El secreto para ser un buen padre

Hoy en el programa había una entrevista con un padre excepcional, y confieso que tenía mucho interés en saber qué pensaba de la paternidad desde el punto de vista de un hombre, dado que la parte femenina ya estaba bastante más explotada en los medios. Además, este padre tenía mucha experiencia y seguro que a la audiencia le gustaría.

Mientras lo maquillaban lo miré de lejos de forma distraída. Alto, un poco gordito, empezaba a clarear el pelo en la zona de las sienes.  También se le notaban algunas lesiones probablemente de acné juvenil, que estaban desapareciendo bajo el maquillaje de forma casi mágica.

Tenía la mano más firme de lo que me esperaba cuando se la estreché, eso me sorprendió. Pese a no ser guapo, su sonrisa tenía algo. No quiso besarme en la mejilla, se limitó a apretarme la mano.

Tras el 3-2-1 llegó la primera pregunta.

-Hoy en el programa contamos con la visita del señor X, famoso por vivir la paternidad de forma plena, y hacer gala de ella. Señor X, ¿es usted un buen padre? ¿se puede ser a-día-de-hoy un buen padre?

-Hola-respondió algo nervioso- Lo primero de todo que quiero decir es que no soy una persona especial, ni me considero mejor que nadie para ser padre; simplemente, lo hago lo mejor que puedo. Eso es todo.

-Sí, pero usted es padre de familia numerosa y ejerce contra viento y marea como tal. ¿Cuál es el secreto para ser un buen padre?-insistí yo para que aquel hombre empezara a soltarse.

-No creo que haya un “secreto”-dijo con media sonrisa-, pero creo que lo más importante es tener una buena relación con la madre. Eso es fundamental, y sin eso, ejercer de padre cuesta mucho más. Es decir, yo no sé hacer el papel de madre, simplemente intento ser eso, el papá del niño.

-Pero usted es conocido por ser un gran padre, no me negará que es poco frecuente que el padre-varón se implique tanto con sus hijos…

-Sí, es cierto. Volviendo a la pregunta de antes, existen algunas pautas para que las relaciones con los hijos vayan bien. Por ejemplo, hay que ser responsable, atento, cuidadoso, cariñoso con la madre….los niños lo observan y lo valoran todo.

Guardé un silencio para que siguiera hablando, parece que empezaba a soltar la lengua.

-Es importante tener empatía con los hijos, ponerse en su lugar; no es lo mismo el niño de 3 años que el adolescente, ni el gemelo o el que tiene algún problema. Todos son únicos, y tienen que saber que tanto su madre como su padre los querían tener y que son lo mejor que les ha pasado. Además-se acomodó en la silla y cruzó las piernas, definitivamente ya se había olvidado de las cámaras-, los hijos tienen que poder hablar con su padre cuando lo deseen, y no poner excusas como el trabajo u otros compromisos para atenderlos. Escucharlos, esa es una de las cosas más importantes, que sientan que son escuchados.

-Pero no me dirá que nunca se enfada con ellos o les chilla. Yo lo intento con los míos, pero cariño-ahora miré a la cámara para dar un toque de humor- mamá es un poco chillona, perdóname…

El público se rió. Buena señal.

-Claro, escucharles no es permitirles todo. En ocasiones hay que decirles cosas que no les gustan, no complacerles solamente porque eres el padre. Hay que tener empatía y tratar de entender cómo piensa tu hijo según la edad. Para eso es importante que la madre también te cuente cómo ve ella al niño. Pero hay que intentar el autocontrol con ellos, ya que a veces el padre, en este caso yo, es el culpable de algún problema que tienen, y no hay que enfrentarse, sino reconducir la situación. No es fácil, pero es parte del papel del padre, no solo llevarlo al fútbol-dijo en tono irónico, mirando al público. Definitivamente, este hombre tenía tablas.

-¿Crees que eres un padre perfecto?- solté a modo de bomba, tuteándolo.

-No, no lo soy. Nadie lo es en ningún ámbito. Y los niños tampoco lo son, pero hay que tener paciencia con ellos. No se consigue todo en un día. Hay que ayudarles a entender tu papel de padre, entre otras cosas, cuando ya son más grandes. No soy necesariamente su amigo.¿Sabes? creo que más que decir lo que hay o no hay que hacer, la clave es hacer las cosas. Debemos ser un ejemplo de integridad, que sepan dónde está su padre, y quién es, cómo se va a comportar. Debemos ser coherentes con nuestros hijos para que así aprendan y asimilen nuestros consejos, no solo decirles palabras. Y contestando a tu pregunta: no, no soy un padre perfecto. Cometo errores e intento  reconocerlos ante ellos. Uno de mis objetivos es que mis hijos nunca tengan hijos entre ellos.

-Ser padre de una familia tan numerosa debe acarrearte algún problema con la otra parte, la mamá…. o todo es de color de rosa?

-No, no lo es. A veces hay problemas con la madre, pero sigo una regla básica y fundamental: los niños deben quedar siempre fuera de esas discusiones. Incluso los padres que no vivan con las madres deben dejar sus problemas fuera del alcance de los hijos, deben mantenerse, o intentar mantenerse, unidos en el cuidado del niño, y nunca usar a este como un arma arrojadiza.

-¿Qué hay de esa figura del padre distante y serio, en contraposición con la madre dulce, confidente, más sensible…?

-Es mentira. Son convenciones sociales. Mi padre era en cierto modo así. Pero es educacional,no es algo condicionado por nuestro cuerpo. Nacemos para querer a nuestros hijos incondicionalmente seas del sexo que seas. Luego vamos modelando a los niños en diferentes patrones. “Eso es de niñas”, “los niños no lloran” etc etc.  Hay que querer y ser afectuoso con tus hijos, aunque tengas tantos como yo. Es cierto que el primero es el primero, pero se quiere igual a todos ellos, el amor ensancha muchísimo!

-¿Cómo se ejerce de buen padre cuando la madre vive con otro hombre? ¿existe un riesgo de “paternidad desplazada“?

-Bueno, en las relaciones de hoy en día es algo común. A mí al principio no me pasó, pero luego sí, y con bastantes hombres. Uno sigue siendo el padre, pero hay que intentar no limitarse finalmente a ser el padre biológico, sino a ser siempre algo más, su padre. Por ahora, nunca he tenido problemas con las madres, no me han pedido que les pase una pensión-se reía él solo.

-Perdona que comente tu aspecto, pero… en tu camiseta se puede leer ” a cualquier hora, en cualquier sitio, dónde sea, de cualquier forma”… ¿qué quiere decir?

El invitado sonrió, regodeándose con la pregunta.

-Es mi leiv motiv. Soy padre 24 horas, donde sea cuándo sea. Soy padre siempre. Padre 24 horas al día todo el año.

-¿Cómo puede saber el nombre de todos sus hijos?

-No sería fácil sin recurrir a un excel. Voy apuntando los datos más relevantes en una hoja para que no se me escape nada. Hoy en día con tantas tablets, internet, etc, puedes tener todos los recordatorios que quieras cada vez que miras el móvil o abres el portátil. Si no apuntara los nombres, se me olvidaría hasta los nombres de las madres.

-¿Cuántos hijos tiene?

-Es difícil saber con exactitud. En mi juventud no tenía control sobre el número exacto, eran actos anónimos y no sé realmente cuántos pude concebir. Posteriormente solo los he tenido después de una relación con la madre. Pero, contestando, van más de 100 hijos.

-106 en concreto…

-No lo sé, al principio no conocía a las madres, el número exacto es complicado…

-¿Cree que es una forma fácil de conseguir sexo gratis?-esa era una de las preguntas más directas que tenía reservada.

-Me lo preguntan mucho, pero yo no lo veo así.Ayudo a que muchas parejas puedan tener a sus hijos. A que sean madres. Cuando donaba semen de forma anónima, muchas parejas lo usaron; desde que cambió la ley y era obligatorio registrar el nombre del donante, yo mismo hago las gestiones. Conozco a la madre y doy yo el visto bueno. Ya lo he dicho: es esencial tener una buena relación con la madre.

-Pero usted no sólo le proporciona el semen, sino que, cómo decirlo, las “fertiliza”…

El público estaba rumoreando.

-Yo doy un servicio completo. Doy mi semen y dejo embaraza a la mamá que me pide ayuda, por los medios clásicos, a través de relaciones sexuales. Tengo una página web donde cuelgo mis analíticas y muchos otros datos. A mi me buscan, soy el padre que muchas mujeres quieren. Vienen a mi casa.

-Pero, ¿es legal?

-Es ilegal cobrar por donar semen, pero yo hago un acto altruista, no es un negocio. Todo es gratis, ser el mayor padre de Europa es la recompensa. No soy una persona con gabardina que se esconde.

-¿Y qué hay de los padres, de las parejas de esas mujeres?

-Es más fácil de lo que parece. Las parejas que llegan hasta aquí están desesperadas, tras múltiples intentos, e incluso tras perder todo su dinero,  se puede hablar de esta forma de inseminación con normalidad. ¿Que me acuesto con su mujer varios días? No es un problema para nosotros. Tienen disponible mis analíticas y mis seminogramas periódicos. Soy la solución para muchos de ellos.

-¿Ha tenido usted alguna vez una pareja estable? ¿dejaría de hacer esto por su pareja?

-No he tenido, pero si sucediera, dejaría de hacerlo si a ella le molestase. Aunque sería difícil negarle un hermano biológico a alguno de mis hijos…eso no lo haría un buen padre.

 

NOTA

Esta entrevista es falsa, pero Ed Houben , un holandés licenciado en historia, es el mayor donante de semen de Europa. Actualmente tiene más de 110 hijos, y algunos más que ni él conoce.

Ed Houben en 2015

Tiene 47 años y desde los 29 dona semen. Cuando la legislación le obligó a salir del anonimato, decidió donar su semen de forma altruista, dejando él mismo embaraza a la madre que accediera, casi 2/3 de sus hijos los tuvo él mismo por medios naturales, repartidos por varios continentes. Las mamás van a su casa y tras varios días quedan embarazadas. También es real que lleva un registro de cada uno de sus hijos y está dispuesto a que lo conozcan si ellos quieren, entre otras cosas para que nunca dos de sus hijos puedan tener hijos a su vez por casualidad. En su web está disponible un análisis genético completo para que las parejas o mamás pueden comprobar cómo serán los genes del padre biológico. Esta es su web Ed Houben Web. Insemina por el procedimiento natural y sin cobrar nada. Un filántropo.

No es el único caso. Tras la primera guerra mundial muchos hombres no pudieron concebir,  por heridas de guerra y en otros casos por problemas psicológicos (estrés postraumático). En los años 20 del siglo XX no existía otra posibilidad que el método tradicional, y una doctora londinense, Helena Wright, ayudó a más de 500 parejas británicas para que pudieran tener sus ansiados hijos. Encontró a un hombre, “guapo y alto” que no tuviera problemas en tener relaciones con mujeres sin crear lazos afectivos. Se llamaba Derek. Le enviaban un telegrama con la fecha y el lugar, y acordaban si el padre estaría allí durante esas horas. La mayoría se iban.

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2 Comments

  1. Javi Santos

    Jo, que bueno. He pasado de pensar que era un robot o algo así, a que era un animal 😀
    Una buena curiosidad la del señor holandés, ideal para una conversación de café.

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