LA VERDAD DE LAS LUCES ROJAS PARA EL SARAMPIÓN

 

 

 

 

A lo American Beauty

Me acuerdo perfectamente de cuando pasé el sarampión. En mi época se pasaba, y creo que empezará a pasarse otra vez (si nos quitan la vacuna, más pronto que tarde, a no ser que las galletas dinosaurio nos protejan). Mi madre iba a vestirme y se sorprendió de que tenía fiebre y una manchas rojas por todo el cuerpo. Lo siguiente que recuerdo es que vino un señor muy serio y muy puesto, que debía ser el médico, porque me miró la garganta con un palo de madera (un palo!) y me dobló el cuello. Ahora sé que me estaba mirando los signos meníngeos, pero en aquel momento solo sé que con lo que me dolía la cabeza ese tío me estaba dejando peor. Lo siguiente que me viene a la memoria es que en la lámpara del techo pusieron una especie de toalla roja, y en la de la mesita, otra, de forma que la habitación se transformó en una especie de barrio Rojo de Amsterdam, por las luces y las camas, claro.

Salas para el tratamiento del sarampión en Amsterdam. Holanda, siempre por delante en la Medicina (salvo en la talla baja)

Desde hace tiempo vengo buscando la raíz de la luz roja en el sarampión, y no me he conformado con las explicaciones rápidas que he encontrado.Por qué en el sarampión y no en otras enfermedades. He leído y me han dicho de  forma categórica que era por la fotofobia (malestar ante la luz) que hay en el sarampión. Vale, es cierto. Pero también la hay en cientos de enfermedades y no se ponen luces rojas.
Para encontrar la respuesta al misterio de las luces rojas, hay que explicar un poco la historia de la luz, su relación con la Salud (sí, con mayúsculas, hoy estamos magnánimos) y para qué la usamos los pediatras.
Si hay una cosa a la que cualquier pediatra se enfrenta, es a un niño con coloración amarilla de la piel, la mayoría de las veces debida a acumulación de bilirrubina o  ictericia. No es propósito de este sitio hacer un repaso de la ictericia, de los tipos ni de las causas, ya que hay libros muy buenos donde se explica, la extensión puede ser enorme (también está la wikipedia). Lo que toda la población general sabe, por lo común, es que si ingresan al bebé es para ponerle “las luces” o en los casos más malos, para “cambiarle la sangre”. Y de esas luces , las que emanan de las lámparas de fototerapia y otras,  son de las que voy a hablar, porque  aunque parezca evidente, la utilización de la luz como tratamiento de evidente no tiene nada,es fruto, como muchas genialidades, de la casualidad.
De forma estricta, la fototerapia es una terapia con radiación visible entre 400-760 nm, pero también se entiende con otras radiaciones, como la ultravioleta o la infrarroja.
La fototerapia en la antigüedad era difícil de dar, porque solamente existía la luz solar, el fuego y los organismos luminiscentes (tipo luciérnaga. Señora, hay que ingresar a su hijo para ponerle “las luciérnagas”. ¿Pero a través de un cristal funcionan? Pregunta mítica.)
La conexión entre la luz solar y la salud está reflejada desde el inicio de la escritura. Los griegos y romanos de la antigüedad se daban baños de sol para manternerse saludables, y es que la luz solar puede mejorar determinadas enfermedades, como por ejemplo el rasquitismo y algunas infecciones.

Deidad babilónica tomando un baño de sol. Año indeterminado.Grabado de las ruinas de Isthar. Museo de Pérgamo (Berlín)

Pese a que en la China imperial también se usaba la luz del sol con fines curativos, la conexión científica tuvo que pasar por los descubrimientos de Newton (refracción), Huygens (la luz es una onda), Herschel y Ritter (luz infrarroja y ultravioleta). Finalmente en 1877 Downes y Blunt demostraron que el componente ultravioleta es letal para algunas bacterias y desde entonces se ha usado para ese fin.

Me gusta OBK

Finsen, premio Nobel, extendió el uso de la fototerapia para el tratamiento de la tuberculosis cutánea, pulmonar y el raquitismo (véanse esos sanatorios tuberculosos en las montañas) Sí, es una genialidad porque no tenían antibióticos. Que os lo tengo que decir todo.

 

 

Pacientes de Finsen, antes y después del tratamiento

Con la progresiva introducción de los antibacterianos, la fototerapia se siguió usando para prevenir el raquitismo y para mejorar la salud “en general”, administrándose en algunas comunidades de forma masiva a los niños. Poco a poco, con la mejoría en las condiciones de vida, y con el reconocimiento de que la luz ultravioleta puede causar cáncer de piel, dejó de usarse (aún se usa la luz ultravioleta en algunos tipos de enfermedades dermatológicas).

Baños. De sol también

¿Y lo del sarampión? Aún debéis esperar.

