SÍNDROME POSTVACACIONAL EN NIÑOS Y PERIODO DE ADAPTACIÓN

Permítanme decirles que cuando yo era niño, no existía el síndrome postvacacional, ni en niños ni en adultos. Lo más parecido que había era una canción que decía “el final del verano…llegó”, acompañado de un porrompompóm que recordaba al bolero de Ravel. Incluso admito que algunos tenían los supuestos síntomas del síndrome, pero porque Chanquete había muerto, y desde hace ya algunos milenios, morirse provocaba tristeza si te importaba el sujeto de la muerte.
Otros lo tenían porque se habían enrollado con alguien y este o esta se marchaba. Eso no lo viví, pero me hubiera gustado deprimirme por eso algún año. Y eso que luego en el colegio teníamos hasta deberes, no como ahora que los niños tienen que aprender lo que quieran. Éramos unos auténticos asalvajados.

Ahora no. Ahora tenemos síndrome postvacacional en adultos, y también en niños. Que cada cosa que nos pase tenga un remedio, que el mindfulness lo inunde todo, que la culpa sea que los demás cambian nuestros chacras, nuestra energía vital, que yo seguiría en el chillout hasta febrero. Queda nada para que nos vendan complementos nutricionales o vitaminas para combatirlo, que si llevan serotonina se venden mejor. Yoga en lactantes para superar la retirada del pañal. Bueno, ya venden esas cosas. Si ya dudo mucho que exista en adultos (por ahora no está reconocido por la OMS, pero tiempo al tiempo, y a las presiones comerciales) ya es un cachondeo traspasarlo a los niños. La famosa astenia primaveral ahora también en verano. La sensibilidad química múltiple a los corticoles.

sindrome postvacacional

tengo un sindrome postvacacional! necesito a Mr Wonderful!

En mi época era normal no querer que se acabaran las vacaciones, y no era un síndrome. Se llamaba “infancia”. Ahora cualquier expresión sentimental es un signo de una enfermedad: tristeza, cansancio, miedo… todo es modificable con una pastilla mágica, que por otro lado los padres quieren que exista. Aquí la homeopatía tiene quizás algo que hacer, por lo menos trata “nada”, y el placebo hace su efecto. A nosotros nos valía con que por la tarde pusieran MacGyver y ya se nos pasaba todo. Pero todo.

El síndrome postvacacional en niños coincide también con el periodo de adaptación escolar. Puede que me falte memoria, pero yo no tenía de eso, ni nadie de los que conozco, y no hemos salido mal del todo. Nos dejaban en el colegio y nos recogían a la hora de siempre, nadie se traumatizó. Y es que en el cole seguíamos jugando y aprendiendo. Y eso que no teníamos iPad ni clases de robótica. Unos cavernícolas éramos con sierras de marquetería.

Ahora durante al menos 2 semanas hay que dejarlos 20 minutos al día y de forma progresiva ir aumentando el tiempo, para que se adapten. Quizás es que es inhumano hacer coincidir el ingreso al colegio con el sd postvacacional, y no, por ejemplo, llevarlo a pasear por un centro comercial. No he leído aún nada sobre el síndrome prevacacional, consistente en temer que te gradúen al final del año, todos los años, en todas las cosas que hagas (inglés, fútbol, papiroflexia…), y que muchos niños odian. Y casi todos los maestros, aunque no lo digan. Para eso no se pide adaptación, y yo al menos la necesito. Dejémoslo ya por favor, no hay que graduarse en todo. No somos de Winsconsim y los birretes nos quedan mal. No hay pared para tanta orla.

Mucha tontería es lo que hay.

sindrome postvacacional

Tras graduarme en Yale, voy a quemar todos los diplomas y birretes de goma eva que tengo

A veces el síndrome postvacacional se llama directamente “depresión postvacacional”, dejando claro que no han vivido nunca una depresión ni saben de lo que están hablando. Estas molestias al dejar de tener horarios libres, al tener que ver las caras de personas que puede que no quieras y a levantarse temprano no pueden denominarse un síndrome. Son incomodidades de la vida, como tantas otras (incluidas las que se asocian a las vacaciones). ¿De verdad el estado ideal es estar todo el día al sol o con un pareo?

Veo mucho “síndrome vacacional”, si existiera, en padres que tienen que estar todos los días con sus hijos en verano, y que empezado el curso, sienten una liberación que compensa cualquier otra molestia. Hay que buscarle un nombre a esto también, las cafeterías están llenas de padres y madres desayunando y regocijándose de que ya están en el cole, que a los maestros ya les vale estar 2 meses sin educar a sus hijos. En uno de estos ambientes hoy mismo escuchaba a unas madres decir que ya era hora de tener la casa libre, y que el colegio era una bendición.

A ver si nos ponemos de acuerdo.

Otra de las aristas del sd postvacacional es la frustración ante el aburrimiento y la inactividad. Es imposible tolerar que un niño se aburra, hay que darle estímulos continuos para que esa cabecita no pare. Con los beneficios tan claros que tiene aburrirse de vez en cuando, para, por ejemplo, pensar. Qué rareza.Si al niño no le gusta ir al colegio, es que es un superdotado. Perdón, es de “altas capacidades”. Hagamos de la excepción la regla, que nadie deje de tener su einstein en casa.

 

Mientras tanto, sigamos diciendo que hacer cosas que no te gustan, o cambiar lo que estabas haciendo, son síntomas de un síndrome. Medicalicemos todo. Premiemos la no-adaptacion. A la fuerza ahorcan, y eso no es una enfermedad.
Graduemos a los niños, y a los adultos, si superan el duro síndrome postvacacional. Y si no, siempre queda emborracharse, como decía Julia.

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2 Comments

  1. Brillante. Sensatez a raudales.
    ¿Qué le puede pasar a una sociedad que medicaliza las emociones “negativas” (pena, tristeza)? … pues eso.

    • Jose Mª Lloreda

      Gracias Gabriel! Es un poco forzando las posturas, para que se entienda mejor, pero sin ánimo de ofender. Lo de las graduaciones lo dejaré para junio, si es que llego. Gracias por pasar

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