EL CUCHILLO DE TUTANKAMON

Está de moda que los niños sean cantantes, bailarines o cocineros, pero que sean solamente niños se ve como un atraso. Tienen que imitar a los mayores (como si antes  no lo hicieran) y concursar en televisión, o en la escuela, o en el centro comercial,  a ver quién es el mejor. A ver quién la tiene más larga (la gracia). En eso sí que imitan a sus padres.

Me pregunto si eso es de verdad parte de ser de un niño o solamente es el anhelo de los padres para que sus vástagos los rediman, y sean los mejores. Una imitación a la inversa. Una segunda oportunidad. Una revancha.

Antes solamente los papás se peleaban en el fútbol infantil, ya que todos tienen un Messi en casa, pero ahora una bechamel puede ser motivo de conflicto en el parque. No hablemos de la tortilla de patatas.

Incluso en muchos sitios la imitación inversa llega a hacerles olvidar los libros y usar el iPad en la escuela como único material, imitando a muchos de los padres, que no han visto un libro en eones, pero que se deslumbran por el brillo de las pantallas. Como las urracas.

¿Realmente imitan o estamos siguiendo una moda que se le impone a los niños? ¿qué nos pasa?

Ya vimos aquí qué poco me gustan esos programas. Hace poco vi a un niño que se seccionó la arteria radial con un cuchillo jamonero. Salvó el brazo casi de milagro. Algunos, cuando con 14 años no sepan ni escribir, tendrán peor solución. Imagínate que te hubieran enseñado geografía con walkmans porque era lo último y el futuro.

Lo último en su época, la revolución. El iPad de ahora…

Por eso, puesto que el mundo de los regalos ya está saturado (reyes, papa noel, santo, chiquiparks de toda la clase), hay un nuevo nicho de consumo de productos pseudoimitando a los adultos: se promociona sexualizar la infancia, que los niños cocinen, adelantar la adolescencia,  vender móviles para niños y que una App en clase enseñe a tu hijo; eso sí, los primeros 20 euros son gratis, el resto precisa una cuenta de Apple. Apple se encargará de tu educación (recordad que el creador era el mismo que se trató el cáncer de páncreas con aguachirri). Ojalá no enseñen eso.

La de amarillo, mirando a la otra, está a punto de cortarse los dedos. Fíjate bien, la trayectoria es incuestionable. Alguien diría que hay un metalenguaje  sexual(Lorena Bobitt)

Venden por internet decenas de cuchillos para que los niños cocinen. De todos los colores y muchos de ellos de metal. Si eres un buen padre debes comprarle a tus hijos un juego completo de ellos. Si la cocina es el lugar dónde más niños se accidentan, para eso están los médicos. Eso sí, el iPad que se mueve con los ojos no está al alcance de todos.

Esta foto, real a más no poder, demuestra lo avanzado que estaban los egipcios

Pero te digo una cosa, iPads los que quieras, pero nunca llegarás a darle un cuchillo como el de Tutankamon. Ese si que es de categoría, y no el que tu tienes en mente, de los chinos.  Y eso que no hay constancia de un master chef en la época.

Tutankamon fue un faraón egipcio que una de las cosas mejores que hizo fue morirse y que miles de años después lo descubrieran e hicieran negocio con él. Algo así como García Lorca, pero con brillos.

Joven y pirámides. García Lorca. De todos es sabido que cualquier revista que diga “Egipto” vende más (lo saben todas, por eso siempre hay alguna con el tema en el kiosko; igual que Lorca, que todos hacen tributo a él para vender discos. Buscar su tumba ya tal)

Fue un rey niño, y por eso lo traemos.

Aunque los buscadores de misterio se hayan hecho poco eco del tema, una de las dagas encontradas por Richard Carter en 1922 en la tumba de este rey niño está hecha con un material de otro mundo.

Eso es preocuparse por tu hijo, y no regalarle la Play.

La hoja, de hierro, era todo un lujo en la época, ya que los antiguos egipcios no elaboraban el hierro, y era un objeto más preciado que el oro. Pero hay excepciones, como esta hoja, que se ha demostrado que procede del hierro de un meteorito. Por tanto, cuando le hicieron ese cuchillo al faraón, que siempre fue niño, estaba empuñando algo que en su origen provenía del espacio. Tan valioso como el Wifi, o más.

Inquietante, ¿verdad?

Algunas cosas caídas del cielo pueden ser muy peligrosas

Está claro que los egipcios daban importancia a las cosas caídas del cielo, y con ellas hacían objetos ceremoniales. En España hubo una época en la que también estuvimos muy pendientes de lo que caía del cielo. Lo llamamos aerolitos. Empezaron a caer trozos de hielo, y no había día donde en los telediarios no se hiciera recuento de los trozos de hielo. Salía uno a la calle con miedo a que te diera uno en la cabeza. Y un día, se cambió de tema, y ya nada más se habló.

¿Y cómo sabían que era un meteorito los egipcios? Hay muchas teorías, una de ellas es que en el desierto son más fáciles de ver las piedras al no haber vegetación.

El mayor meteorito que ha caído en España lo hizo en Murcia, y se puede ver en el museo de Ciencias Naturales de Madrid.

En Murcia tenemos experiencia con las cosas que caen del cielo, ya que agua no cae. Desde que tenemos internet, cualquier cosa que cae la clasificamos en un clic.

Tantas cosas caen del cielo en Murcia que la NASA ha tenido que tomar cartas en el asunto. Ese es el traje que usan para venir, son muy precavidos.

 

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2 Comentarios

  1. Marian Jimenez

    Querido J.M.:
    ¡Qué razón tienes!
    cuando te asomas a la sala de espera ves a padres-madres abuelos en una lucha dialéctica sin par por demostrar cuál de todos es más listo (medido en curiosas unidades “uso de aparatitos electrónicos varios/hora”) y “mas-mejor” deportista (horas de entrenamiento a la semana); mientras, cada niño a su pantalla en una especia de “actitud egocéntrica consentida” por los familiares que los enchufan a la pantalla como otros se meten tres vinos entre pecho y espalda para olvidar…

    Para olvidar que quieren merendar al llegar a casa en lugar de ir a clase para mejorar matemáticas con el método kummon ; jugar un rato en casa con sus hermanos ( el que los tenga) en lugar de reforzar ingles y/o chino con un profesor nativo; estar con sus padres un rato antes de la – si es que es tos han conseguido llegar de sus interminables trabajos antes que el huracán ” dia siguiente” amenace con llevarse a todos volando( eso sí, cada uno con su Tablet).
    Ya no se habla en el coche, no se cuentan cuentos, ni se juega al “veo -veo” no vaya a ser que esos juegos primitivos estimulen un lado del cerebro que la tecnología reinante amenaza con eliminar y luego no sepamos qué hacer con un niño con imaginación (que acabara en el Psicologo sin remedio).
    Hoy hay un Tutankamon en cada casa solo que en lugar del cuchillo de meteorito blande un iPad con el que amenaza a su progenitores ; si no le dejan usarlo en la hora de la comida…¡¡quizá piense!!!
    Quizá todos los faraones soñaron con ser permanentemente niños y los niños de hoy piensan en ser cono Dabiz el chef de “diverxo”, pegándole patadas a la gramática de paso….
    Pero claro, eso no importa: nada tiene que hacer la gramática ante un gran chef ( ¿o sera “txev”?

    • Mi reino por un caballo

      Hola Maria José,
      la verdad es que la competición es un mal que tenemos instalado. Competir, no para ganar, si no para chulearte ante los demás. Emrpender, triunfar, etc. Es lo mismo. Un beso!

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