NO ME FÍO DE LOS PEDIATRAS

 

Los pediatras son prescindibles, la mayoría. Suelen hablar siempre de riesgos y de cosas que realmente no pueden demostrar, como los virus o el cólico del lactante. Casi todos los niños tienen cuadros banales que se curan con o sin pediatra, y el cuidado de los niños es tan amplio, que cualquiera, especialmente sus padres, saben lo que tienen que hacer. Además, los niños no se ponen malos, mas allá de moquitos, culo rojo y esas cosas de los dientes o la leche.

Como el que tiene acné, que se puede decir que ya es dermatólogo.

Por eso no deberíamos sorprendernos de que todas las personas tengan opinión sobre las enfermedades de los niños, y que tengan más valor que la de los pediatras. Especialmente los familiares, que son los que más saben de sus sobrinos-nietos,  o padres-madres, que “saben lo que tienen que hacer con su forma de crianza”.  También existen otros profesionales que se certifican en un curso acelerado y predican consejos a diestro y siniestro (algunos venden fajas de porteo luego en sus páginas, con un conflicto de interés llamativo, o cuencos tibetanos); otros hacen páginas de deformidades craneales para venderte un cojín, con la letra pequeña de que ellos profesionales de eso no son (pero letra muy pequeña, no vaya a verse, y con la excusa legal de que vayas al pediatra, pero de uno a otro hasta que te mande el cojín, como aquí ).No les culpo, muchos pediatras también se basan en el miedo y en intereses, hay gente para todo. Otros son la pieza final de una maquinaria que los usa.  Por eso, yo pienso lo mismo, no hay que fiarse de los pediatras.Yo de muchos no me fío. !Incluso hay pediatras que recetan homeopatía!

 

Pero sí de la Pediatría.De esa fíate. Otra cosa es que tal o cual profesional la conozca.

Acaba de salir publicado en Anales de Pediatría (mira aquí) un caso clínico en el que un niño, una vez más, pudo haber quedado con graves secuelas o haber fallecido por la irresponsabilidad de sus padres y de los que les aconsejaron. Por suerte el niño quedó bien, pero no pasa siempre. Unos padres   prefirieron tener a su hijo en casa (una opción) y también decidieron no darle la vitamina K ni la vacuna de la hepatitis B. Imagino que alguien les diría que los niños toman demasiadas vacunas, que provocan autismo, y que somos marionetas de las farmacéuticas. O que el virus de la hepatitis B no existe. Quizás que el riesgo de contraer la hepatitis B, si es que existe, es muy bajo en la vida, y que no compensa. Quizás no quisieron darle la vitamina K intramuscular porque alguien les dijo que produce cáncer en los niños, como se sugirió en los años 90 y mil veces se ha demostrado que no es correcto. Y si se produce con la vitamina K intramuscular, pues oral será lo mismo, para qué voy a dársela. Total, como dicen muchos padres/madres e incluso enfermer@s-médic@”no conozco ningún niño al que le haya pasado nada”, “nunca he odio hablar de esa enfermedad que usted me dice”.Quizá porque no se ha parado a estudiar, puede ser.

Sigamos con el caso. Los padres no le dieron la alternativa, la vitamina K oral (que no se sabe si es igual de efectiva), y empezó con hemorragias a los 7 días de vida, en vómitos y en las heces. El estudio de la coagulación estaba muy muy alterado (he visto niños morir desangrados o con hemorragias cerebrales,  con coagulaciones mucho mejores, olé ahí por ese hospital). Como dije, al final el niño no tuvo más problema que el ingreso en una UCI y recibir una transfusión de hemoderivados. Los padres dijeron que no sabían que la vitamina K fuera tan importante, y que no les habían informado de que no darla supusiera un riesgo. Esta negación de responsabilidad, siempre hacia los otros…¿será eso cierto? No conozco ningún pediatra que no diga que haya que poner la vitamina K al nacimiento, incluso darla oral en estos padres tan guays. Quizás el no tener asistencia pediátrica lo justifica, aunque quien le asistiera en casa, si es que de verdad era un profesional sanitario basado en la medicina científica se lo tenía que haber dado.¿Están todos los padres igual de informados respecto al parto en casa, respecto a no poner las vacunas? ¿Qué irresponsable les informa? ¿Puede considerarse una forma de maltrato a sus hijos? Hace unos meses teníamos un caso parecido con consecuencias dramáticas con una difteria en España. Tampoco estaba vacunado, porque eran alternativos. Qué lujos nos damos en la sociedad en la que vivimos.

No hay que fiarse de los pediatras. Pero sí de la Pediatría científica, que no es toda la pediatría, igual que no toda la medicina es la medicina científica.  Y si me apuras, fíate, al menos en cuanto a las enfermedades y prevención de estas, que para eso “han estudiado” y probablemente el consejo esté más cerca de la fiabilidad.

La enfermedad por déficit de vitamina K no la han inventado los pediatras. Tampoco el TDAH. Pero ignorar que existe, hace que vuelva a aparecer, es cuestión de número de niños expuestos.

La enfermedad hemorrágica del recién nacido aparece porque en los neonatos la vitamina K está en niveles muy bajos, tampoco hay mucha en la leche materna (sí, no todo en la leche es ídem) y las bacterias de nuestro intestino que la sintetizan a veces tardan en fabricarla (la bacteria de la mayoría de las infecciones de orina es responsable en parte de que no nos desangremos). Hasta hace menos de 100 años era una de las causas relativamente frecuente de muerte en neonatos, y parece que se nos ha olvidado. Tiene diferentes formas de aparición, desde las primeras 24 horas (forma precoz), al 2-5 día (forma clásica), o en el primer mes (forma tardía), que tiene peor pronóstico.

Los pediatras de mi generación solo la hemos visto en niños con déficit en la absorción de grasas, por ejemplo, en niños con problemas el manejo de las sales biliares.

La enfermedad hemorrágica del recién nacido está bien descrita desde el siglo XIX, cuando diferentes tipos de hemorragias en neonatos se pensó que se debían a alguna alteración en la coagulación (ya sabéis que pienso que el verdadero siglo de oro de la Medicina fue el XIX), aunque descripciones de niños que empezaba a sangrar sin relación con traumatismos y morían eran ya conocidas desde siglos antes. En 1935 se descubrió el papel de la vitamina K en la coagulación y solamente 4 años después empezó a usarse como profilaxis del sangrado en recién nacidos.
Antes de esto, 1 de cada 100 neonatos tenía hemorragias graves, y de ellos, el 70% moría  desangrado por esta causa. En 1825 Hesse distinguió los vómitos hemáticos y melenas por ingesta de sangre materna de aquellos realmente asociados a hemorragia en el niño, además de pensar en que esos vómitos y las heces negras (eso es lo que se llama “melenas”) eran parte del mismo proceso. En 1894, Townsend, en Boston, recopiló 50 casos y lo  llamó “enfermedad hemorrágica del recién nacido”. Para que digan luego que las series de casos no sirven para nada.
Inicialmente se descubrió que la gelatina subcutánea mejoraba la coagulación y posteriormente el suero de conejos y caballos, por lo que era el único tratamiento en neonatos con sangrados. En 1908 Lambert salvó a un neonato moribundo con una transfusión directa de sangre de su padre. En 1935, Dam descubrió que las dietas libres de grasa producían hemorragias en pollos y que dándoles extracto de cáñamo mejoraban. La sustancia de ese extracto fue llamada vitamina K, por Koagulation (en alemán), y a Dam y al que la sintetizó les dieron el Nobel por ello en 1943. Qué bárbaros, experimentar con animales. Pudiendo torearlos o algo más cultural.

Seguro que le puso vitamina K

Como todo, no es un medicación inocua, y ya ha pasado que su uso fuera de control traiga problemas. A altas dosis puede producir aumentos peligrosos de la bilirrubina por anemia (también en ciertas personas con tendencia a la anemia hemolítica), pero no a las dosis de profilaxis actuales.

La sospecha de cáncer con la dosis de vitamina K intramuscular pero no oral nunca se confirmó en los estudios posteriores, ni se han encontrado evidencias parecidas. Es lo que tiene la Medicina, que no es un sistema cerrado, sino que evoluciona (no como otros de hace 2 siglos que tienen los mismos fundamentos iniciales-homeopatía)  pero el debate quedó abierto en la sociedad y los niños están otra vez expuestos. No saber lo que hace la vitamina K, su uso rutinario, hace que sea muy sencillo decidir no ponerla (aunque sea oral). El snobismo de que yo-hago-con-mi-hijo-algo especial, está haciendo resurgir enfermedades que en el primer mundo ya eran por suerte anecdóticas. No te fíes de los pediatras, fíate de la Pediatría. Haz de ti el sujeto de tu escepticismo, antes que de tu hijo. No hagas caso de tantos cantamañanas. Fíate de la Pediatría Científica. Fíate del que te aconseje sabiendo las consecuencias. No vayas de rebelde sin causa.

