EL NOMBRE DEL PADRE EN EL OJO DEL NIÑO

En el siglo XIX el tema de las impresiones maternas aún no estaba resuelto. Ya sabéis, como vimos aquí, que se creía que las impresiones en la madre podían afectar al feto. En 1825, en Escocia un médico comunicó el siguiente caso:

una chica escocesa estaba embarazada, y reclamó al supuesto padre que se hiciera cargo de la situación. Este chico se llamaba John Woods, y no estaba dispuesto a reconocer que fuese el padre ” a no ser que al nacer el niño tuviera su nombre en la cara”, como declaró a un juez.

Tal impresión tuvo la madre del futuro bebé que pasó todo el embarazo pensando en el huidizo padre, y cuando el niño nació, podía leerse en sus ojos la siguiente frase:

“JOHN WOODS” en el ojo derecho y “BORN 1817” (nacido en 1817) en el ojo izquierdo.

El tal John, al escuchar esto, desapareció y nunca más se supo de él.

Este niño, de la localidad de Galloway, se exhibió en Edimburgo, donde sabios doctores confirmaron el hecho y se congratularon con la señal que la providencia había usado para señalar a los hombres lujuriosos y desleales, advirtiendo a jóvenes de los 2 sexos de los peligros de esos comportamientos.

Otra de las funciones que tienen los ojos, como espejo del alma (y del nombre de tu padre y fecha de parto), como ya vimos aquí.

Ahora no vayáis a mirar fijamente a vuestros hijos, que se van a asustar.

Este artículo se publicó en Pediatrics en 1976

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4 Comments

  1. SílviaJ

    Qué impresión!! ja ja ja

    • Mi reino por un caballo

      Cuidado con mirar a los ojos, nunca se sabe lo que uno puede ver: la Virgen, el alma, el número de bastidor, aquel muchacho tan simpático…

  2. Buf! Una entrada friki-alegre, gracias!

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