Desde Finsen hasta los años 50 surgieron multitud de personas que afirmaban tener luces que curaban casi de todo, en el espectro visible. Por ejemplo, John Harvey Kellog  (el de la compañía Kellog´s, no es coña) inventó además de los cornflakes, un dispositivo de fototerapia con espectro visible que servía para muchas cosas por lo visto. También inventó métodos cruentos para evitar la masturbación. Pensaros lo de los cereales muchachos, este hombre estaba bastante zumbado (si no, juzgad vosotros aquí o viendo la película “El balnerio de Battle Crick”, que es sobre su vida)

Klellogs nunca aprobaría este tipo de anuncio

Ghadiali inventó el Espectocromo, que curaba de todo, hasta tal punto que recomendaba a los diabéticos comprar su aparato y dejar la insulina. Sí, habéis leído bien. Aún tiene seguidores en internet por cierto.Actualmente hay una moda mezcla de medicina china y tratamiento con luces de colores llamada “colorpuntura”, en la que se aplican diferentes tipos de luces en diferentes puntos de la acupuntura para obtener beneficios. Algunas son luces LED y otras luces normales con un filtro de colores. Creo que no hace falta hablar sobre su poder curativo.

En todo caso, estos charlatanes del espectro de luz visible son una simple anécdota. La única utilidad médica de la fototerapia en el espectro de la luz visible es la fototerapia neonatal. Las “luces” o las “lámparas”.

Cremer en 1958 introdujo la fototerapia neonatal y tras los trabajos de Lucey en la década siguiente, se generalizó a nivel mundial. Su descubrimiento tuvo mucho, sino todo, de suerte.La enfermera J Ward se dio cuenta de que los niños con ictericia expuestos a la luz de forma casual mejoraban, mientras que aquellos que no lo estaban continuaban amarillos.Además, se observó que una muestra de sangre de un paciente con ictericia se volvía menos amarillenta si se ponía a la luz.Así, se comprobó que la luz del sol, y posteriormente la luz azul, degradaba la bilirrubina en biliverdina, y se creyó que en los niños hacía lo mismo.

Pringada. Estas luces sí que dan dinero

Hoy se sabe que esa reacción es solamente una pequeña parte de las cosas que pasan, y no la más importante.La luz, más que degradar la bilirrubina, lo que crea es varias formas parecidas a la bilirrubina original (isómeros), que se crean de forma inmediata y  que se eliminan mejor a través del hígado sin necesitar la glucuronoconjugación (palabro que persigue al pediatra desde 1º de carrera).

Decía un profesor mío con bigote “no hay sarampión sin catarro óculonasal!”

Bueno, después de esto, al sarampión. En la época de Finsen (recordemos, premio Nobel), un tal Chatiniere describió varios casos de niños a los que se les puso una luz roja para tratar el sarampión. Era 1899. Como todos sabéis, el virus del sarampión se aisló en Boston en 1954, bastante después. Pues este sujeto, al amparo del auge de la fototerapia, dijo que con solo 6 horas de exposición a luz roja, el eritema que tenían los niños desaparecía.Ponía unas cortinas de rojas y una lámpara roja cerca de la cama. Su teoría era que el eritema lo creaba la luz ultravioleta pero no la luz roja de la luz visible.él mismo decía que las zonas más afectadas eran la expuestas al sol, y que los resultados eran espectaculares, de tal forma que pronto se hizo un tratamiento muy extendido y aceptado.
Pues nada, ya me he quedado contento. Se debe al dr Chatiniere. Y mis padres que eran sus seguidores. Con razón siempre había Kellog´s para desayunar….

Aquí os dejo con un recorte de un periódico neozelandés de 1903 sobre las luces rojas y su uso por el Dr Chatiniere (qué pasa, ¿vosotros no leéis la prensa antigua neozelandesa? tanto Twitter os quita tiempo para lo importante)

Os dejo con la bilirrubina. Como decía por ahí uno “me inyectaron suero de colores”. MALA PRAXIS VEO YO AHÍ

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5 Comentarios

  1. Esther madre de Héctor

    Al principio he pensado que lo mismo las luces eran de ese color para que las manchas se vieran menos y se pensase que se estaba recuperando el paciente pero lo de kellogs me ha dejado tan flipada que admito que la explicación no me ha llegado entera al cerebro…

  2. Muy buenoooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  3. Hola!
    No, nada malo hacen desde luego. La fototerapia neonatal tiene pocos efectos secundarios. Los más frecuentes son la pérdida de peso por aumento de las pérdidas hídricas cutáneas, puede producir diarrea, en ocasiones eritema, etc. No se sabe si puede afectar a las células de las gonadas (por eso no se exponen), y es muy raro que afecte al ojo (por eso llevan antifaces). También se sabe que altera el flujo sanguíneo cerebral, aunque no se sabe qué importancia tiene. El efecto más malo es tratar un niño con ictericia por bilirrubina directa (un tipo de bilirrubina, poco frecuente su aumento en neonatos), ya que la piel se colorea, se llama "síndrome del bebe bronceado". Un saludo!

  4. Anónimo

    Interesantísimo post, y los pies de foto tan tronchantes como siempre.

    Una pregunta. Lo de las luces rojas para el sarampión quizás no haga nada bueno, pero tampoco malo, si lo he entendido bien. ¿Pero qué ocurre con la fototerapia para la hiperbilirrubinemia? Esa sí tiene efectos positivos demostrados, ¿pero tiene alguno negativo?

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