CÓMO PONER NOMBRE A LAS ENFERMEDAES: EL SUDOR INGLÉS Y OTRAS ENFERMEDADES GEOGRÁFICAS

Hipócrates escribió un tratado llamado Sobre Aires, Aguas y Lugares donde se recomendaba que el médico conociera las características físicas, los efluvios y todos los elementos que pudieran alterar a la comunidad de pacientes que iba a atender. Desde entonces, es normal preguntarse de dónde viene cada paciente, puesto que su origen puede significar que las probabilidades de que le pase esto o aquello cambien de forma dramática. Por ejemplo, si estudias Medicina sabes que los judíos Askenazi  se mezclan poco con el resto, y que cualquier cosa es posible en ellos (si es que queda alguno aún sano).
Por eso, es muy tentador atribuir una enfermedad a determinado grupo étnico, social o geográfico. Y no me refiero a la lengua geográfica, que es un afección donde la lengua tiene parches irregulares que asemejan a un mapa (glositis migratoria benigna), ni a las manchas “en costa de Maine”, que ya sé como son para cuando vaya, sino a determinadas enfermedades que quedan así impregnadas a grupos sociales o lugares concretos.

Yo veo Escocia

 

Es muy conocida la llamada “gripe española” que acabó con la vida de millones de personas en Europa y EEUU (que ni era española ni ná) o la sífilis, también llamada mal francés,  mal español,  mal genovés,  mal polaco, mal cristiano, mal inglés, etc

Otras veces la enfermedad no marca a un país entero, sino solamente a una ciudad o región, como pasa ahora con el Ébola, el Marburg, la fiebre de Pontiac, el virus Junin o el virus Zika. Con lo bonito que es ponerle el nombre del proceso que está ocurriendo, no el de la zona donde se dio inicialmente o donde se describió. O ponerle el nombre del descubridor, como la enfermedad de Lyme. Bueno, no, que es otra ciudad. O los virus Coxackies, esos sí. Espera, no, que es otra ciudad americana.

Mejor será, para no hablar de países ni ciudades, llamarlas por el riesgo que se tiene de contraerlas. Por ejemplo, la enfermedad de los cuidadores de aves (no ferroviarios), o la de los legionarios (la legionelosis). Es decir, si cuidas palomas, la contraes; ¿si eres legionario contraes la legionelosis? ¿también afecta a la cabra?

¿si comes salmón puedes contraer salmonelosis? Debería ser así, y ya ha pasado, mira aquí
Bueno, la realidad es otra, el nombre de salmonela se debe al Dr Salmon

Parece que no, todo sucedió porque hubo un brote en un hotel donde estaban los legionarios americanos reunidos, que son muy de reunirse. Que si llegan a ser sexadores de pollos, a saber cómo se llamaría la enfermedad. Y si resulta que la fiebre de Pontiac es también la legionelosis, pero más leve… Pues apaga y vámonos, que esto se enmaraña más.
Hablando de enmarañar, un nombre bien puesto es el de enfermedad por arañazo de gato: lo dice todo, sin florituras y sin engaños.

Salvo que seas un gato y consideres que es una expresión especista

El hecho de poner nombres de lugares u oficios, así como formas de ser a una enfermedad, adquirió su punto álgido con el virus del VIH. Pocas personas recuerdan ya que inicialmente (antes de descubrir el virus,y un poco después también) se llamaba la “enfermedad de las 4 H”:
1-Homosexuales
2-Heroinómanos
3-Hemofílicos
4-Haitianos.
Es que ni Luis Enrique es capaz de decir más con menos. Si no me creéis leed este artículo de El Pais de la época.

Poner nombre a las enfermedades parece algo, desde fuera, fácil, pero no lo es tanto, ya que no suele haber consensos para llamar a una de una forma, y no de otra, puesto que el lenguaje es de las personas que lo hablan y a veces optan por llamar a las patologías como quieren. Por eso, la Organización Mundial de la Salud (una organización que sirve para que te de la razón cuando te interesa-plan de parto– y para ridiculizarla cuando te interesa también-vacuna de la gripe) está promoviendo una serie de normas básicas para nombrar a las enfermedades. Así, se recomienda seguir estas prácticas, en las que los nombres de países, ciudades y etnias quedan excluidos, debido a las repercusiones negativas sobre la economía y el turismo que pueden tener. Por eso, expresiones como “neumonía asiática”, “gripe aviar”, “enfermedad de Lyme”, “virus del Nilo”, “encefalitis japonesa”, “encefalitis centroeuropea” etc, no deberían usarse. Tampoco quieren que se nombre a animales como definitorios de la enfermedad: fiebre porcina, encefalitis equina… no me parecen mal comparadas con la enfermedad del moquillo. que sí habría que erradicar pronto. En su lugar, abogan por usar términos genéricos descriptivos, incluyendo los grupos de edad (ej “juvenil”), la fisiopatología de fondo o el nombre del germen si lo hay. En el siguiente enlace os dejo el documento.

Se ve que con el virus Zika hicieron una excepción, ya que en la página web de la OMS lo llaman así, y eso que sus recomendaciones para nuevas enfermedades eran del 2015.

 

Parece que para el Virus del Nilo Occidental tampoco se hacen cargo

 

Tampoco le gustan los epónimos para las enfermedades, y prefieren que se diga síndrome cutáneo linfonodular a enfermedad de Kawasaki. Ay. En eso no estoy muy a favor, ya que a veces es el mejor resumen de la enfermedad, y honra a quien la descubrió o la caracterizó, aunque es cierto que en algunos casos el honor es más que discutible, ya sea porque se excluye a cientos de científicos que ayudaron a su descripción, ya sea porque, como en la enfermedad neurológica de Hallervorden-Spatz,  los descubridores eran unos nazis de cuidado que no dudaron en matar niños para sus estudios y eso, léelo aquí. Seguro que los comités de la época se lo permitían. En otras ocasiones el epónimo es diferente según el país que lo use, es decir, una enfermedad se llama de tal forma porque la descubrieron unos americanos, pero quizás ya estaba descrita por unos camboyanos, con el único pecado de no haberlo publicado en una revista en inglés. Ejemplos de ello desde el punto de vista patrio son el síndrome de Maestre de San Juan, que en el resto del
mundo se llama síndrome de Kallmann (menos en España, que a veces se lee Kallmann-Maestre).

El instituo alemán Max Planck fue el heredero y custodiador de los trabajos de Hallevorden, Spatz y otros médicos en el régimen nazi, así como de miles de muestras de cerebros congeladas. Cuando se reconoció esto, todas las muestras se enterraron en un cementerio en Munich y se erigió un monumento en honor de todos aquellos que fueron usados para el estudio del cerebro.

El uso hace el término, y muchas enfermedades tienen hasta 10-12 nombres distintos, aunque por épocas se
usen unos más que otros.Nadie dice síndrome de Bloch-Sulzberger (el original), sino incontinentia pigmenti (que conste que lo he buscado al revés).

Con todo esto de introducción, vamos a hablar , ya sin temor, de una enfermedad poco conocida que se llama el “Sudor Inglés”, no de ingles, que esta última es frecuente según la actividad física, pero la primera hace ya siglos que no ha vuelto a aparecer. Y como parece que solamente se describió en las islas británicas,  no hay necesidad de cambiarle por ahora el nombre (bueno, algunos casos hubo también por toda europa, pero se nombró menos). Apareció en Inglaterra en los siglos XV y XVI, y provocaba una mortalidad altísima, asociada a una sudoración muy profusa, de ahí el nombre de sudor inglés. A diferencia de la peste negra, que también se dio desde unos siglos antes, y que en forma de epidemias siguió durante algunos siglos más por toda europa y asia, parece que el sudor inglés desapareció y nunca más se supo de él.

El cuadro clínico, desde los primeros síntomas como cefalea, mialgias, disnea,miedo, quebrantamiento general y una gran sudoración, duraba menos de 24 horas, con la muerte del paciente, que en raras ocasiones era un niño, por razones poco conocidas (mi teoría sin ningún tipo de valor es que la mortalidad infantil se registraba muy poco, y no hay constancia del número de muertos niños salvo en casos de familias nobles, como varios duques, de Sufflok, que murieron de esto en la adolescencia el mismo día. Aquí os dejo la wikipedia)

Parece que los estudiosos de hoy en día creen que se trata de una infección por un Hantavirus, habiendo descartado la gripe, los arbovirus, los enterovirus, etc. Se cree que se transmitió por las heces y saliva de roedores, siendo similar al síndrome pulmonar por Hantavirus, descrito en 1993. Está en duda si  este síndrome asociado a Hantavirus se transmite entre personas, pero es claro que en el campo o visitando-tocando animales uno puede contagiarse (en este enlace 6 contagios visitando el parque natural de Yosemite). Ya es mala suerte, os lo dice uno que cogió una fiebre Q visitando un zoo…

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

← Entrada anterior

Entrada siguiente →

1 Comment

  1. muy buena información!! gracias por el post!!

Deja un comentario ¡gracias!

A %d blogueros les gusta esto: