SOPA DE PIOJOS PARA LA ICTERICIA

 

La ictericia, ese signo tan inespecífico a veces, tan poco importante en muchas ocasiones y en otras, signo de problemas graves, tiene diferentes tratamientos, como hemos visto otras veces. Además de curar la enfermedad (si la hay) de fondo, se trata de bajar las cifras de bilirrubina, que es la sustancia que produce el color amarillento de piel y mucosas. Si sois padres seguro que os suena porque a algún conocido le han puesto las luces (niño), lo quitan del alcohol (bebedores), tiene una hepatitis (cualquier edad), o lo van a ver al cementerio (por desgracia muchos tumores de vías biliares).
El eterno debate de si poner o no al sol, y si a través de una ventana o no, ya se trató aquí y no me voy a repetir.
Lo que es menos conocido es que en determinadas regiones de España, se usa un remedio bastante ecológico y earth-friendly. Comerse los piojos.

Yo veía el anuncio y pensaba, “menuda guarra”, se pone a despiojar 5 minutos antes de la cena, no tendrá otro momento la tía. Y qué equivocado estaba (como siempre), pues lo que no decía es que era para comérselos con todas las vitaminas, cual krill come una ballena. Probablemente su familia es de fenotipo simpson y están todos afectos de ictericia, o a partir de ahora, “tiricia”.
Y es que en la medicina popular, la tiricia se debe a exaltaciones del ánimo y a la envidia (Marca España) y se cura con medicina natural, con ciertas hierbas que activan el hígado o aspirando las semillas de los pepinillos en vinagre por la nariz (creedme, os lo juro) o con medicina mágica, con un mecanismo de transferencia, en el que el mal se pasa del enfermo a una persona o cosa (a veces no es fácil distinguir ciertas personas de las cosas, ojo). Algunas personas usan la mirada u oraciones a Jesús para curarla

  Padre eterno
                              cuando al mundo viniste,
                              a ruego de (nombre del enfermo)
                              quita la “tiricia” donde la pusiste

Si os creéis muy listos, os pregunto ¿alguien ha visto glucoronizar a la glucoronil transferasa? Pues eso, que sois unos escépticos.
Otra forma de transferencia (no de dinero, en general), es pasarle la “tiricia” a los piojos. Pobreticos. En ciertas zonas de España se les daba a comer a los pacientes durante varios días. Pero vivos. Solían ser zonas de España donde además había abundancia de estos parásitos. En teoría, esos animales irían hacia el hígado y se comerían la “tiricia”. Al final, la del anuncio llevaba razón: piojos de cena, recién recolectados.

Algunas fuentes refieren que deben darse piojos, pero 9, durante 9 días, y de forma que el paciente no lo sepa.Otra vez el número 9 (recordad que también el 9 era importante para curar la tosferina, y está en la base de las novenas de los católicos. Tras 9 días de la ascensión, llegó el espíritu santo).De todas formas en otras referencias el número varía de 3 a 16.
Lo que no es obligatorio, pero sí muy recomendable es darlos mezclados con chocolate, y en algunas regiones como el País Vasco (junto a Navarra, Galicia y Extremadura, las regiones donde más se usó), además se recomendaba beber el agua donde estos se habían cocido.

Aunque suene raro, esto también se hacía fuera de España. Las explicaciones etno-médicas atribuyen a los piojos la posibilidad de drenar la bilis colérica, mediante la mordedura (según la teoría humoral ) o bien, podían ser capaces de comerse una especie de tela de araña que era la causante del mal en las vías biliares, o irritar el duodeno, adelgazándolo y mejorando el flujo biliar a él. Una CPRE natural, y por tanto, mejor que todo.
Por cierto, gracias a Yahoo respuestas, quedad tranquilos, los piojos no pueden hacerse un chalet en el estómago y vivir allí (a no ser que te comas un piojo y una pioja a la vez. Aquí la respuesta)

Todo empezó en Medicina popular en España y acabó en The use of the head louse as a remedy for jaundice in Spanish folk medicine: an overview

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2 Comentarios

  1. Gensantísima, con este post alcanza usted altísimas cotas en cuanto a bizarrismo medicohistórico, pero de todos es sabido que la realidad supera a la ficción. Confieso que es la primera vez que leyendo un post reinocaballístico no me sonaba absolutamente de nada el tema… ¿Comer piojos? ¡Tremendo! …Bueno, bien es cierto que en alguna ocasión los que anidaron en la cabeza de Miss Berrinche tenían más eslora que muchos langostinos del Mercadona… vale, ya me callo.

    • Hola Sara, las cotas están para ser superadas (eso dicen los de anuncios de colonias), y a anécdotas históricas inútiles no tengo rival (al menos que sea también zurdo como yo). Ya decía yo que eras friki como yo y que todas las cosas bizarras te sonaban. Yo solo los he sufrido una vez en un retoño y se formó la marimorena! Por cierto, no sé si se puede leer a Cajal en La Paz o lo tenía vetado (por aquella de que son de la competencia). Feliz año y un beso

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