MAGIA Y ESPIRITUALIDAD EN PEDIATRÍA

Ayer me encontré en un quirófano, mientras esperaba una cesárea, una estampita, en un lateral del cajón de fármacos, cerca de la adrenalina, los sueros y la vitamina K. Parecía estar a propósito medio visible, medio escondida. Por el hospital, escondidos, aún se ven cristos crucificados en cajones y cosas así, ya que algunos quieren poner su símbolo a la vista en un lugar de ciencia, sin contar con las creencias de los demás.

Esta foto la hice antes de salir. Que creer no creemos, pero a ver quién tira un crucifijo

Esto me ha traído a la memoria la frecuencia con la que los niños hospitalizados tienen amuletos, talismanes o estampas de índole religiosa (y otras) cerca de ellos, y lo poco que está estudiado, al menos lo poco comunicado.
Quizás porque cuando ves una te llama la atención, parece que es relativamente frecuente. En Neonatología, a veces los padres ponen una estampa en la incubadora, casi siempre por fuera. Cuando la quieren poner dentro, suelen pedir permiso, casi siempre a una auxiliar, que normalmente nos pide permiso a los médicos. O no.
En otras ocasiones un pastor o un líder en su creencia religiosa viene a realizar algún acto simbólico importante para la familia. Cuando esto implica echar agua o aceite también suelen pedir permiso.
El caso es que además de imágenes religiosas también alguna vez he visto poner una carta bajo el colchón, a modo de despedida y cosas así. En la mayoría de los casos he de decir que los que lo colocan no suelen ser los padres, sino familiares, ya que tras las visitas familiares quedan algunos de estos objetos cerca de los niños.
Los amuletos y talismanes se han usado desde siempre con la finalidad de atraer la buena suerte y curar enfermedades, debido a sus propiedades mágicas.
En muchas ocasiones, han saltado a la prensa curaciones milagrosas por rezos, uso de imágenes,etc. Como cuando despertó del coma por escuchar a Ronaldo. Incluso se afirmó que se curó una niña de leucemia.

Cristiano Ronaldo ayudó a un niño en coma a despertar con su triplete

Domingo 06 de abril del 2014 | 17:16

Después de tres meses en estado grave, David Pawlaczyk recuperó la consciencia al escuchar los goles de ‘CR7’ ante Suecia.

Cristiano Ronaldo ayudó a un niño en coma a despertar con su triplete. (Internet)

En algunas ocasiones esos supuestos milagros han acabado hasta en libros, cuando la realidad es que el niño está diagnosticado de algo que la familia no entiende, pero sí que un santo ha curado al niño (el concepto de brote es poco entendido)

