MIRE AL NIÑO, POR FAVOR…

 

   Hace unos días se convirtió en viral una imagen de un grupo de personas mirando algo a través de su móvil y entre ellas, una señora mayor mirando a lo que fuera directamente, sin interponer una pantalla. Esta es la imagen
La señora tercera de abajo por la izquierda sabe lo que es disfrutar. El de al lado está actualizando Twitter
   Esto me recuerda algo que veo a diario cuando voy a un parto: es cada vez más frecuente que la pareja de la madre (iba a decir el padre, pero eso es anticuado) esté grabando los bramidos asociados a esa situación, alternando los planos cortos de la madre sudorosa y con cara de tener un espasmo tetánico con los de la vagina en máxima dilatación. Y lo peor es que se graban los comentarios ( a veces tipo “qué asco”, o “madre mía, madre mía!!!!”)
   No suelen apartar la cámara ni cuando sale la criatura.  Aquella inquietud cansina por grabarlo todo, pero a expensas de no vivirlo directamente, de no grabarlo en la memoria más importante, que es el cerebro, ni disfrutarlo sin una máquina de por medio. La madre suele mirar a un señor con una cámara que le tapa la cara, y el niño ve que su madre es humana y su padre se llama Nikon y tiene sólo un ojo. Un cíclope, vamos. O una manzana. Como el mundo digital ya no de pie a la sorpresa, se revisan las imágenes al instante e incluso algunos piden repetir la toma porque no ha salido bien. Que ya eso del parto y del nacimiento de una criatura queda en segundo plano. Lo más importante es quedar como un amenábar-cuñado para poder fardar en las redes sociales y ante los amigotes. Aunque parezca increíble, se hacen selfies en esa ocasión, como muestra de una originalidad rampante.
Quizás el hecho de no intervenir ya casi nunca en los partos, hace que desde el punto de vista del pediatra  te fijes en esas cosas, al menos yo, que me aparto mucho pero observo.  Por ejemplo, no es infrecuente que tras la grabación del expulsivo y el selfie de rigor, abandonen el paritorio para llamar por teléfono, a veces sin haber prestado la más mínima atención a la pareja madre-niño. Llamadme exagerado, pero se ven cosas peores. Incluso hay quien lo comparte en Facebook antes de que la placenta haya salido.
Entiendo que hace 20 años un vídeo grabado obligaba a ser visionado, te demandaba atención, había que verlo, era un vídeo!… pero ahora, grabamos miles de vídeos y uno más no hace distinción. En breve,a ese padre,  ver ese vídeo le dará la misma pereza que abrir un enlace a Youtube (basado en hechos reales). Por no hablar del conflicto de enseñar las partes pudendas de la señora, incluidas las hemorroides del embarazo, por todos lados, incluido guasap, por supuesto. Aunque solamente sea para no enseñar los tatuajes íntimos que se ven, no lo hagáis, mirad al niño y a la madre con la mejor herramienta que existe: el ojo humano.
Fotografiemos un niño, que nunca se ha hecho
   En otras ocasiones, no solo el padre graba, sino que alguien vestido de verde, “de la casa”, graba desde otro plano, no sé si es que van a hacer un corto o algo así. Y tu pensando en si seguirán grabando si algo sale mal. Como se ve en la imagen del inicio, la obsesión por fotografiarlo todo puede hacer que el móvil impacte en el niño, gracias a Dios no era un móvil ladrillo de los antiguos ni un azulejo de baño de los de ahora.
Dale al laik
   En lo que a nosotros concierne, a veces tenemos que llevarlo a la sala de reanimación o lo exploramos en quirófano, y el padre o familiar se acerca a grabar cómo el neonato llora o como le damos masaje o cómo lo intubamos. Me da igual que me graben, es más, me gustaría que la cuna de reanimación tuviera cámara, pero no que me grabe la cara el padre, que no quiero salir en el mismo vídeo con un recién nacido y una vulva dilatada. No me aporta nada a mi carrera artística.
Las fotos hospitalarias de este tipo incumplen varias leyes de la protección de datos, varias reglas básicas de decoro y algunas resoluciones de la ONU
Dicen que en Rusia los coches llevan cámaras de forma obligatoria; sería interesante llevar una cámara incorporado tipo GoPro que grabara lo que hacemos en esos momentos como si el que lo viera estuviera delante.

Yo creía que lo había visto casi todo pero ya estaba hecho. Os dejo con un padre que graba la cesárea de sus gemelas con una cámara GoPro y una cámara de fotos. De aquí el dron sobre el campo quirúrgico, un paso.

Otro nivel, grabando desde que salen de casa…………

 

← Entrada anterior

Entrada siguiente →

4 Comentarios

  1. Por un lado pidiendo partos respetados y por otro perdiéndonos lo mejor… Qué lastimica, mare…

  2. No le respondí nada ocurrente, la verdad. La estupefacción es lo que tiene, que bloquea una chispa. Un simple no.

  3. Una vez, informé a una gestante en curso de paso y a su acompañante de la necesidad de hacer una cesárea. Lo único que me preguntó el padre fue si podía ponerme en la cabeza una go pro. Vivir para ver.

Deja un comentario ¡gracias!

A %d blogueros les gusta esto: