¿El derecho de los padres prevalece sobre el “mejor bien” para el niño? Para algunos padres parece que sí, y probablemente sea un tema con muchas aristas que haya que valorar serenamente. Pero por suerte aquí no tenemos tiempo para eso y no vamos a poner paños calientes ya que  los casos de los que voy a hablar son desgraciadamente extremos.
Me han llegado en los últimos 2 días 3 noticias sorprendentes.
Las primeras  2 noticias están relacionadas con niños y asistencia médica. En la primera, tras un desgraciado accidente, una pareja de rusos llevó a su hijo de 2 meses a bautizar en lugar de solicitar asistencia médica, falleciendo el bebé, incluso sin llegar a ser bautizado. Lo de ser rusos es lo de menos, pero también es cierto que en Moldavia un sacerdote ha sido inculpado por ahogar a un lactante en la ceremonia de bautismo. ¿Casualidad? Es posible, pero Moldavia pertenecía a la URSS hasta hace muy poco.Al parecer los padres han sido detenidos a la espera de juicio por denegarle la asistencia a su propio hijo.

Acabo de perder a mis lectores moldavos con esta foto

En la otra, una familia Amish, ese grupo religioso de vida sencilla alejado del mundo actual (sin iphone, asumo), está litigando para evitar que a una niña se le de tratamiento por un linfoma, ya que prefieren darle “remedios naturales y vitaminas”.

Familia Amish entrenando como Arsmtrong para ganar la vuelta a Ohio, todo con sustancias naturales. Como él.

La corte de Ohio está intentando que prevalezca su derecho a tratar a la niña por encima de la opinión de sus padres y los padres opinan lo contrario. El caso es que aunque inicialmente un juez apoyó a los padres finalmente ha prevalecido la necesidad de tratar a la niña, de 10 años, por razones del mejor bien para ella. Los padres, al estilo de “La gran Evasión”, han decidido huir, eso sí, en carretilla, que aunque es muy nueva y tiene buenos amortiguadores y caballos sanos y fortotes, pues no es lo mismo. A todo esto, desde satélite les han hecho una foto.

Carro Amish a todo velocidad huyendo de la Policía

Al menos eso es lo que parece desprenderse de esta foto publicada en El País junto con la noticia. Luego la lees y te das cuenta  que es una foto aérea de una granja Amish estándar, que no tiene que ver con la huida ni nada. La habrán sacado del Google Earth para dar más dramatismo. El libro de estilo de El País no sé si aún se publica.No sé.

Libro de estilo de El País últimamente
(así nunca me darán un blog alojado en El País)

Parece ser que inicialmente aceptaron la quimioterapia, pero tras la disminución del tamaño del tumor, y por los desagradables efectos secundarios, han decidido no darla más. Los amish son unos tipos muy duros, y en el mismo Ohio han sido acusados de cortar barbas, qué gente más chunga. Pincha aquí para leerlo.

Somos el terror de los hipsters

Esto me ha recordado al primer investigador que consiguió curar la leucemia a un niño. Los datos se publicaron en la revista Blood en 1953, y fue un hito de la Medicina. Sí, antes de Crepúsculo ya había una publicación llamada “Sangre”.Burchenal asoció varios tratamientos, entre ellos la 6-mercaptopurina y logró remisión en un tercio de niños con leucemia linfoblástica aguda, cuando antes solamente el 5% sobrevivían un año al diagnóstico. El caso es que a los primeros 9 niños tratados no logró salvarlos, pero al décimo sí. Y de ahí hacia adelante. Qué tío.

Burchenal sin barba.También se quedó sin Nobel

Vi una película creo sobre este hombre una vez, pero Google no me sabe decir cómo se llama. Vaya algoritmo de búsqueda de-todo-a-cien que tiene… (tampoco trabajaré nunca en Google, creo)

Aquí os dejo la publicación original
Clinical Evaluation of a New Antimetabolite, 6-Mercaptopurine, in the Treatment of Leukemia and Allied Diseases. Burchena, Blood, 1953l

La tercera noticia que me sorprendió fue que denieguen la nacionalidad a un discapacitado por no saber quién era Rajoy, y que Rajoy tenga que pedir un estudio para saber si las cuchillas de la valla de Melilla cortan y no se la quiten a él.

Os dejo con un valiente que se deja barba pese a que los Amish se dediquen a cortarlas. Olé por él, ejemplo del español medio, ¿verdad?