FRENILLO SUBLINGUAL: UNA CABEZA DE TURCO IDEA PARA CREAR MIEDO

La anquiloglosia es una definición bastante vaga de un frenillo lingual corto que fija la lengua y le impide la movilidad. Vamos a molestar, pero más molesta a los niños cortarles el frenillo cuando no hace falta.Punto uno: creo que existe la anquiloglosia y que debe ser tratada. Punto dos: es una rareza. Que quede clara la postura

En ocasiones veo como se culpa a todos los frenillos linguales de las guerras en el mundo, de matar a Manolete y de la crisis económica, y en mi opinión, son opiniones interesadas y falsas. Echar la culpa de todos los males del bebé al frenillo sublingual, dejando a un lado a los casos más graves de anquiloglosia, es una apuesta ganadora. Si se quita el frenillo, bien, haga o no haga falta, eso es lo de menos.  Es como poner una faja en las hernias, dar fórmulas antirreflujo o antibióticos en un cuadro febril viral. El tiempo da la razón, porque al final mejoran solas, y para los pocos casos que realmente pudieran beneficiarse, pues ya hemos aplicado el remedio. Y todos contentos. Semos los mejores.

Conozco cirujanos que dicen que se manden todos a consulta (una forma de tener la consulta llena) y otros que no mandes a ninguno (otra forma de no ver el problema). Y del mismo hospital. Es más, muchos que afirman que es malo para esto y aquello, se basan en opiniones y experiencias personales. Está bien, pero eso no es bibliografía (creíble, me refiero). Harto estoy de escuchar culpar al niño y a su frenillo de todo, y en bastantes ocasiones es solamente una cabeza de  turco para dejar la lactancia materna, “el niño no quería”, “el frenillo no le dejaba”. Es posible que sea así en los casos graves, pero, ¿es siempre el problema?Cirujanos que dicen que tras el corte mejora la lactancia sí o sí, cuando no son ellos los que la valoran ni ven su evolución posterior. Me parece que en ese aspecto algunos son primos de los antiguos barberos.
(hace poco escuche a un gine decir que tras las cesáreas nunca venia trombosis… claro, si no van a Gine!!!!! Algo parecido pasa con esto)

Como podéis ver, el tema del frenillo subilingual es objeto de controversia. Si mirais en muchas páginas webs sobre crianza, tiene la culpa de todo, como Yoko Ono, pero…¿que sea plausible anatómicamente significa que sea el causante de todos los males? ¿Existe una asociación causal entre lo que dicen que produce o es una asociación interesada? Pues no hay mucha evidencia, sigue siendo un tema de debate, y ya veis cuál es mi postura. Las tasas de lactancia materna exclusiva a los 6 meses de vida caen bastante, y en muchos casos sí se inicia, por lo que más que fomentar la lactancia hay que dar herramientas para mantenerla.Pero, ¿es normal que el frenillo esté detrás de casi todos los problemas? ¿es creíble que casi todos los niños nazcan con esta limitación?

 

Por otro lado están los ventajistas que dicen aquello de “si le hubieran cortado el frenillo ahora hablaría mejor” “comería mejor” “tocaría mejor la trompeta”, que hace que las familias se indignen con los pediatras que no los mandaron al cirujano. Pues bien, eso hay que demostrarlo, no juguemos a juzgar a posteriori. He leído muchas páginas webs de personas bastante engañadas con este tema. Existe una evidencia muy escasa cuando uno busca estudios,  de que el frenillo produzca problemas del lenguaje, y la controversia continúa.
Yo personalmente, he mandado alguno al cirujano, en casos de clara inmovilidad de la lengua, o movilidad limitada, para valoración. Otra posibilidad es la ansiedad familiar, que depende mucho de qué se les informe. Como diría Joserra, el frenillo es ETA; póngale los pendientes y córtele el frenillo antes del alta.
Ya han pasado los tiempos de cortarle los frenillos a todos. Menos mal. ¿De verdad es asumible un proceso de poca intervención en el parto y en la crianza con la obsesión de cortar el frenillo, que la mayoría de las veces se vuelve mas elástico y no da ningún problema?¿Quiso Dios que nos cortaran el frenillo a todos? Ya nos podía haber hecho mejor. Con tableta de chocolate ya sería para hacerse creyente del todo.
Este tema se está debatiendo desde siempre y al final comentaremos un estudio de esta semana sobre el tema.Vamos a la parte histórica, que sé que os gusta.
Ya en la Biblia, se dice “y sus oídos fueron abiertos y se perdió el nudo de su lengua y volvió a hablar”. Los griegos, en concreto Aristóteles dijo que la maravilla que producía la lengua era evidente en aquellos con la lengua “atada”, ya que no podían pronunciar todas las palabras ni hacer todos los sonidos.  Celso (uno de los padres de la medicina, por cierto), que ya era romano, en el siglo I, ya se planteaba si hacer una frenotomía (cortar el frenillo) era beneficioso, ya que en los casos en que la lengua estaba fija en la base desde el primer día de vida, cortarlo no siempre hacía que luego los niños hablaran de forma correcta. También advertía del peligro de dañar venas cercanas por el posible sangrado abundante. Galeno, un siglo después, no estaba muy a favor de la frenotomía,  ya que asumía que la naturaleza (resumiendo mucho), había preparado la lengua así. Pablo de Aegina en el siglo VII distinguió la anquiloglosia congénita de la adquirida y describió la técnica quirúrgica. Decía que los que tenían una banda fibrosa que pegaba la lengua tardaban más en hablar.

Como se ven en los blogs actuales, la competencia del frenillo lingual es un tema de lucha entre las matronas, pediatras y los cirujanos.  Esto ya sucedía en el siglo XII y XIII, no os creáis que es algo moderno (ahí los pediatras no existían). En algunas ocasiones se les instaba a cortar ellas el frenillo y en otras se les prohibía. En una ley de 1480 se les prohibía cortar sin la indicación médica, y en otras, se instaba a usar sus dedos y cortar “lo que fuera necesario” para liberar la lengua del niño. En el libro de obstetricia de Bourgueosis de 1609 se recopilaban las complicaciones de este procedimiento, y se aconsejaba usar el dedo para detectar el frenillo, pero no para cortarlo, sino usar unas tijeras quirúrgicas. Tal es así que Luis XIII de Francia al nacer tenía problemas con las tomas, y el cirujano real se lo cortó. Parece que era homosexual, no se sabe si por el frenillo (#nosinevidencia).

Te corte el frenillo y no te cobro el desplazamiento (lo hace desde casa)

En 1620, el cirujano Aquapendente reflexionaba: “las matronas se dejan un dedo con una uña larga y afilada para cortar el frenillo de cada recién nacido sin excepción, con el pretexto de que si no lo hacen, el niño no será capaz de hablar bien. Si esto fuera así, el don que los humanos tienen para hablar no se debería a un regalo de la naturaleza, sino que se debería a las afiladas uñas de las matronas. No sé por qué las autoridades no prohiben esta práctica. No debería dejar que ninguna de ellas tocara con su uña la lengua de sus hijos. En 1 de cada 100.000 que tengan la lengua anclada, la operación debería hacerse por un cirujano con experiencia”. La mayor diferencia entre los cirujanos y las matronas, más que la indicación del corte, era el uso de instrumentos por parte de los cirujanos, y no las uñas.

En 1752 la una matrona alemana, Siegmundin, daba las indicaciones para realizar el corte: “no puede sacar la lengua o no puede moverla alrededor del pezón. Entre miles de niños habrá uno al que esto le pase”. Ojo al dato.
En 1776, en Suecia, Rosestein dijo que nunca había visto un niño con anquiloglosia. Era un gran pediatra,que si llega a ser notario o tornero fresador nadie le habría apuntado la frase. En 1791, Hagen, en una guía para matronas, decía “de cada 10 niños en los que la matrona o la enfermera diría que la causa de la dificultad para la succión se debe a un frenillo corto, no llegará a 1 el que realmente tenga ese problema. Frecuentemente los padres son engañados sobre la causa del problema, y se desatan lenguas que no estaban atadas”. Impresionante.
Estas polémicas sobre quién y cómo debe hacerlo se han mantenido hasta el siglo XIX, y parece que están regresando, amén de que ahora parece que se está volviendo a cortar todo lo que se mueva.

Respecto a las complicaciones, son rara, pero existen. Ya en Grecia y Roma se advertía sobre la posible hemorragia si se lastimaba la lengua o la base de la boca. Incluso Avicena (el listo de la película “el Médico”) prevenía sobre las posibles hemorragias. En 1682 Mauricea describió la muerte de un recién nacido tras cortarle el supuesto frenillo (lo dice así) otro médico, al perforarle una vena bajo la lengua, y ser incapaz de cauterizarla. En 1731, se produjo un milagro tras una hemorragia masiva en una frenotomía realizada por un barbero.Hay hasta un cuadro. Rezando a Juan de Nepomuceno todo solucionado. Apuntadlo, San Juan de Nepomuceno, además, es el patrón de las lenguas enfermas, ya que no rompió el secreto de confesión bajo tortura.

La han liado parda

Si queréis se puede ver su lengua incorrupta por ahí. Incluso en el siglo XX Fischl describió el caso de un niño que falleció porque era hemofílico (lo contaba porque él se había opuesto a hacerlo).Otra de las complicaciones es la ránula, un quiste sublingual, que disminuyó de forma radical tras el cese de la frenotomía de rutina.
El diagnóstico actual de anquiloglosia está en la ICD-9 al igual que la frenotomía. La incidencia, tratamientos y complicaciones son muy poco fiables, porque fallan en lo básico: la definición.  Moro, en 1906, decía que los padres querían la frenotomía motivados por las matronas. No como dicen algunas ahora, que no se hace porque hay un reino de la leche artificial y no interesa… El caso es que este pediatra decía que cuando tenía padres así lo hacía para calmar la ansiedad. Yo creo que esta actitud es la más inteligente y da para el 99% de los casos actuales. Le pese a quien le pese ( tranquilos, las consultas privadas van a seguir llenas de niños con padres asustados de forma tendenciosa).

En 1941, McEnery decía que todos los frenillos eran cortos y no debía asociarse a problemas en el habla de forma sistemática. En muchos casos padres con problemas en el habla han sido conducidos a creer que el problema fue el no corte del frenillo y luego lo demandan en sus hijos.  En 1995, Dunn reflexionaba sobre el frenillo como una situación no médica, en la que la variabilidad en el diagnóstico, problemas asociados y actitudes profesionales era amplísima.
En 2007, Segal, pese a las clasificaciones que leo por ahí, que parecen no tener dudas de nada, hace una revisión sistemática de la literatura y concluye que no hay un método validado médicamente para el diagnóstico de anquiloglosia, y los criterios diagnósticos tan dispares impiden las comparaciones. Además, la frenotomía es efectiva en quitar el frenillo pero falta saber si es necesaria.
Desde hace ya años, por suerte y el trabajo de muchos profesionales, especialmente las matronas, la lactancia materna está creciendo. Las asesoras de lactancia, algunas, han asumido el papel de las matronas en la edad media y dan los mismos argumentos. En una encuesta reciente, la mayoría de ellas decían que creaba problemas en la lactancia, el hablar y otros patologías incluso en la vida adulta. El 90% de los pediatras y el 70% de los otorrinos nunca habían encontrado esos problemas (Messner, 2000).

Pues bien, acaba de salir publicado en Archives of Diseasess Fetal-Neonatal Edition una editorial sobre la controversia de cortar el frenillo y un trabajo sobre esto. Esta revista no es galletera, para el que no lo sepa. En el estudio de Edmon, no se encontró beneficio entre la frenotomía precoz o esperar 5 días en niños con frenillos moderados y problemas en la lactancia, aunque en casos severos, o en casos en que la madre tenga que esperar más de 5 días para el tratamiento (la mayoría), probablemente dejen la lactancia materna. Se randomizaron madres que tuvieran niños con problemas en la alimentación al pecho y con frenillos moderados (usaron una clasificación de frenillos, excluyendo los graves). A un grupo se les hacía la frenotomía y a otro se les mejoraban los consejos sobre la lactancia. Todas las madres fueron ayudadas por matronas asesoras de lactancia expertas en lactancia materna y sus dificultades, en un hospital terciario con políticas claras de promoción y mantenimiento de la lactancia. Pues bien, a los 5 días, no existían diferencias en cuento a la lactancia a pecho en ambos grupos, pero el grupo al que no se le hizo la frenotomía acabó pidiéndola posteriormente (se usó una escala llamada LATCH para valorar la efectividad de la lactancia materna). Tampoco se encontraron diferencias en el dolor a los 5 días Me llama la atención que la mayoría acabaran tras el estudio con el frenillo cortado. En muchas de las madres que estaban en la rama no cortar el frenillo inicialmente, se constató su deseo expreso de cortarlo tras el estudio. Padres con familiares con problemas en el habla también expresaron su deseo de cortar en todo caso el frenillo (¿no podrán ser otros factores?)

En los casos de inmovilidad grave de la lengua, los estudios previos parecen recomendar la frenotomía. Pero estos casos son escasos.
Como los pendientes, la circuncisión, los baños rituales, los tatuajes en palmas y plantas con henna, el frenillo sublingual y su corte sigue siendo objeto, más que de los ensayos clínicos, de tradiciones populares y buenas ideas sobre las causas de las cosas que no tienen por qué ser ciertas. Y sí, no todo en medicina está demostrado. La mayoría no, pero se está dispuesto a admitir el cambio, es algo dinámico que no tiene fin. Hace 100 años se creía que la salida de los dientes mataba a los lactantes, y ahora aún hay quien dice que provoca fiebre, diarrea, etc, como remanente de aquella creencia histórica, totalmente descartada ya.  Esa es la diferencia entre alguien que sabe lo que hace y alguien que hace lo que sabe.