Aquí os dejo un enlace sobre esta enfermedad y aquí sobre su historia

 

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

← Entrada anterior

Entrada siguiente →

15 Comments

  1. Anónimo

    Grande Lloreda, vaya crack !! Abrazos desde Fuengirola

  2. El tema es que los profanos normalmente pensamos que el pediatra es el que sabe de Pediatría. Cuando luego te dicen que le bajes la fiebre al niño si pasa de 37.5 habiendo leído en su puerta, antes de pasar a consulta, que la AEP dice que la fiebre no hay que bajarla así, a la primera de cambio.
    O que te dicen que la niña no come porque está con tomando teta con dos años y resulta que luego era celíaca. Y sí, también me han mandado un jarabe homeopático para la tos (sin avisar, además, que eso era homeopatía).
    Así que al final una se fía de la ciencia, que dice que las vacunas sin buenas porque si no te puedes morir. Y de las medicinas. Pero sobre lo que dicen algunos pediatras no queda más remedio que mirarlo con lupa y luego decidir.

  3. Anónimo

    Por cierto donde se vende esa medicina cientifica en la privada? o en publica dirigida por nuestros politicos.o sera la que viene en nuestros diarios nacionales o la Asociacion de Pediatria?

  4. Anónimo

    Y que hacemos con los que trataban el ulcus con dieta?.y que haremos a los que quieren curar a tanto neurotico con dieta sin gluten a los 30,40 y50 años de edad?.
    O mejor que hacemos con la seccion de medicina de nuestros diarios nacionales en esta tierra donde todo el mundo sabe de todo y mas si es medicna y politica.

  5. carmen

    Respetando muchísimo a los pediatras, y a la pediatría,diré que mis hijas están vacunadas de todo lo que marca el calendario de vacunaciones, pero como explicamos que en cada comunidad haya un calendario diferente. Sin dejar de lado que todos sabemos que algunas vacunas solo responden a los intereses de las farmacéuticas, es difícil para unos padres normales y corrientes diferenciar cuales son unas y otras.

  6. Ya te comente en facebook pero te lo vuelvo a decir aqui, explayandome un poco mas.
    Yo fui la tipica niña que pillaba de todo en el cole y me pase mi mas tierna y no tan tierna infancia a golpe de antibioticos para el catarro… Y lo mio no fue un caso anecdotico sino un mal de muchos en los 80. Lo cual me plantea la duda de si realmente los medicos de entonces desconocian la diferencia entre virus y bacterias (cosa que me cuesta muchisimo creer, dado que yo sin ser medico lo estudie en el instituto), o si el asunto se debia a otros intereses mas oscuros (vamos, que supieran lo que habia pero que no se esperasen que la administracion de antibioticos pudiera ser perjudicial, en plan "que mal puede hacer"). Sea como sea, me da la risa cuando son ahora los medicos los que tienen algo que decirnos a los demas sobre que la resistencia se debe a que los pobres mortales de la calle nos automedicamos (como? si se dan solamente con receta!), cuando a lo mejor muchos pediatras que ejercieron en los 70 y los 80 tienen algo que ver en la resistencia a ciertos antibioticos de la gente que hoy ronda los 40.

    Por otra parte, como bien dice arriba Javier Santos, como te fias de la pediatria cuando entre ella y tu tiene que estar necesariamente el pediatra? Y como sabes que tu pediatra no es un cantamañanas? Donde esta la linea que separa al pediatra que te receta un antibiotico para el catarro y al que te receta vitamina K porque es necesaria? Yo soy cientifica, sin ser medico se que hay cosas que tienen sentido y otras que no lo tienen. Pero para otras personas no es tan facil. Ya, ya se que hay padres pachuli-alternativo-chupiguays que saben mas que nadie y que se niegan a vacunar porque son gilipollas. Pero hay padres que sencillamente no saben, y si el medico empieza recetandole a su hijo antibioticos para el catarro, y ellos se enteran de que los antibioticos son para las bacterias y el catarro lo causa un virus y deciden no darle los antibioticos a su hijo, son carne de negarse vacunar al niño, o de darle vitamina K el dia que el pediatra se lo recomiende, y no los culpo por ello.

