es una complicación grave que puede ocurrir en los embarazos gemelares en los que los bebés comparten una única placenta (monocoriales). Es posible que conozcas a alguien que haya tenido ese problema en el embarazo, o vosotros mismos. Cuando solamente hay una placenta, entre un 10 y un 15% de las veces sucede este síndrome (en general, 1 caso cada 2000 embarazos tienen esta complicación).

¿En qué consiste?

Pues en el paso de sangre de un bebé a otro a través de vasos sanguíneos que se comunican en la placenta, llegando sangre de un bebé al otro, de forma que uno se queda con poca sangre y el otro, con mucha. Siempre hay comunicaciones de este tipo, pero hablamos de los casos en los que se compromete la vida de los dos bebés. Los niños suelen ser sanos, el problema está en la placenta, pero si se deja a su propia evolución, tiene una altísima mortalidad (más de 8 de cada 10 fallecen), ya sea antes o después del parto, y además, en los que sobreviven pueden quedar secuelas, especialmente en el cerebro (las alteraciones en el flujo sanguíneo pueden llevar a que zonas del cerebro tengan menos riego o sufran trombosis).

El feto que “da” la sangre, suele tener una anemia grave, y el que la recibe, una sobrecarga, que le lleva a que su corazón termina por dejar de funcionar bien. Además, aumenta mucho la producción de líquido amniótico en este último, orina mucho, y tiene más riesgo de romper la bolsa y desencadenar un parto prematuro.

El diagnóstico se realiza por ecografía y se deben cumplir una serie de criterios para ser una TFF grave. Por ejemplo, a veces el receptor es más grande, pero solo con ese criterio no basta.

¿Hay solución?

A día de hoy muchos de ellos tienen solución. Mediante la visión directa de la placenta se busca el vaso o los vasos que están produciendo el problema y con un láser se cierran, para que uno deje de darle sangre al otro. El procedimiento, en manos expertas, da una supervivencia de al menos un bebé en casi el 90% de los casos.

Otras soluciones, como drenar de forma repetida el exceso de líquido amniótico que el bebé que recibe más sangre tiene, no son tan útiles y asocian muchísimas secuelas neurológicos.

Al nacer, es más frecuente la llamada secuencia anemia-policitemia, en la que los bebés tienen diferentes niveles de hemoglobina, pero uno no tiene una sobrecarga de líquido tan evidente, ni el otro una pérdida. También sucede por comunicaciones de vasos en la placenta, pero en menor cantidad y de forma más crónica.

En el cuadro inicial, sea lo que sea lo que pasó, los 2 bebés murieron. Están fajados (pincha aquí), y se aprecia claramente como uno de ellos está rojizo, y el otro pálido. El cuadro está en el Rijksmuseum de Amsterdam, y representan a los hijos fallecidos del alcalde, Jacob de Graeff y su mujer, Aeltge Boelens, en 1617 (autor anónimo). ¿Es esta la prueba gráfica de un síndrome de transfusión feto-fetal? Es posible, aunque podrían existir otras explicaciones.

Esto que hemos comentado en embarazos gemelares puede suceder con más de 2 bebés, y también hay representaciones en cuadros. Por ejemplo, en este otro cuadro

Cuatrillizos de Dordrecht, 1621, también de autor desconocido. Dordrecht Museum. El bebé fallecido está rodeado de hierbas protectoras contra el demonio. Un año después, solo quedaba un hermano vivo.

aparecen 4 hermanos, estando el último fallecido (como visteis en el enlace anterior, los niños se fajaban durante meses, no solo si fallecían), a la derecha. ¿Pudo deberse a esta complicación? Es difícil de decir.

Estos casos y otros reflejan la elevada mortalidad infantil, especialmente en embarazos gemelares, como en el cuadro siguiente.

Libro de Horas de Catherine de Medicis. Luis duque de Orleans y sus hermanas gemelas, Victoria y Juana, fallecidas. El pequeño duque los hizo a los 2 años

En él se ven a algunos de los hijos de Enrique II de Francia, que no sobrevivieron  mucho.

Hoy en día, el nacimiento de gemelos, con ecografías prenatales normales, casi no es una sorpresa. Pero como se ve en el cuadro siguiente

podía suponer toda una sorpresa si no se esperaba (no hace tanto de las ecografías…). Fijaos en la cara del padre, tirándose de los pelos, en un gesto de incredulidad, mientras que alguien, al fondo a la izquierda, baja por la escalera otra cuna para el segundo bebé, el que no esperaban. El primer bebé, a la izquierda, fajado, está en manos de una nodriza, mientras que otra mujer le expone el primer bebé. A la derecha, debajo del cuadro de la Virgen María con el niño, aparece el rostro pálido y decaído de la madre.

Volviendo al primer tema, la TFF no es la única complicación de alta mortalidad de los embarazos gemelares. Existen otras que han producido en la historia de la Medicina argumentos para crear “monstruos” y “prodigios”. Por ejemplo, desde tiempos muy remotos estaban descritos niños que nacían sin corazón y sin cabeza, y se creía que eran señales malignas. Estos niños, al no poseer cabeza, no se podían bautizar. Es así.

Pero en el siglo XVIII se descubrió que era un problema de gestaciones de gemelos y en el XIX, se sospechó una alteración del flujo sanguíneo entre los dos gemelos, otra más, pero diferente a la TFF.

A día de hoy se llama TRAP (secuencia de perfusión arterial inversa en gemelos) y ocurre en 1 de cada 35000 embarazos, y en 1 de cada 100 embarazos de gemelos con una sola placenta. Sucede que un bebé, el “bomba” da la sangre directamente al cordón del otro bebé, ya que este último no tiene su propio corazón , pero esa sangre va más hacia las piernas y el abdomen, no desarrollándose ni el tórax ni la cabeza del feto. La mortalidad en el gemelo que da la sangre es muy alta, del 75% y el otro gemelo, como comprenderéis, no es viable.  Se intenta tratar con diferentes técnicas, de forma que se consiga que deje de pasar sangre del gemelo donante al otro, con variables resultados.

Desde el principio se reconoció que estos bebés eran embarazos gemelares, y al bebé sin cabeza le acompañaba uno sin esas alteraciones.

1551, Breslau. Tercer bebé de unos trillizos.”No tenía ni brazos ni tronco” Como el alma estaba en la cabeza, no se debía bautizar.

Ahlfeld, 1882. conexión entre el feto sin tronco ni corazón con su hermano y la placenta.

Las ecografías prenatales no son solo para saber el sexo del bebé. Acuérdate de estos casos, y otros muchos, que a día de hoy pueden tener un pronóstico mejor.

Os dejo con un vídeo sobre el TFF

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2 Comentarios

  1. Esto sí que es un buen post de medicina alternativa 🙂 Y una pequeña lección de arte. Viendo esos cuadros, jamás hubiera pensado en lo que podían representar.

    • Mi reino por un caballo

      Es que muchas veces lo que el cuadro dice casi nadie lo sabe…

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