¿Para qué sirve un recién nacido? ¿alguna vez os lo habéis preguntado?

¿tiene alguna utilidad en sí mismo?

Esta pregunta tiene un rastro de leyenda. En 1831, Faraday descubrió que si se pasaba un imán dentro de una bobina de metal, se producía electricidad.

La leyenda dice que cuando demostró esto, una persona del público le dijo:

-¿Para qué sirve todo esto que nos ha contado?

A lo que el genio de Faraday contestó:

-¿Para que sirve un recién nacido?

 

Otras versiones dicen que fue Franklin y en otras se comenta que lo que dijo fue:

-No lo sé, pero pronto pagará por ello.

Gracias a este descubrimiento de Faraday se consiguió crear electricidad a gran escala, base de nuestro actual modo de vida.

Muchos de los hallazgos científicos no tienen un rendimiento inmediato, como un recién nacido, pero pueden llegar a convertirse en algo muy importante para los demás. La búsqueda de un rendimiento inmediato de las investigaciones nos lleva a una mirada cortoplacista que inhibe el desarrollo de la Ciencia.

En el siguiente vídeo, que no es de Faraday, se aprecia algo parecido. Adultos hechos y derechos opinando sobre la utilidad de haber encontrado agua en Marte

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