    • Te leo y me pregunto: ¿piensas que los pediatras de los años 80 eran tontos y los de ahora listos? Dices que eres científica, pues bien, como científica que eres sabrás que la ciencia avanza cada día, que lo que hace 20 años era ideal (por ejemplo la Aspirina infantil) después se torna peligroso. Y así con todo. Seguramente las abuelas, las madres y las cuñadas sepan mucho sobre cómo cuidar un hijo, pero mi abuela también me daba chupitos de anís cuando me dolía la tripa y no sé yo si será mejor que dar a un niño paracetamol.

      Como todo en esta vida, hay que confiar en los profesionales. Cuando paso por un puente creo que el arquitecto, el ingeniero de puertos y caminos, el ingeniero de obras, el albañil o el peón, han puesto la diligencia debida para no se caiga. Pues lo mismo con los pediatras, quiero creer que están actualizados. Y que sí, de todo hay en este mundo, bordes, serios, graciosos, empáticos, risueños, amables, jóvenes, experimentados… y cada uno dirá una cosa. ¿Confiamos en lo que nos recomiendan? Yo sí. Y como enfermera reivindico desde aquí la labor educativa de las enfermeras de pediatría.

      Un saludo

      http://mimundodefiligranas.blogspot.com.es/

    • Gran artículo, como siempre. Gracias.
      Creo firmemente que además de concienciar a padres y pacientes sería una buena iniciativa dirigirse también a profesionales que ya sea por desinformación, pereza o ética no se ajustan a esa Pediatría de la que se habla. Qué decir de esa fantástica corriente que recomendaba alternar paracetamol e ibuprofeno…? O el baño diario de nuestros churrumbeles con mil cremas con componentes dudosos… Lo siento, yo no he recuperado la confianza y filtro constantemente la información. Como dice ipc, para mi es relativamente facil saber si me han encasquetado una receta o si de verdad tiene sentido. Pero se me parte el alma cada vez que veo madres pasar un poquito de paracetamol por la encía "que está con los dientes" o darle el chupito de ibuprofeno porque "está algo tontorrón". O visitas quincenales hasta el año de edad para chequeo rutinario. De verdad son necesarias? (evidentemente, en este caso hablo de la sanidad privada). Y hablo de personas con cierta formación que confían en su pediatra más que en cualquier persona.
      Comparándo todo esto con el chupito de anís de hace algunas décadas, hacemos un flaco favor al rigor científico.
      Y habla una científica que ha trabajado muchos muchos años en investigación farmacológica, y que, desgraciadamente, unos cuantos años tuvo que encargarse de promocionar (vender, las cosas claras) fármacos por los hospitales y centros de atención sanitaria por parte de la geografía española así como productos específicos para obstetricia y pediatría. Habla una persona que conoce de primera mano lo dificil que es realizar un ensayo independiente si la financiación es privada, lo dificil que es publicar algo que va en contra del gurú de turno y que ha acabado decepcionada por todos los intereses creados.
      Ohiane, no creo que ipc diga que los pediatras de antes eran tontos y los de ahora muy listos. Hay muchos otros factores que han cambiado, sobre todo lo referente a relación con la industria, que ha mejorado para el consumidor. Y espero que no se indigne nadie ni empiece a volar los puñales en plan "si claro, es que estamos todos financiados por las grandes corporaciones", que se de lo que hablo.
      Ahora lidio con el sistema de salud de otro país, un país con unas prácticas sanitarias y empresariales que dan miedo. En 2 años hemos pasado por 3 pediatras por distintas mudanzas, y, lo siento, no me han ofrecido ninguna confianza. Me "sirven" para vacunar y poco más. Pero he sido yo la que consultando a especialistas de todo el país (y el país es grande) he dado con el problema de mi hijo y con el experto que lo ha solucionado (a miles de km de mi casa, por cierto). Y yo me pregunto, qué pasa con el común de los mortales que no tiene acceso a estos conocimientos y por lo tanto capacidad de decisión reducida o nula? Qué pasa con el bebé de mi amiga que lleva desde que entró en la guardería con antibiótico y jarabe para los mocos (así lleva ya 1 año)…? Son ejemplos de lo que pasa en muchas casas.
      No defiendo ciertas decisiones, nunca dejaría de vacunar, nunca me lanzaría al mundo holístico y asociados así como tampoco me pondría a rezar (con todos mis respetos) para curar una enfermedad. Pero algo tiene que cambiar desde el colectivo profesional.
      Mil disculpas por haberme extendido.

  7. Excelente artículo. No nos cansaremos de reivindicar profesionales sanitarios bien capacitados para atender a la población infantil : pediatras y enfermería pediátrica.
    Porque un niño No es un adulto en pequeño.
    Sino que le pregunten a ASION : la tasa de mortalidad infantil en adolescentes manejados en unidades de adultos puede llegar a ser hasta un 30 mayor que cuando se manejan en unidades pediatricas.

  8. Lorenzo

    No nos olvidemos de que las mismas Administraciones sanitarias han despreciado la Pediatría poniendo a médicos de AP en las consultas de Pediatría hasta hace no mucho, por aquello de que los niños al fin y al cabo son "adultos pequeños"

  9. Javier Santos

    Totalmente de acuerdo con lo que expones, pero el problema surge en la propia frase "no te fíes de los pediatras, fíate de la Pediatría". ¿Como hago yo eso, cuando voy al pediatra? ¿Cómo sé que no es un cantamañanas? Confío, y mucho, en la sanidad y todo el sistema asociado, y sé que sin duda es la mejor opción. Pero en ciertos aspectos es taaaan fácil encontrar opiniones radicalmente opuestas entre pediatras, que genera dudas. Por fortuna, seguro que para cosas triviales, del tipo de qué leche dar a partir del año (tipo 3, sigo con la 2, con la 1, de vaca, las mezclo), o cómo quitar los mocos (suero gota a gota, suero inyectado a presión), pero la duda surge, y es muy fácil que se disperse.
    Y se empieza por esas pequeñas, casi anecdóticas, controversias, y se acaba no vacunando. Al final, es conceptualmente lo mismo, "los pediatras no se ponen de acuerdo".
    Gracias por el post, MUY interesante.

  10. Buen artículo. Aún queda mucho por hacer en educar en una "mente científica" frente al "yo creo…". Si no se tiene cierto criterio la avalancha de información de todo pelaje que circula por Internet se convierte en un arma de doble filo. Algunos leen unas cuantas cosas (muchas veces elegidas para que cuadren sus ideas preconcebidas) y se creen que ya saben mucho de un tema. Y luego está el miedo: es muy muy fácil sembrar el miedo, la duda, respecto a un tratamiento, a una vacuna,… y luego cuesta un esfuerzo inmenso recuperar la confianza. Puedo entender a unos padres no sepan la importancia de la vitamina K, pero resulta increíble que un "profesional" sanitario no lo sepa.

  11. La ignorancia es muy atrevida y nos movemos en una época de grandes ignorantes que, jaleados por miles de seguidores en la red sin ningún tipo de pensamiento crítico, llegan a cualquier parte considerados expertos. Ojalá la sociedad despierte ya y empiece a buscar información veraz. Que confíen en los profesionales científicos. Que, como bien dices, dejen de buscar ser originales en temas de salud y se centren en la cosas que sabemos que funcionan.
    Aún nos queda mucho por mejorar e investigar, pero combatir la ignorancia es también nuestra labor.

  12. Hola María José,
    una vez leí un estudio en Europa del este donde casi un 40% de los encuestados creían que los pediatras no eran médicos. Y muchas personas siguen pensando así. Pero bueno, hay que luchar para cambiarlo. Imagino que has notado el guiño que te he hecho 😉 un abrazo!

  13. Modas que matan e ignorancias atrevidas.
    A los pediatras siempre se nos ve como los médicos "cuchi-cuchi" a los que todos los demás pueden dar lecciones. Nuestros "compañeros" de otras especialidades, especialmente predispuestos…
    "El pediatra ese médico amable amigo de los niños, y el niño, ese humano mini que solo necesita un fonendo de juguete…"
    Gracias Dr. Lloreda por poner las cosas en su sitio: "Pe-dia-trí-a"

Deja un comentario ¡gracias!

A %d blogueros les gusta esto: