CRIAR RANAS Y SERPIENTES

 

Para los que somos de pueblo, no de aldeas globales ni esas majaderías de ahora,  la expresión crianza con apego no existía  en nuestra infancia. Salíamos a jugar después de ver Mac Gyver y éramos felices, aún el mindfullness no había mercantilizado la felicidad infantil y podíamos hasta enfadarnos unos con otros, sin que nuestras emociones quedaron marcadas para siempre y nuestros padres tuvieran que ir a un terapéuta emocional. Perdón, un coach.  Eran otros tiempos. Ni coachs había.

Simplemente éramos niños y vivíamos con nuestra familia, y jugábamos en la calle con nuestros amigos. Las expresiones sobre criar eran respecto  a  animales o plantas y eran  bastante fáciles de entender.  Casi siempre se referían a una crianza que estaba por suceder, salvo cuando se trataba de las malvas, que era un hecho inamovible: “fulanito está criando malvas“, no daba para pensar en  algo que podría o no pasar.

Pero  si cuando eras niño te decían que ibas a criar pollos, se entendía que llevabas tanta ropa que con el calor que ibas a pasar podrías incubar algún huevo.  Sí, los huevos no nacen directamente de las estanterías del supermercado, siento romper la magia.

Del mismo modo,  las ranas y sapos han tenido un papel. Si alguien te decía que “ibas a criar ranas“, casi nunca era por el sentido literal de la frase (si tus padres tenían un bar con ancas de rana, podría ser), sino que se referían a que bebías tanta agua que las ranas empezarían a crecer en tu estómago, haciéndole compañía a las mariposas o a los nervios agarrados, según la edad. Por tanto “vas a criar ranas” tenía un significado bastante claro y preciso, pero… ¿es que un niño puede criar ranas en su estómago?  ¿tiene que ver con la expresión “tragarse ese sapo” o es que el batracio crece directamente en el estómago? Vamos a entenderlo.

Me temo que lo entenderemos, pero tras dar varias vueltas el concepto

Hay animales que parasitan el cuerpo humano como las tenias (un tipo de gusano), o los laboratorios en los servicios de muchos hospitales, y que incluso pueden estar en el estómago e intestino, pero tienen unas características que no se parecen en nada a una rana.

La creencia en animales que viven dentro de nosotros es muy antigua, y aunque tengamos iCloud y viajemos por el mundo sin perder wifi, como las ardillas de árbol en árbol en la España del renacimiento, aún perduran en la medicina popular y en el pensamiento mágico.

También hay casos de personas que parasitan ranas, pero si ellos se quieren, ¿quién es nadie para hablar?

Cuando era pequeño fui a ver a una familiar que tenía un herpes zóster. Eso es lo que pienso ahora. Era el año 1992 y  yo fui a ver a XX (no era un X-men, es para guardar el anonimato),  que estaba “mu malico” (una expresión de gravedad de la zona: malo-está bien, no le pasa nada; malico-tiene alguna molestia;  mu malo: está mal, a lo mejor hay que ir al hospital; mu malico: empezemos con la extrema unción). El caso es que tenía un culebrilla  que se mordía la cola, y eso era peor que tu caso tuviera que discutirse en sesión clínica: te quedaba poco.  Existía la creencia de que si el zóster se cerraba y abarcaba todo el cuerpo como un cinturón, dejabas de pensar en la hipoteca y la clausula suelo (en aquella época pensábamos en el tratado de Maastricht-1992). La famosa culebrilla es una forma de expresión de la infección por el virus de la varicela-zóster, nada más. Esa creencia popular en la serpiente se mezclaba con la existencia de una posible tenia. Parecía como cuando alguien de un periódico  habla de salud, mezcla todas las cosas, a lo loco.

Tenia de 2 metros extraída de una persona

El caso es que la supuesta tenia o serpiente se daba por hecho que circulaba por el cuerpo de mi familiar, como candidato a alcalde en un mercado, y había que sacarla de allí. Y el remedio que yo vi allí era  bastante ingenioso. La última temporada de McGyver se emitió en 1992, pero yo creo que mi tío y sus asistentes no lo veían, la solución era cosa suya. Consistía en ponerle un vaso con agua y mucha sal en la mesita, y que mi familiar dejara de beber para que la “culebrilla” saliera por su boca, bebiera del vaso y muriera.

Ahí lo dejo. No me acuerdo del final. En el año 92 pasaron muchas cosas en España como para acordarme de todo.