Hay un estudio en una UCI pediátrica de un hospital de Jerusalén donde estudiaron los amuletos y talismanes que las familias traían y los analizaban según los parámetros socioeconómicos, religiosos, etc, de estas.
Durante 2 meses  el 30% de los niños ingresados tuvieron un amuleto cerca de sus camas. El número total de amuletos recogidos o declarados fue de 25.
La mayoría de estos amuletos fueron Biblias, o partes de estas, que solían ser colocados cerca de la cabecera del niño. El segundo objeto más usado era una imagen de un rabino (aquí sería de un santo), en una pared cercana al niño o en la propia cama. El siguiente era una carta de un religioso deseando su recuperación, un dólar americano, una botella de agua o aceites sagrados, lazos rojos en algún miembro, medallones… Otra cosa curiosa es que le añadían un nombre más al niño, como el de los ángeles de la Biblia, o directamente lo cambiaban por el de un personaje bíblico, para transmitirle la fuerza y destino del personaje.
Otros talismanes que se encontraron fueron diferentes tipos de piedras, estrellas de David,etc. Aquí en España pensad por ejemplo en la profusión de cruces de Caravaca que a veces hay (al menos en Murcia)
En general, en el estudio israelí se afirma que los familiares no piden permiso para colocar dichos amuletos. Tanto la valoración de la gravedad hecha por los médicos como por las familias no se relacionaba con el uso o no de amuletos. Tampoco encontraron diferencias socioeconómicas entre las familias que usaron amuletos y las que no. Lo que sí apreciaron es que la mayoría de amuletos se usaron en los niños más pequeños, especialmente en los menores de 5 años y que las familias con mayor nivel educativo los usaban más en contra de lo esperado. A mí me sorprendió una vez una familia pidiendo bautizar a un niño con ictericia leve. Se hizo, pero les expliqué que riesgo de muerte no había, para que no sufrieran tanto.
Lo más sorprendente del estudio fue las encuestas a los profesionales de la unidad. De los 19 miembros del staff, 3 creían en el poder de esos amuletos: 2 de ellos que prevenían el mal de ojo y los 3 que mejoraban la salud.
Casi todos sobreestimaron el uso de amuletos por las familias, creyendo que el 60% los traía, cuando en realidad eran la mitad (30%).La mayoría afirmaba que no les pedían permiso, aunque varios reconocieron haber sido consultados para asuntos algo más bizarros como poner gallinas al rededor de la cama o encender una llama bajo la cama.
Solamente un miembro del staff decía haber visto una mejoría tras el uso de los amuletos, y la mayoría referían que la mejoría era porque reducía la ansiedad de la familia.Solamente 2 afirmaron que interfería con el manejo de los niños (imagino que serían los de la gallina).
Los autores concluyen que pese a que muchos amuletos son religiosos, bastantes familias se consideran no-religiosas, por lo que es posible que actúen guiadas por la superstición.
El estudio es muy limitado por el escaso número de niños, es posible que existieran más amuletos pero que las familias no los hubieran comunicado…Es casi una anécdota, pero abre un debate.
En otro estudio en Nigeria, los resultados son parecidos, con hasta un 11% de los niños portando amuletos en el ingreso hospitalario.

El mundo que engloba el pensamiento mágico, en el que con un ritual podemos cambiar los acontecimientos, no ha desaparecido. Creo que cada vez está más arraigado, especialmente en los jóvenes. Y no hablo de la semana santa ni de Friker Jiménez.
Ahora vamos a hablar del papel de los padres, totalmente respetable, no del de los trabajadores que imponen sus símbolos a todos, padres y trabajadores.Eso, el poner símbolos por parte de los profesionales, lo incluyo en la falta de respeto a los demás.

Esto es un ejemplo de tolerancia. En el paritario hay un san pancracio y una virgen de esas que el viento les cambia la capa. Yo puse mi símbolo, un trozo de hormigón, y ahí sigue.

El uso de amuletos no siempre es inocuo. Se han descrito lesiones por amuletos en niños hospitalizados, como el caso de unas úlceras por ajos pegados al cuerpo de un niño con neumonía.
Es bastante curioso.
Probablemente el uso de los amuletos es una forma de canalizar la ansiedad e impotencia respecto a la evolución de sus hijos y quizás la ayuda psicológica es una de las partes más útiles y menos usadas en los entornos hospitalarios.
En otro artículo muy interesante en Pediatrics exploran el papel de la espiritualidad en padres y madres de niños a los que se les hizo una limitación del esfuerzo terapéutico hasta que fallecieron. El 73% de los padres respondieron en términos religiosos o espirituales ante la pregunta de qué fue lo más importante para ellos en esos momentos y qué consejos darían a otros padres en esa situación. En otras preguntas, las respuestas giraron sobre los términos oración, fe, acceso a un religioso y la idea de una relación padres-hijo que trascendería a la muerte.
Por lo tanto, muchos padres viven el final de la vida de sus hijos, o las situaciones graves, como un viaje espiritual, pese al ambiente de alta tecnología que los rodea. La mayoría de la población en España y en EEUU se considera creyente, en lo que sea. El saber esto puede ayudar a la hora de entender la toma de decisiones al final de la vida, y nos debe animar a dar esa ayuda a los padres. En muchas ocasiones, el equipo tiene dificultades en asumir las decisiones de la familia, y la familia realmente quiere un apoyo de su sacerdote, o de su líder familiar, para entender que se hace lo correcto.
En estos casos, los casos en los que los padres traen símbolos religiosos,  hay que entender que es fundamental para ellos. La academia americana de Pediatría recomienda que se faciliten estas expresiones de fe en los padres de niños en situación grave o en cuidados paliativos, y que es un marcador de calidad de la asistencia.
Los estudios que hay, escasos,  dicen que los padres necesitan más soporte espiritual del que se les da. Hasta el 80% de ellos reconocen que no recibieron el apoyo que hubieran deseado. Y esto es importante, porque toman decisiones con ese estrés espiritual, y a veces, ese es parte del problema en la interacción padres-médicos.
En ocasiones, especialmente en casos de etnia gitana, todos los posibles problemas acaban al hablar con el patriarca. En otras ocasiones, con el pastor de determinada religión. Las familias necesitan la aprobación de su líder, en este caso espiritual, en la toma de decisiones.
Una de las cosas que más piden es tener a un sacerdote. Esto a veces no se entiende por parte del staff, que considera que el sacerdote bueno es el de SU religión. Es nuestro deber facilitar la entrada de cualquier referencia moral para los padres. Lo mejor es traer al sacerdote de la familia, que ayudará en el tiempo a realizar el duelo. Pero el sacerdote del hospital es más accesible, y está más acostumbrado a las situaciones hospitalarias, por lo que también hay que usarlo. Incluso en casos de ser de otras creencias, la conversación con un sacerdote, en términos de espiritualidad, está demostrado que puede ayudar a las familias. Algunos padres creen que el cuidado de sus hijos es una misión en la vida, la más importante que su dios les ha encomendado, y necesitan el apoyo para trascender a la muerte de sus hijos. Otros entienden la muerte de sus hijos como un misterio que no pueden entender, pero que aceptan con resignación.  Lo que la mayoría de ellos rechaza aceptar, y así lo respondieron varios de ellos, es el concepto de “mala suerte”. Muchos padres en el inicio de la enfermedad de sus hijos tienen una idea de que su hijo se curará milagrosamente, y los pensamientos espirituales van en esa dirección. Cuando comprenden que eso no va a pasar, los sentimientos suelen profundizar más y se transforman en esperanza de no sufrimiento, paz y dignificación de la vida del niño.
Los médicos, para muchos padres, son parte de la situación. Se suele interpretar que el equipo médico  es parte del plan divino, y por eso los padres lo compatibilizan con sus creencias religiosas. Esto a veces los médicos no lo entendemos, creemos que el niño es “tratado” como el sujeto de un posible milagro, cuando la familia cree que el milagro sucederá a través de nosotros (de unos más que de otros claro)
Una de las cosas que se ven en el estudio de Pediatrics es que los padres hablan entre ellos en términos espirituales. Mucho más que con el equipo médico, al parecer por miedo a ser juzgados o a que su hijo sea tratado de forma diferente por eso mundo de ciencia y tecnología.
Es curioso que una de las cosas que los padres hacen es rezar. No se sabe muy bien qué rezan, pero dicen hacerlo. En mi experiencia, el rezo es más común entre los musulmanes, al menos el claramente reconocible. No sabemos si la mayoría de los padres están rezando cuando están al lado de la cuna, pero es posible.
Los términos de espiritualidad también son valorados por los padres en los profesionales sanitarios, en forma de amor. Para ellos los gestos de amor por sus hijos son vividos de forma excepcionalmente importante. Que traten a sus hijos como si fueran los suyos propios, es lo que más valoran de los profesionales en estas situaciones, y les ayuda a encontrar un sentido, una esperanza, en la situación.

¿Vosotros tenéis amuletos en vuestros hospitales? ¿los ponen los padres o el personal? ¿Cuál es el más curioso?

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1 Comentario

  1. Interesante reflexión, como siempre que se escucha u observa de forma atenta, curiosa y respetuosa la realidad.
    Entre la mucha literatura que alumbra el oscuro mundo del duelo por la muerte de un hijo, recomiendo la novela autobiográfica de Sergio del Molino: La hora violeta
    http://sergiodelmolino.com/mis-libros/la-hora-violeta/

    Salud,
    Beatriz

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