FÓRMULAS ARTIFICIALES Y PEDIATRAS

El uso de fórmulas artificiales como sustitutas de la leche materna es algo común, y a nadie le sorprende que muchos padres decidan alimentar de esa forma a sus hijos.

Pero debería sorprendernos.

Muchas de estas empresas que venden leche artificial, la publicitan directamente a la población, a través por ejemplo, de anuncios de televisión, en contra del criterio de la Organización Mundial de la Salud, que prohíbe dicha publicidad directa al consumidor al menos de las fórmulas de inicio. En España se publicitan las de continuación, pero señalando que es el paso siguiente a la teta, cosa que es falsa. En otros países también se publicitan las de inicio.

Las tasas de lactancia materna bajaron mucho en los años 60-70 del siglo pasado, por una percepción de que era mejor la alimentación artificial. Por suerte esto está cambiando, y las tasas de lactancia materna al menos en España son de un 30% al mes de vida. Poca cosa para el beneficio que aporta (por ejemplo, prevenir el cáncer de mama, más que ponerse un lazo rosa, a ver si se dice más).

Cuando era residente, se daban cajas de publicidad para padres, que ahora ya no se ven en casi ningún sitio, y tenían entre otras propagandas, “muestras” de leche. Ahora solo veo homeopatía para embarazadas, pero no es mi guerra, y fichas para que te manden una revista de padres, que en general, sirven para realizar bases de datos para que las  marcas ya sepan que eres padre (por eso te llega publicidad a casa cuando tienes un niño).

La relación de los fabricantes de leche con la pediatría y los hospitales es conflictiva, básicamente porque hay un gran interés de fondo. Dinero, vamos.

En muchos hospitales, la leche se regala, es gratis para el hospital . Así, se promociona esa marca durante el periodo que circula, e incluso en algunos se les pide dinero a las marcas para participar de este circo. Aún recuerdo cómo alguien se enfadó conmigo por no poner en las altas los nombres comerciales de las leches, porque era “nuestra obligación”.

Esto lleva a otro punto. El dinero que las casas invierten en los médicos es dinero bien invertido. Si no, no lo harían.  Muy ignorante de uno mismo el que crea que no está influenciado por las cosas que esas marcas dan. En algunos casos hasta son motivo de investigaciones policiales, como aquí o aquí , pero en otros, simplemente, son una vía para que cuando te pregunten una marca, digas antes unas que otras. Somos humanos (la mayoría).

Se dice mucho que las aportaciones de las empresas son necesarias para la formación, etc, etc. Muchas de estas ayudas son para promoción de diferentes egos: realizar jornadas, congresos, etc, donde seguir influenciándose los unos a los otros. Lo que está por ver es, por ejemplo, el papel de los congresos, su utilidad, más allá del mero afán recaudatorio. Se piden elevadas cantidades de dinero para que una marca ponga allí un stand, que junto a las famosas inscripciones, que casi siempre pagan los laboratorios (no siempre, ojo), redondean un negocio en el que la ganancia monetaria es parte del fin. Así, existen sociedades nacionales, regionales, provinciales, comarcales y unipersonales. Congresos nacionales, europeos, internacionales, regionales, etc, de Medicina Neonatal, Medicina Perinatal, Neonatología, Perinatología, Pediatría, Pediatría de Atención Primaria y cualquier otro nombre distinto para montar saraos diferentes. Y tras tanta ciencia, aceptamos pulpo sin rechistar. Increíble.

Hay más congresos que médicos. Incluso diferentes congresos según quién esté detrás, como en la película de Monty Python.

Tal es así que de vez en cuando saltan noticias sobre publicidades en revistas médicas, o en galletas y se crea una polémica. Y la respuesta que la sociedad no entiende es esa de que “la publicidad la lleva una agencia externa a nosotros”.  Hombre, por favor. Mejor callarse.

Muchas veces, se promocionan determinados médicos para publicitar las bondades de tal o cual leche, la gran mayoría para hacer propaganda de la marca. Son solo un brazo más de la campaña publicitaria.