Este es el trabajo de Edmon
Randomised controlled trial of early frenotomy in breastfed infants with mild-moderate tongue tie

 

← Entrada anterior

Entrada siguiente →

10 Comentarios

  1. No voy a entrar en discursiones de si debe cortarse el frenillo ono, es verdad, que en muchas ocasiones facilita la lactancia el cortarlo, pero tambien hay mamas que no se los ocrtan y tienen un lactancia, mas o menos normal…. en cualquier caso, la decisión debería ser de los padres, y los sanitarios, al menos deberían de explicar la situación, para que puedan decidir.
    Ahora si!!!, comparar el cortar un frenillo, con poner pendientes!!!… no me fastidies…..

  2. !Muy buen artículo! Aunque me temo que seguirá la batalla contra el frenillo y sus mágicas atribuciones.
    Sólo un apunte: "plausible" no es sinónimo de "posible", sino que significa "aplaudible". Ojo que es un error muy común. Y lo dice la RAE, que son señores así como muy serios y respetables: http://lema.rae.es/drae/?val=plausible

  3. Hola Lloreda!!Magistral como siempre. Como muchas veces decimos los sanitarios (pediatras, matronas, etc etc) debe primar el sentido común, y conviene más en centrarse en las buenas técnicas de lactancia. Hay algunas consultas privadas (en esta nuestra región de Murcia) que incluso les hacen ecografía del suelo de la boca mientras lactan para enseñarle a la madre que el movimiento es incorrecto (no sé yo dónde se define lo que es correcto o incorrecto). Niños sanos, que lactan bien, con curvas ponderales ascendentes, no deben ser enviados al cirujano, tal y como está pasando. Y por supuesto, mucho menos el cortar el frenillo en la maternidad, cuando todavía los factores de la coagulación no son de lo mejorcito que tiene la criatura. Joserra, yo también me acuerdo de esa uña…

  4. Anónimo

    Pues no sé que escribir porque aunque estoy de acuerdo con el fondo del artículo creo que se suelen cortar menos frenillos de los que serían necesarios para garantizar la salud del bebé y la madre. Es decir, he sido madre de dos niños nacidos con un frenillo "de esos que no son problema y no hay que cortar" y en el primero debí complementar desde los 4 meses y en este segundo he sufrido un mes de mastitis que algún profesional no quería relacionar con el frenillo. Pero fue cortar y desaparecer la mastitis y los gases del bebé. Personalmente habría preferido que le hubiesen cortado el frenillo antes de enfermar yo.

  5. Buenas tardes, me presento, soy Delia Carballo, asesora de lactancia de la asociación Criar con Apego (Málaga). Tu artículo me parece interesante y estoy de acuerdo con alguna de las cosas que comentas, pero con otras muchas no y me gustaría ir comentándolas en sucesivos comentarios porque esto da para mucha charla.

    Para empezar me gustaría dejarte el enlace a un estudio reciente sobre prevalencia de anquiloglosia en Asturias, para que me des tu opinión: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1695403313004347

    Un saludo y gracias por tratar este apasionante tema.

    • Hola Delia, te conozco de mi etapa en Málaga.
      Conocía el estudio asturiano sobre prevalencia de la anquiloglosia, me parece un esfuerzo por unificar criterios, aunque esas escalas no están validadas ni tiene un valor proinóstico. El estudio no demuestra que lo que definen como anquiloglosia deba tratarse, esa es la parte más importante del tema. Por supuesto que existe y hay que tratarla a veces, pero no es el culpable de todo, ni creo que un 12% de frecuencia sea muy real en el resto de la población, ya que también debería influir en la alimentación con biberón si ese porcentaje fuera real.
      No me considero que tenga la razón, es solamente mi punto de vista.
      Un abrazo

    • Espero que no nos hayamos conocido en persona porque entonces he quedado fatal 😀

      Gracias por tu opinión sobre el estudio de Asturias. Es una pena no contar con más estudios de este tipo en España. Y el acceso a la documentación extranjera no es sencillo para los no sanitarios.

      Respecto a esto de los estudios, en la segunda jornada sobre anquiloglosia que se ha celebrado en el Hospital Sant Joan de Deu, los doctores Ruiz y Parri nos contaron que tenían en proyecto realizar un estudio sobre este tema. Seguro que será muy interesante.

  6. Recuerdo a un adjunto de mi antiguo hospital que cortaba los frenillos en Maternidad.También tenía una uña larga.

  7. ¡¡PLAS,PLAS,PLAS,PLAS!! Magnífico 🙂

  8. Brutal la entrada, enhorabuena. El sentido común en estas cosas parece mezclarse con ideas q no tienen mucho q ver con la ciencia. Menos mal q aun queda el actimel y el oscillococinum para resolverlo todo en pediatria.

Deja un comentario ¡gracias!

A %d blogueros les gusta esto: