LA MALA LECHE DE HERA: LA VÍA LÁCTEA

Ahora que hay una polémica artificial sobre si se debe dar pecho a un niño en el lugar de trabajo, es curioso que la leche materna sobrevuele nuestras cabezas y le de nombre a una de las estructuras naturales  más espectaculares que un humano puede contemplar en la vida: la Vía Láctea. Mientras, aún hoy hay gente a la que le molesta que un niño y una teta hagan lo que se espera de ellos: juntarse.  Con lo fácil que es de recordar.

La Vía Láctea, antes fácil de ver en los pueblos, ahora tan difícil de ver debido a la iluminación de nuestra sociedad, está siempre ahí.  Hay que desplazarse a zonas poco iluminadas, lejos de los pueblos, para que sobre nosotros aparezca esa estela de imágenes brillantes que recorre el cielo. Siempre está, pero se necesita de mucha oscuridad para poder observarse, y de algo aún más difícil de conseguir, mirar hacia arriba.  Pero, ¿qué es? Es nuestra galaxia, el conjunto de estrellas donde el Sol es una más, de las más de 200.000 que tiene, y lo que vemos es un plano de gran concentración de estrellas de nuestra propia “escalera”. Tiene forma espiral, y el sistema Solar está en uno de esos brazos, el brazo de Orion. No vivimos ni en el centro, oye. Esto ayuda a relativizar mucho las cosas, si además sabemos que la Vía Láctea, Andromeda y el Triángulo son 3 de las más de 30 que forman el Grupo Local de Galaxias, y este grupo Local pertenece a otro mayor, el supercúmulo de Virgo, donde también está alejado del centro, y así varias veces más… Como una muñeca matrioska.

 

Somos trascendentes. El Cielo aún tiene capacidad para los Buenos

¿Y qué significa? Pues “camino de leche”, no de la leche, que también podría admitirse, porque se tardaría más de 150.000 años viajando a la velocidad de la luz para ir de un lado a otro de esta galaxia nuestra, y no hay puntos que se resistan ni avisadores de radar que te protejan. En la mitología griega, muy dados a explicar todos los fenómenos de la naturaleza desde un punto de vista de los dioses, se explicaba esta banda blanquecina  como un chorro de leche materna de la diosa Hera, que se perdió cuando su hijo se soltó abruptamente del pecho. Qué cosas, dirá el lector actual…. pero era una teoría tan válida como otra cualquiera hasta que en el siglo XVI Galileo, con un telescopio, demostró que estaba formada por múltiples estrellas tan pequeñas que no se veían a simple vista desde la Tierra.

En este cuadro de Rubens del Museo del Prado se ve a Hera soltando el chorro de leche, mientras Zeus, que está al fondo, está pensativo.

Volviendo a la leyenda, de todos es sabido que Zeus (Júpiter) no era muy fiel  en general, y en esta ocasión también. Su esposa Hera (Juno) estaba un poco inquieta porque sospechaba que esta vez se había liado con una tal Alcmena (otra más), y el futuro hijo de esta, Heracles (Hércules), pues como que sería hijo de Zeus, pero no de ella.  Lo que no sabía es que Zeus se transformó en el marido de Alcmena para engañarla (el marido de Alcmena se llamaba Anfitrión. Ya sabéis lo que los buenos anfitriones deben hacer. Zeus era mucho de disfrazarse, también se disfrazó de toro para raptar a Europa). Entonces Hera decidió acabar con la vida del pequeñín (en ese momentos). Primero impidió que el parto progresara (una “no progresión del parto” en toda regla) gracias al arte de su amiga hija Ilitia (Lucina), la diosa de los partos. Pero una sirvienta de Alcmena, Galantis, le dijo que ya había nacido, con lo que poco podía hacer.

Ya habíamos avisado al anestesista y al equipo de quirófano

Hera, que no quedó contenta, mandó dos serpientes para matar al niño, pero este las estranguló y luego jugó con ellas. Debía ser lo que se dice un lactante muy despierto.

Qué majo el chaval, estrangulando serpientes, mientras los padres  yacen. Debía ser un festival medieval en la Grecia mitológica, si no, no se entiende la ropa.

Pues bien, en otras versiones, Hera daba de mamar a Heracles (Hércules) sin saber que era él, o bien Zeus se lo puso al pecho mientras dormía y al enterarse, lo apartó bruscamente, formando su chorro de leche la Vía Láctea, con siguiendo así la inmortalidad. En otras, el niño le hizo daño al succionar enérgicamente y ella lo soltó. Recuerda mucho a los chorros de leche de San Bernardo, como ya hablamos. O sea, como siempre, no es que el niño no quiera, es que no le dejan.

Zeus y Hera cuando corrían buenos tiempos

Y es que Hera era un poco vengativa con aquel que la engañaba. Cuando Zeus tuvo a Atenea sin ella (salió de su cabeza), ella parió a Hefesto sin él, pero como le nació feo, lo tiró por el monte del Olimpo. Un primor de madre.

Tintoretto, nacimiento de la Vía Láctea. Con esas poses lo normal es que el niño no se enganche bien, parece que están en la Estación Espacial Internacional

 

Os dejo con un timelapse de la Vía Láctea y el cielo desde el Teide

The Mountain from TSO Photography on Vimeo.

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2 Comentarios

  1. Y nos escandalizamos por ver a una madre dando la teta… me has sacado una sonrisa. Gracias.

  2. Muy bien, me gustan los posts sobre la lactancia, a estas alturas ya lo sabes. Aunque el de San Bernardo era insuperable.
    Y de paso te tomo la palabra de hace cuatro posts, el de las enfermeras psicópatas, en que en un ataque de generosidad soltaste "Yo catalán no lo hablo ni en la intimidad, no puedo leerte, pero me gustaría !".
    Pues me he traducido! (Sí, que cruz).
    Tengo la deferencia de pasarte el enlace sólo del libraco que tiene de prota a un médico, que me imagino que te interesará más que otro que sí tengo entero en castellano, pero que no tiene médico.
    Según traduzca iré colgando. Es más árduo de lo que pensaba.
    Ya verás que médico más majo.

    https://www.wattpad.com/209375775-el-m%C3%A9dico-y-el-perro-del-pastor

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