Vía @MisterRoderic.

Hace poco leí en un libro de varios médicos (algunos de ellos pediatras), Drs Estivill, Pin y Salvador, expertos en sueño, que dar lactancia materna hacía que el padre no tuviera apetito sexual con la madre y que son madres estupendas si no lo hacen.Titulan el epígrafe “Inconvenientes de dar el pecho”. A estos niveles de manipulación estamos llegando. Eso sí, venden libros como churros. Son un analgésico para que no duela la conciencia. Siento vergüenza de la profesión.

Y al final, los pediatras creen que hacen lo correcto. Te traen panfletos muy brillantes con gráficas rimbombantes y afirmaciones que no pueden demostrar. Y los pediatras se lo creen, porque el papel brilla mucho. Eso explica que cosas que se han dicho sobre la publicidad de determinados componentes de las leches artificiales, ahora se han confirmado que no valían para nada. Recuerdo cuando comenté que una sustancia que se añadía a las leches, los LCPUFAS, no tenían demostrada su eficacia, y la gente se rió mucho. Pero mucho.  A fuerza de repetir algo, la gente se lo cree.

Pero ahora  está demostrado que no sirven, que no se logra imitar la leche materna. Y ahora la gente no habla de ello.

Suelen preguntarte en maternidad todos los días qué leche es la mejor para su bebé, y hay que luchar para defender al menos a la leche materna como igual a la artificial, así estamos.

Acaba de salir publicado, el 2 de mayo,  en la revista JAMA Pediatrics (la más influyente en Pediatría del mundo) un artículo sobre los conflictos de intereses de la Sociedad Americana de Pediatría con las leches artificiales. En nuestras revistas españolas, el apartado “conflictos de intereses” siempre sale como que los autores no declaran ninguno, cuando es evidente que muchos de ellos han recibido inscripciones, viajes, alojamientos, etc, de esas casas. Somos todos muy íntegros, como en la política, claro. Estamos en la Champions League.

La academia americana tiene una relación con estas industrias para la mejoría en el desarrollo y en la salud de los niños. Estas industrias son necesarias y han ayudado a muchos niños que no podían ni pueden recibir leche materna.

Pero esta relación es fácil de ser corrompida. Ya en el siglo XIX pediatras informaron sobre el riesgo de deshidratación y muerte asociado al uso de fórmulas infantiles, llevando a la creación de una regulación en la composición de dichas fórmulas para hacerlas más seguras. La primera fórmula moderna se estableció en 1912 y solo se conseguía por prescripción médica.

Ahora se compra en el Carrefour.

De esta forma, como dijimos antes, en los años 60 y 70 se llegó a creer que dar leche materna era un atraso, por muchos de los pediatras, y la población general. Es por esto que ahora las abuelas, las madres de aquella época, desconfían tanto de la leche materna y quieren el biberón “ya” porque la leche de sus hijas o nueras es aguachirri (o aguachirle, según regiones).

En ese tiempo, y hasta hace poco, la relación de las casas comerciales con los pediatras creció, se hipertrofió y se hizo imprescindible, siendo la base real del sistema formativo de generaciones enteras de pediatras. Creyendo ellos que eran inmunes a su influencia. Dejándolos colarse entre los pacientes. Entrando en todos los despachos del hospital.

Es cierto que en otras especialidades esto es un millón de veces más claro y más vergonzoso, pero como no soy (ponga la especialidad que quiera) porque no quise, que os explique el vuestro por qué os da omega 3 y otras majaderías (por poner un ejemplo).

El paso que dieron al comercializar las leches directamente a los consumidores, como otras tantas medicalizaciones, fue definitivo. Se saltaban el intermediario, para que los propios padres lo consigan o para que lo exijan a su médico. Para que el niño crezca porque 1de cada 3 se deja comida en el plato.

Pese a todo, las evidencias sobre el beneficio de la leche materna están llevando otra vez a tasas de lactancia materna cada vez más altas. Y eso pese a que 3 varones dicen que tu marido te va a ver menos atractiva.

Como pasa en todos lados, tras las denuncias en 2013 de que el logo de la academia americana de pediatría salía en botes de fórmula artificial y en algunos de sus libros, la relación se replanteó.

Actualmente se sigue aceptando ayudas de las casas comerciales, pero solo en determinadas líneas y sin que tengan influencia en su contenido. Al menos esa es la teoría en Estados Unidos.

Como en toda relación de pareja, lo que hace una parte refleja en gran parte a las dos. Y las relaciones que se mantienen en América y en España reflejan, de cara a la población, lo bueno y lo malo de las dos partes. Los pediatras deben promocionar la lactancia materna y ayudar en los problemas derivados de ella. No se entiende que en la revista de referencia de pediatría en España el 80% de la publicidad sea de leches. No se entiende, siendo la leche materna mejor desde el punto de vista nutricional, inmunológico, endocrinológico, ecológico y económico. No se entiende.

Las compañías, en los últimos años, anuncian multitud de componentes en sus leches que mejoran la función visual, el desarrollo neurológico, etc. Muchos pediatras dan conferencias sobre los diferentes tipos de leches, destacando las bondades de unas sobre otras, pero… no hay evidencia de casi ninguna de estas acciones, y eso no es moral. A veces les digo a las familias que según lo largo que el nombre de la leche es, más cara es, y que muchas de las cosas que dicen no están demostradas, al menos a esas dosis. En febrero de este año, otro artículo en JAMA Pediatrics alertaba sobre la falta de evidencia en muchas de las cosas que se dicen que hacen las fórmulas artificiales, como mejorar la digestión y cosas así. La agencia americana que se encarga de comprobar estas cosas, la FDA, dice que la ciencia que hay detrás de lo que la mayoría de estas leches venden no es real. Por ejemplo, respecto a una sustancia, los LCPUFAS, que han sido vendidos como la panacéa por la industria y muchos pediatras, nada. La leche materna logra mejor desarrollo neurológico, y tiene muchos LCPUFAS, pero al añadírselos a las leches artificiales, no se consigue lo mismo. No se ha encontrado esa relación. Las fórmulas bajas en lactosa o con prebióticos son otro ejemplo.Aunque en la publicidad el papel brille.

Esto puede hacer llevar a los padres a creer que son mejores que la leche materna, cuando no han demostrado si quiera, alcanzarla. Es publicidad engañosa. Cuando se introdujeron los LCPUFAS en las fórmulas, el precio subió hasta un 30%.

Incluso hay compañeros que se lo creen porque te traen publicidad en papel caché. Pocos se leen los estudios en los que se fundamentan, claro. Cuando uno lo hace, las evidencias empiezan a flojear. Por ejemplo, se usan frases como que mejora el sistema inmune, dando la falsa sensación de que lo hacen,  cuando la leche materna lo hace, y esta solamente trata de imitarla. Así, los padres le dan un valor sobreañadido a la leche artificial que no tiene.

Esto está muy bien, porque por cada ingrediente mágico más, más cara es la leche, y eso sí está demostrado.

En Estados Unidos, aquí no lo sé, las compañías dan hasta ropa para recién nacidos, promocionando directamente la marca en los padres.

Estas estrategias, al igual que otras como las de las fórmulas de crecimiento, no son muy éticas, aunque hacen ganar mucho dinero. Muchos pediatras incluso las recomiendan, sin creer que están siendo manipulados (a menudo por otros pediatras “sin conflictos de interés”). Como también es cierto que cada vez hay más compañeros a la contra de esta manipulación, ahora las leches las mandan desde matronas hasta asociaciones de madres: han encontrado otro nicho de influencia. Pero aún no se han dado cuenta del conflicto de interés, tendrán que recorrer ese camino que muchos estamos haciendo.

La publicidad agresiva de fórmulas infantiles reduce las tasas de leche materna. El que un pediatra diga que la leche materna es aguachirri, reduce la credibilidad de la pediatría como ciencia.

Muchos expertos creen que la clave es que no deberían aceptarse por las sociedades otro dinero que no venga directamente de los anuncios publicitarios en los congresos. Esto llevaría a que muchos proyectos, sustentados directamente por la industria, decaerían o se necesitarían otras fuentes.  La leche artificial es necesaria, vaya que si lo es, en determinados casos en los que el bebé no puede tomar leche materna.

Pero no es la alimentación adecuada para el niño sano. Que no os de miedo decirlo. Estamos para defender al niño. No para decir, como antaño, que la lactancia materna es mala, como dicen los médicos.

Es el momento de poner las cartas boca arriba.

 

Os dejo con una guía actual sobre lactancia materna para padres

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16 Comentarios

  1. Simplemente GRACIAS por este post
    Me gusta la gente valiente, inteligente e íntegra.

    (y gracias también por publicar la guía en la que estoy tremendamente orgullosa de que figure mi nombre como colaboradora externa 😉 )

  2. VICTORIA

    Me gustaría que se hiciera un estudio para investigar la enfermedad ficticia más extendida del mundo: las mujeres que no tienen leche. Como sigo dando el pecho a mellizos a los 3 años, cada vez que lo hago en público se me acercan una o dos o tres a contarme que no tenían leche, que su hijo no paraba de llorar de hambre, que se sacaban y les salían 30 ml en media hora y que por eso “no tuvieron más remedio” que dar leche artificial. Calculo que el 70% de las mujeres recién paridas ha sufrido o sufre esta enfermedad, una auténtica epidemia, con lo que infiero que caminaríamos hacia la extinción como especie de no ser por la existencia de la milagrosa leche artificial. Sin embargo, no veo que abra telediarios ni que se hable de ello…

    • Mi reino por un caballo

      No hay nada como echarle la culpa al niño, es la excusa perfecta….;)

  3. Muy ìnteresante, como siempre!
    En mi caso siempre me he encontrado médicos muy prolactancia pero cuando empezamos con los yogures me quedé alucinada al ver que en lugar de decírmelo así me dijo que le empezara a dar tal de tal marca, así sin ningún empacho. Y otra cosa con la que estoy alucinada es con la de azúcares que llevan las papillas ( hasta un 37%)

  4. Raquel

    Gracias por ponerlo por escrito de forma tan clara.
    Por supuesto que es fantástico que la leche artificial exista, porque hay bebés que no pueden ser amamantados y madres que no no desean dar el pecho (y es muy respetable sean cuales sean sus motivos) pero todos, padres y sobretodo pediatras, deberían tener muy claro que la leche materna es la mejor para el bebé y que la artificial a día de hoy no ha logrado imitarla.
    A mí se me cayó el alma a los pies cuando la pediatra de mi hija mayor me dijo, a los 4-6 meses de la niña, que mi leche ya no la alimentaba, que si quería podía seguir dándole pero complementando con leche artificial. Por supuesto, no le hice caso, pero habrá gente que siga el consejo porque lo ha dicho la pediatra y tú quién eres para cuestionarlo…

  5. Totalmente de acuerdo con lo que dices José Mª. Pero me gustaría introducir un matiz. En los últimos años cada vez recibo más madres en mi consulta que se sienten muy mal porque no ha “funcionado” la lactancia materna. Las causas son múltiples: falta de información correcta, mal asesoramiento, poco apoyo; también por la publicidad o presión social a la que haces referencia. Cosas que sin duda, estoy contigo, hay que insistir en corregir.
    Otras veces es por circunstancias familiares personales,- muy a tener en cuenta porque cada familia tiene las suyas.
    Pero lo cierto es que sucede: a veces no se puede, o no se quiere dar el pecho.
    La línea entre decir (y defender) categóricamente una obviedad: que la lactancia materna es el alimento adecuado para el bebé humano, y asimilar el dar leche artificial a algo “malo” es delgada. Las madres son muy sensibles a esa información. He recibido alguna madre “expulsada” de otra consulta porque no ha podido o no ha querido dar pecho.
    La madre debe ser asesorada y apoyada siempre, tanto si da el pecho como si da fórmula artificial. Por suerte, una madre tiene muchas otras formas de mostrar amor por su hijo y cuidarlo.

    • Mi reino por un caballo

      Claro Gabi, si a todas las madres hay que apoyarlas. Pero yo no hablo de las madres, ni de los bebés, sino de la leche materna, y de cómo participamos en algunos circos llegando a afirmar que todo es equivalente. Nadie juzga a nadie como padre o madre. Pero sí como pediatras, no hay una equidistancia entre una cosa y la otra. A mi me gusta cuando una madre no quiere dar pecho y lo tienes decidido, hay poco más que hablar del tema. Pero que no me hagan decir que sí, que es lo mismo, que son iguales y que no tiene importancia, o que el bebé prefiere la artificial. Si exploran esos terrenos,no. Y es bastante común que se intente justificar que “el pediatra me lo dijo” o directamente, cuando compañeros la quitan porque “no alimenta” y cosas así, o porque la madre toma alguna medicación que sí es compatible, o porque le ponen limitaciones en el horario de las tomas si el bebé está ingresado. Yo no participo de esa equidistancia.
      Y eso que yo doy muchos suplementos, parece que no lo hago.

  6. SilviaJ

    Enhorabuena por el post. Yo, con mis 3 hijos, he tenido experiencias muy diferentes con la lactancia, pero me he dado cuenta de lo importante que es que no te separen de tu hijo al nacer (evidentemente si no hay problemas importantes) para empezar con buen pie el camino de la lactancia materna….con la mayor, la tuvieron que poner bajo los infrarrojos y tardaron mucho en traérmela.. así me fue… :(… y evidentemente me recomendaron una determinada marca de leche de fórmula porque la niña no ganaba peso…

  7. Inès

    Enhorabuena por el post, Muy necesario. Ayer Mientras lo leia mi hijo pequeño de 4 años ha saltado a miregazo a mamar un rato (el mayor ya había mamado después de comer ;)).
    Que sólo un 30% de las madres den el pecho al mes de vida de sus hijos es dramático. PEro la presión social que reciben las madres (lactantes y no lactantes) es bestial, sobre todo por parte de gente que no ha amamantado jamás.

    Y que la mayor prevención para el cancer de mama sea la lactancia materna (que no los embarazos, como se creía antes, está más protegida contra el cancer de mama una señora de más de 30 años que ha tenido un solo hijo pero al que ha lactado 13 meses que una que ha tenido 3 hijos antes de los 25 sin dar el pecho, leí en un estudio que parecía serio), y que esta prevención no se mencione JAMÄS en las campañas contra este cancer, me parece increíble.

    Y que Esduard Estivill diga a boca llena que es pediatra cuando no ha recibido ninguna formación reglada al respecto tambien me deja alucinada. ¿Por qué el colegio de médicos no hace nada? ¿Un anestesista puede decir que es traumatólogo? Ante una situación similar, otros colegios profesionales se tiran al cuello del colegiado. ¿Este señor puede publicar barbaridades disfrazándolas de ciencia (no ha citado una fuente de sus malditas teorías en su vida) y que no pase nada? Bueno, por poder puede porque lo está haciendo, pero ¿Esto es legal? ¿No es mala praxis?..

  8. Javi Santos

    Pedimos ayuda, no agua…

  9. Javi Santos

    Apenas dos o tres horas después de nacer mi hijo, la enfermera paso ofreciendo biberones ya preparados, por si acaso. Ninguna intento ayudar a mi mujer a darle correctamente el pecho. Y cuando pedimos agua para ello, era obvio que no había muchas ganas… Esto, en uno de los hospitales de Sevilla capital, y después de que en los cursos preparto nos dijeran mil millones de veces que teta, teta, teta…
    Lamentable.

  10. Silvia

    Un apunte, ahora mismo para que un hospital se certifique como Ihan debe demostrar que paga por la leche artificial que usa y no debe adquirirla con más de un determinado descuento sobre el PvP.

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