Introducir medicamentos por el recto cada vez tiene menos predicamento, pero no deja de ser una técnica útil en algunos casos y el recto es una vía de fácil acceso, todo hay que decirlo. A día de hoy, a veces se ponen supositorios para bajar la fiebre o se introducen unas cánulas rectales para controlar una convulsión.

Es por esto que hubo un tiempo en el que se reanimaba a las personas (neonatos incluidos)  por vía rectal, pero con humo de tabaco.  Una fruición.

Se creía que el humo de tabaco producía una irritación a nivel intestinal y esto ayudaba a que el sujeto reviviera. Ya vimos como Cangliamila lo recomendaba dentro  de sus pasos de reanimación neonatal.

No era una locura. En esa época, como desde hacía más de 2000 años, se creía que las enfermedades sucedían por una alteración en el balance de 4 humores: bilis negra, bilis amarilla, flema y sangre (piénsalo, aún se dice flemático, estar de mal humor, melancolía=bilis negra, etc). Cada una de ellos asociaba una característica, como frío, calor, humedad, etc. Por tanto, un ahogado que tenía exceso de humedad y frío podía mejorarse con su contrario, la sequedad y el calor que le daba el humo del tabaco.

Ahora no cuela, pero esta teoría ha durado más de 2000 años en la Medicina. De ahí, por ejemplo, las sangrías, para drenar el exceso de calor.

El dispositivo consistía en un tubo, a veces con un fuelle,  por el que se introducía el humo en el  recto. También solían llevar otros tubos para meter el humo por la boca, ya que  se conseguía similar efecto por esa vía, pero no era tan efectivo como si se introducía por el ano. Dónde va a parar.

No hay constancia de que se usaran antisépticos entre un paciente y otro, más que nada porque no se conocía que era la asepsia ni la antisepsia

 

El caso más antiguo documentado de reanimación a través de la inserción de humo rectal sucedió en 1746. Una señora que se había ahogado revivió milagrosamente después de que su marido (al menos era su marido) le introdujera humo con una pipeta por el recto. Suena a excusa para salir del paso.

Reanimación anocardiaca según las guías de la época

Tal fue el éxito que a lo largo del río Támesis, una sociedad filantrópica londinense puso varios de estos kits para auxiliar a los ahogados. Eran como los desfibriladores semiautomáticos de ahora, pero con menos glamour (eso sí, todo el mundo sabe usar esa vía, no se necesita preparación, algunos se pasan el día usándola con los demás).

Se daba una recompensa económica al que lo consiguiese, ya que el problema de los ahogados era algo que preocupaba a las autoridades.  La lástima es que no se calentaba a los ahogados y solamente se intentaba estimular la respiración  si el enema de humo de tabaco no era efectivo. Un goce.

Kit completo

Pero como pasa con las cosas que tienen éxito,como el aloe vera o la quinoa,  se usaron para todo, desde la cura del cólera a la fiebre tifoidea, pasando por las hernias. En los casos de cólera ( que es una enfermedad infecciosa que provoca una diarrea que puede ser mortal) existía un problema añadido: la persona que soplaba el humo podía, accidentalmente, aspirar parte del contenido acuoso por la pipeta y contagiarse. La Medicina nunca estuvo exenta de riesgos.

Parece una gaita

En 1811 Brodie descubrió que la nicotina era tóxica para el corazón, y empezó el declive en el uso de enemas rectales de tabaco.

Qué bárbaros eran en esa época, usando enemas de humo de tabaco. Ahora que la ciencia ha avanzado y sabemos que no sirve para reanimar y produce cáncer entre otras cosas, nos lo metemos por la boca, directamente al tubo digestivo y los pulmones. No sé cuál de las 2 sociedades es más avanzada, la verdad (creo que solo nos lo metemos por la boca, pero no pondría la mano en el fuego)

Recordad que hasta 1958 y tras la participación de un juguetero,  las maniobras de reanimación no incluían el boca a boca. 

También se usaron enemas de humo de tabaco para tratar el estreñimiento y otras cosas en los caballos. Compartimos todo con nuestros animales. Como ahora, que algunos perros van en carricoche ,escuchan música y tienen coach. Les damos lo que tenemos.

No solo se ha usado el humo de tabaco vía rectal para reanimar a los niños, sino que otros autores de tratados para asistir los partos recomendaban hacer enemas con vino o incluso echarles brandy o whisky en la boca a los recién nacidos para que recobraran el aliento, y esto hasta casi el siglo XX. Mano de santo.

Actualmente, la vía rectal también se puede usar para rehidratar o dar medicamentos  a una persona si no se tiene otra opción. Esta técnica se llama proctoclisis; o para realizar algo que parece que es el futuro en muchas enfermedades: el trasplante de heces.

¿Cuántas cosas estaremos haciendo que dentro de un tiempo serán igual de raras?

Aquí os dejo un vídeo sobre los enemas de tabaco, merece la pena al menos ver las imágenes

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