EVITA EL BOTULISMO (O SALCHICHISMO) EN TUS HIJOS: NO LES DES MIEL

En los últimos días ha sido noticia un brote de botulismo en un grupo de bomberos en Cataluña, y las noticias sobre botulismo inundan los periódicos y el interné. Parece que 2 de ellos están muy graves tras haber consumido judías blancas de un un bote de conservas de cristal, que contenía la toxina del botulismo. Solo he visto un caso de botulismo en un lactante y merece la pena evitarlo.Por miel.


Como suele suceder, la población general basa el conocimiento de las cosas en si lo dicen en la tele o en si alguna vez lo había escuchado (que suele ser lo mismo) y en estos momentos se comenta en las conversaciones que esa enfermedad se pensaba que estaba erradicada y que si no hay vacuna con los avances que hay. Es más, aunque no hay grupo de guasaps de madres de colegio que haya decidido desbancar a la “vacuna de la meningitis”, de soslayo se ha introducido el botulismo y las conservas en los temas de conversación, que ya es bastante.

Ahora que está de moda cocinar y hacer conservas vintage como hacían nuestras abuelas, pero esta vez ayudados por niños-cocineros,  no está mal recordar qué es el botulismo, su historia y las cosas que hay que evitar en los niños pequeños para que no lo adquieran. Porque aunque se dice poco, la mayoría de casos de botulismo se dan en niños, y estos no suelen comer conservas en lata.

 

El botulismo es una enfermedad infecciosa relativamente poco frecuente, pero muy grave, con casi un 10% de mortalidad actual,  provocada por una bacteria llamada Clostridium botulinum. Esta bacteria está por todos lados, especialmente en el suelo y agua no potable, y  es capaz de sobrevivir en forma de esporas durante largos periodos de tiempo. Sí, en el parque infantil también está. Si una de esas esporas queda en un alimento mal conservado, la bacteria produce unas toxinas, una especie de veneno, que produce la enfermedad al ingerirse. La bacteria necesita poco oxígeno para crecer y un ambiente propicio de poca acidez, y ese es uno de los fallos al hacer las conservas.  La toxina botulínica es uno de los venenos más potentes conocidos, y con unas dosis mínima se puede matar a varios adultos.

 

No solo se suelen contaminar alimentos enlatados en casa, sino que otros, como la miel, suele llevar esporas de Clostridium, de ahí que los pediatras, al menos los que no son chamanes homeopáticos, recomienden no darla a los niños pequeños. La causa más frecuente de botulismo infantil es el consumo de miel con esporas: las bacterias se multiplican en el intestino del niño y fabrican la toxina, que produce la enfermedad. Pero eso lo veremos luego. También el jamón cocido, el pescado crudo o ahumado, las verduras poco ácidas, etc.
No siempre se produce botulismo por una intoxicación alimentaria: si la bacteria contamina una herida y se multiplica allí, sus toxinas penetran en la piel y se produce el mismo cuadro.

 

Los sintomas del botulismo derivan de lo que hace su toxina. La persona no tiene fiebre, para empezar. Antes de 24 horas de la ingestión, la toxina bloquea el mensaje que los nervios dan a los músculos, provocando estreñimiento  (enlentecen el músculo del intestino) y en los días siguientes dificultad respiratoria progresiva, junto a hipotonía, dificultades en la alimentación, llanto débil y mala succión. En adultos además hay dolores abdominales, visión doble, midriasis fija y dificultad para hablar. Esta debilidad muscular empieza por la parte superior del cuerpo y va descendiendo. El diagnóstico, salvo en los brotes, es muy difícil y requiere un alto grado de sospecha. En general se presenta en niños como un lactante hipotónico con progresión de los síntomas neurológicos. El tratamiento consiste en administrar una antitoxina que anula el efecto de la anterior, en algunos casos antibióticos, y ayuda para respirar y alimentarse, como una sonda orogástrica. Se cree que hay más casos de los declarados (es una enfermedad de declaración obligatoria), pero que pasan desapercibidos, con otros diagnósticos.

 

La historia del botulismo, siendo una enfermedad tan llamativa, es poco conocida, y la descripción de la enfermedad es del siglo XIX. Antes había muchas cosas de las que morirse y no existía una relación entre comida en mal estado y muerte por parálisis. En la historia de la Medicina se han encontrado muy pocas descripciones que pueden sugerir casos de botulismo, pero ninguno con claridad. Solamente existen referencias a leyes y costumbres que quizás reflejaban el peligro de manejar las conservas, por un peligro de envenenamiento inespecífico.

Así, la referencia más antigua es un edicto del siglo X del emperador Leo VI de Bizancio, que prohibió la fabricación de salchichas por el peligro de intoxicación. Otras descripciones de intoxicación por Belladonna (“bella mujer”, planta usada para dilatar las pupilas-midriasis- y parecer más atractiva) probablemente describan también casos de botulismo, puesto que los síntomas son parecidos en parte, pero no iguales (no hay parálisis y muerte).

 

En el siglo XVIII y especialmente en el XIX en Alemania, se dieron varios casos de envenenamiento por salchichas (era Alemania, cómo no) y se describió esta enfermedad como la “enfermedad de las salchichas”, sin saberse la causa. Salchicha en latín es botulus, botulismo es salchichismo en español castizo (se ha llegado a decir que es porque la bacteria tiene forma de salchicha, pero eso es totalmente incorrecto).

 

Típica mujer bávara comiendo una salchicha. Se ve por la mirada que le gustan las salchichas.

Kerner, un médico alemán, recopiló más de un centenar de casos de esta “enfermedad de las salchichas” y describió entre 1817 y 1822, los síntomas como un caso concreto de intoxicación alimentaria, debida a un tóxico o toxina que desconocía, que interrumpía el funcionamiento de los nervios, e incluso pensó que cuando se descubriera sería muy útil en casos de enfermedades nerviosas en las que hay una hiperexcitación, como el Baile de San Vito (corea de Sydenham).

También pensó en usarlo en úlceras o en pérdidas excesivas de líquidos (la toxina produce sequedad de boca, no se orina y se deja de sudar). Además, comprobó que el sistema nervioso central no se afectaba, y que para prevenirlo había que cocer las salchichas durante mucho tiempo, y conservarlas con aire y sequedad. Como vemos, era un genio. Por cierto, dicen que fue el primero que usó una sonda orogástrica para alimentar a un enfermo.  Le encantaría saber que actualmente la toxina se usa en casos de espasticidad en los niños con parálisis cerebral,  en estrabismos, etc, pero no sé muy bien qué pensaría si supiera que se usa por muchas petardos y petardas para aumentar el volumen de los labios o quitar las “líneas de expresión” (antes llamadas “arrugas”). El hombre experimentó con muchos animales y con diferentes salchichas, y creía que el problema estaba en la grasa. Incluso se autoinyectó diferentes preparados, al estilo de Pasteur y otros locos.

 

Gracias al Dr Kerner, por lograr estas cosas

Pasaron más de ochenta años hasta que se descubrió el tema del origen bacteriano y que una de ellas creaba una toxina. Fue gracioso. En  España, quizás por el tema religioso o para comprobar si uno realmente ha muerto, la gente va a los entierros sin ánimos de comer, pero en otras latitudes el ágape posterior puede ser un reclamo. Es habitual dar una especie de comida tras un entierro, lo vemos en las películas.  Tras un entierro en un pueblo de Bélgica, en 1895, todos los que tomaron jamón ahumado se pusieron muy malitos, y algunos acompañaron al finado en ese viaje al otro lado (13 en total, luego dicen que no da mala suerte).  Se pusieron en el lugar del muerto hasta las últimas consecuencias. Un tal Ermengen, que tiene nombre de Transformer, investigó el brote y realizó las autopsias, siendo el primero que aisló un germen, el Clostridium botulinum, que después se supo que fabricaba una toxina.  En 1904 hubo un brote con judías, y el espectro de contaminación se amplió.

 

La CDC americana y la Academia americana de Pediatría no recomiendan el uso de miel en menores de un año, más allá del inadecuado contenido calórico que posee, porque se han encontrado esporas y toxinas en la miel casera y también en la comercializada. Si tu pediatra te dice que esto no es así, cambia de pediatra. Si no lo sabe, huye, no debería tratar niños. Muchos padres no saben de este riesgo (algunos estudios demuestran que hasta un 80% de padres de lactantes no lo saben), y creyendo que sus hijos son ricitos de oro, les dan miel, principalmente para calmarlos y que dejen de llorar.

 

En ocasiones puede suceder, pero para siempre. En EEUU había casi 2000 casos confirmados en menores de 1 año hasta los años 90, casi todos eran menores de 6 meses. Se han realizado múltiples estudios en diferentes mieles y hasta en un 10% de las muestras al azar se encuentran esporas o toxinas botulínicas. En los casos europeos, hasta en el 60% se demuestra consumo de miel en lactantes menores de 6 meses.

¿Se puede hacer algo para evitar el botulismo en niños? Sí, es sencillo.

  • HAY QUE DARLES LECHE MATERNA DE FORMA EXCLUSIVA HASTA LOS 6 MESES

-NUNCA hay que dar miel con el chupete ni jarabe de maíz (otra fuente de Clostridium) al menos hasta el año de vida, cuando la acidez del estómago del niño es capaz de destruir las esporas del germen.

-Descartar los alimentos envasados con mal olor o con abultamientos.
-Descarta las conservas de dudosa procedencia

-Si haces conservas en casa, asegúrate del proceso para reducir al mínimo el riesgo de botulismo. Masterchef es un programa de la tele.

Nota: aunque nadie lo use, el botulismo también se llama enfermedad de Kerner.

Acuérdate, las salchichas de dudoso origen y el bótox pueden contener algo muy muy malo, casi mortal, como en el ejemplo siguiente (además es también catalana)

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4 Comentarios

  1. Hola Bernardo, sé que el vídeo final te ha gustado

  2. Enhorabuena por el artículo…(hoy me apetecía escribirtelo y no sólo pensarlo como casi siempre)

  3. Hola! la acidez del estómago en los adultos o en los niños más grandes destruye las esporas. En los menores de 12 meses, y muy especialmente en los menores de 6 meses el jugo gástrico no es ácido. En EEUU y Canada todas las mieles llevan una etiqueta que dice que no debe darse a menores de 12 meses. Otra cosa es tomar un producto mal elaborado con una carga de bacterias o toxinas tremanda, ahí el jugo gástrico puede que no lo frene, pero ya depende de cada uno. Un saludo!

  4. Javier Santos

    Muy interesante. Me queda una curiosidad. Si un adulto consumiera miel con esporas de botulismo, ¿no desarrolla la enfermedad? Entiendo que no, dado que la miel se consume, pero no veo la razón (imagino que será algo diferente en el sistema digestivo).
    Gracias.

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