Esta foto es casual, no por parásitos la pongo. Un 3% de las fotos que pongo no tienen sentido

Por tanto, ¿se cree que una serpiente puede vivir en el estómago de una persona? ¿o una rana?

¿tendrá algo que ver con que algunas personas llaman a otras “víboras”? Inquietante.

Lo cierto es que la creencia en que una rana o una serpiente podía crecer en el estómago de un niño era medicina oficial hasta el siglo XIX.  Hay múltiples historias donde se vio salir una serpiente, aunque es bastante dudoso que fueran reales. Por ejemplo, un hombre se apuñaló y posteriormente encontraron una serpiente a su lado, creyendo que había salido de su estómago. Algunos tratados no se limitaron a las ranas o serpientes, sino que hablaban de gallos, salamandras e incluso moscas vivas al orinar. Paré, el famoso cirujano francés, conoció el caso de una mujer que creía que tenía una serpiente en el estómago que le entró mientras dormía. Dudó bastante de la historia, y cuando propuso darle un laxante muy potente para que la expulsara, confesó que era todo mentira. Tiempo después la vio por París pidiendo dinero a los transeúntes para que tocaran como se movía por su barriga.

¿si uno come ancas de rana puede criarlas, a lo Lázaro-walking dead?

En el siglo XVII otra señora vomitaba ranas y lagartos. Decía que había ingerido los huevos al beber agua de un pantano, y a ver quién le llevaba la contraria. Médicos de toda Alemania examinaron a los animales, pero fue Bartholin (el de las glándulas de Bartholin) el que diseccionó una rana y comprobó que había comido mosquitos poco antes de morir. Pero como era un personaje que se creía todo, no concluyó que era un fraude, sino que el caso era real. Es lo que tiene que alguien famoso en la historia de la Medicina opine (también descubrió el sistema linfático): que puede acertar en algo y fallar en todo lo demás. Imagínate pues un jefe de servicio a dedo, la validez que tiene. Solo un tal Rheinesius luchó contra la mentira de esta dama. A su muerte, en la autopsia, no encontraron nada en su interior. Ni ranas ni un triste nenúfar.

¿para qué más pruebas?

En 1694, un niño de 12 años, Zacaria Doderlien, vomitó 162 cochinillas, 32 orugas, 4 ciempiés, 2 gusanos, 2 mariposas, 2 hormigas y 1 escarabajo, todo eso en 3 semanas, después de pasar por horribles dolores abdominales. Como el mundo de los insectos lo tenía dominado, pasó a vomitar salamandras (21), ranas (4) y algunos sapos. Poco tardaron los religiosos en decir que estaba poseído por el demonio (el demonio a veces se representa como una rana) e incluso dijeron que cuando se acercaba a una charca, las ranas de su interior se acompasaban en el croar con las del estanque. La verdad es que el médico de su pueblo no se lo creía mucho, pero si Jonás vivió en el interior de una ballena, no creer era casi una herejía. Al ver el niño que se lo creían todo, empezó a vomitar cuchillos, clavos y cosas así. Lo hubieran llevado al programa de juanimedio de la época si hubiera existido.  Incluso uno de los clérigos llegó a ver salir una serpiente por su boca, pero que se volvió a meter dentro por el temor a los siervos de Dios. Otro médico analizó una de las ranas y encontró moscas medio digeridas, pero su deducción sobre que la rana debía haber vivido tiempo fuera del muchacho, fue ignorada. Al final, uno de los exorcismos funcionó: tras beber varios litros de orina de caballo, dejó de vomitar cosas raras. Como para seguir con la broma.

No a todo el mundo le desagrada beber orina, algunos lo recomiendan, como Evo Morales, y a otros les parece erótico. La mayoría solamente lo usan para ganar dinero.

¿Cómo se cree que llegan estos bichos allí? Hay varias teorías: por una maldición, por ingerir los huevos, por tragárselos enteros o por generación espontánea. Para los que no lo sepáis, la generación espontánea es una teoría sostenida por la corriente oficial de la ciencia donde se creía que la vida podía surgir de forma espontánea, como la inteligencia, o como el orden en los lugares comunes. Es decir, los gusanos salían de restos corrompidos, las moscas de la carne putrefacta… Esto lo pensaba gente tan lista como Newton, hasta que Pasteur, el de la leche, en el siglo XIX, demostró que era falsa a más no poder.

Como pasa hoy en día con cualquier tema de moda, se realizaron todo tipo de aportaciones, hasta se llegó a publicar el vómito de un perro entero y el parto de una salamandra. Si está publicado es verdad, hombre ya.

Linneo, que es el padre de la Botánica, también tenía lo suyo, y dejó por escrito que era muy peligroso beber agua estancada porque las ranas podrían crecer en el estómago y anidar allí. Cualquiera decía lo contrario. Por eso es el padre de la Botánica, no de la Zoología.

Hasta el siglo XIX, no hubo una demostración de lo absurdo del tema, y no vino de ningún médico famoso, ni de ningún catedrático de medicina, ni de ninguno de las decenas de doctores que hicieron su tesis sobre la parasitación de ranas, no, vino de un médico rural llamado Dr Sander, en Alemania. Tenía una caso de vomitadora de ranas y llegó a las conclusiones anteriores: las ranas tenían moscas dentro, y logró que confesara ante un juez el engaño. Se las guardaba entre las ropas y lograba engañar a todo el mundo, para llamar la atención. Algo parecido a la señora que paría conejos.  Como pasa muchas veces, su condición de simple médico rural le valió el escarnio, no podía ser esa la explicación.

Berthold, uno de los padres de la endocrinología, se hartó al ver que casi todos los museos médicos de europa tenían animales disecados vomitados y que casi todos tenían moscas o mosquitos en su interior. Realizó un experimento y comprobó que las ranas no pueden sobrevivir en agua a 29 grados, y que sus huevos se degradan rápidamente (los de la rana). Por tanto, toda la literatura, tan extensa, era falsa. Un “escéptico”, como dirían los friker-biebers, o un “positivista” como dirían muchos médicos chamanes de la España actual con tuiter.

Dalton,unos de los famosos hermanos,  en Estados Unidos, hizo algo parecido. Harto de las historias de ranas, babosas y lagartos en los estómagos de la gente, metió babosas en el estómago de un perro sin masticarlas (el perro) , y a los 30 minutos sacrificó al perro: las babosas estaban parcialmente digeridas por los jugos gástricos.

Muchos casos de serpientes o ranas se deben a interpretación errónea de síntomas gástricos. Aunque a día de hoy solo queda en lo más profundo de la medicina popular, hace menos de 100 años de la última publicación científica sobre ranas en el estómago. Cuidadito.

Aún hay en la prensa casos de serpientes y ranas en el estómago de las personas, pero es que siempre hay iluminados que se quedan redundando alrededor de creencias superadas. No tiene solución.

Es cierto que las personas pueden tener gusanos en el intestino como en el vídeo anterior, pero desde el siglo XV en adelante es extrañísimo que algún médico los confundiera con serpientes, y mucho menos con una gallina o una rana. Se habla incluso del “delirio de infestación”.

Como dice Jan Bondeson en Gabinete de Curiosidades Medicas, de donde he sacado mucha de esta información, “los viejos delirios médicos han ido desapareciendo y el lugar de la serpiente en el estómago ha sido ocupado por complicadas teorías químicas y electromagnéticas, extrañas nociones psicológicas y filosofía oriental antigua”.  Hoy en día la rana y la serpiente anidan entre los antivacunas radicales, los homeópatas, la alergia química múltiple y la sensibilidad al wifi, todas curables gracias a la secta de la  bioneuroemoción, lo natural es lo mejor, y el poder de ser tu mismo y pensar muy fuerte que eres muy bueno-a, para curarte. Si no sirve, también vale viajar a la India para encontrar tu verdadero Yo (ya no hace falta que te haya dejado tu pareja). Algunos, como los de la foto del inicio, hasta creen que las serpientes saben si estás embarazada, son el nuevo predictor.

Aquí un video del New England de este año de los más parecido que se ha visto a una serpiente intestinal, un gusano de 2 metros. Es de la India, por lo que si vas a buscar tu yo, espero que no sea esto lo que encuentres. Una delicia.

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7 Comentarios

  1. Yo también estaba pensando que tenía ganas de que escribieras más… pero ahora ya no estoy tan segura 😉

  2. Te recomiendo el libro Medicina para Serpientes de Alberto Denti di Pirajno

  3. Muy bien esta entrada! Le pasaré el video a una pediatra que conozco que recomienda no tratar los oxiuros (que tener oxiuros mejora mucho el sistema inmunitario y luego no pillas artritis). Un gusanito de nada, la tenia.

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