NIÑOS POSEIDOS: LA HISTORIA DE LA ENFERMEDAD SAGRADA

Atención que copio esto directamente del libro original (bueno, de una copia)

“Por lo que respecta a la enfermedad llamada sagrada, la situación es la siguiente: en manera alguna me parece que sea más divina ni más sagrada que las otras enfermedades. En verdad, tiene su propia naturaleza, al igual que las restantes enfermedades, y de ella se origina. Sin embargo, los hombres, debido a su inexperiencia y a su capacidad de asombro, han considerado su naturaleza y su causa como algo divino, puesto que no se asemeja en nada a las demás enfermedades, y por el desconocimiento que genera la ignorancia, se le conserva carácter divino […]si es a causa de la capacidad de asombro por lo que se considera divina, muchas enfermedades, no solo una, deberían ser sagradas: existen otras no menos monstruosas ni menos asombrosas que nadie considera sagradas. […] Los que proclaman el carácter sagrado de esta enfermedad me parece que son hombres como los magos, charlatanes y presuntuosos, que con vehemencia fingen ser piadosos y saber más que nadie.Utilizan la divinidad como velo de su ignorancia.”

Estas palabras, que parecen modernas son de Hipócrates de Cos (probablemente de alguien de su escuela), allá por el siglo V antes de Cristo. Pero desde antes de él, y posteriormente, este idea de que la epilepsia es una enfermedad más no ha sido la creencia común en la población ni entre los médicos. La clasificación y terminología sobre las crisis convulsivas refleja el desconocimiento sobre su fisiopatología, que ha reinado hasta hace muy poco. El término “epilepsia” refleja trastornos convulsivos crónicos y en menores de 1 año se usa raramente. La incidencia de crisis convulsivas está en 2.6 por 1000 recién nacidos vivos y 11.1 en caso de los prematuros.
Desde siempre las convulsiones en los niños se han creido de origen sobrenatural, y se han tratado con encantamientos, exorcismos, todo tipo de rituales y se han protegido a los niños con amuletos. Los culpables han sido demonios, leche mala, dioses, etc. Muchas culturas han tenido santos protectores y muchos médicos han recomendado amuletos protectores para los niños. Ya en términos más “científicos”, las convulsiones en la infancia se han achacado a la dentición (ver la entrada más leida del blog sobre los dientes) o a gusanos intestinales, usando como remedios la punción de las encías o plantas como la peonía.

Por lo tanto, el hecho de mitificar esta enfermedad ya les chirriaba bastante a los hipocráticos, mucho antes de saberse la funcionalidad cerebral y poco la fisiología actual. Sus teorías sobre su causa, un acúmulo de flemas en niños y de bilis  en adultos distaban mucho de la realidad, pero es una aproximación racional al problema.
Avicena en el siglo XI distinguió entre húmedas y secas, y afirmó que las convulsiones durante la dentición  en los niños se debían a cambios intestinales, especialmente si el niño estaba obeso.
Rhazes, en el siglo X describió el Mater puerorum un tipo de afectación neurológica en niños que se distinguía de la epilepsia y que podría tratarse de terrores nocturnos. En 1485, Roelans clasificó estas alteraciones al menos en 6 tipos, incluyendo pavor nocturnus, que serían terrores nocturnos o pesadilllas, mother in children similar a la epilepsia en niños mayores, relajación nerviosa, posiblemente crisis atónicas, espasmos y tétanos debido a inanición, etc. Mercuriale de Pádova distinguió 2 tipos, una con convulsiones generalizadas causadas por hidrocefalia, dentición o heredada y otro tipo, la “convulsión peligrosa”, en la que la crisis afectaba a una parte del cuerpo, aparecía en la primera semana de vida y se debía a mala leche materna.
El que escribe ha descubierto hace poco alguna foto infantil suya con un amuleto al cuello contra el mal de ojo.Sí. Con un trozo de cuerno de ciervo por esos mundos y yo sin saberlo. Y como diría un homeopático, amimefuncionó. Y  es que pese a Hipócrates, las fuerzas invisibles han estado detrás de esta enfermedad desde el origen de los tiempos. En la época babilónica, 17 siglos antes de Cristo, ya  se decía que si un niño pasaba 2-3 días sin chupar tras el parto, sufría por causa de los dioses y moría.
En las culturas mediterráneas, las crisis convulsivas se achacaron al mal de ojo, o fascinación, tan común aún hoy en nuestro día a día, como en el cuadro del inicio del post. En el evangelio de San Marcos hay una descripción de una crisis convulsiva muy famosa, que algo ha tenido que ver con la estigmatización que aún tienen. En los bautismo de la iglesia católica hay una parte llamada exorcismo, para evitar que el demonio posea a ese niño. Si no me creeis, pinchad aquí.

En el famosísimo Malleus maleficarum (martillo de brujas) del siglo XV (manual del inquisidor que se
preciara) se dice que muchas personas tienen convulsiones porque les han dado de comer huevos que han sido cocidos con personas muertas.No puedo descartarlo porque la Cochrane no se ha pronunciado aún sobre esto.Ni sobre las galletas de dinosaurios,ojocuidao

Id preparando el DSM VI

En 1603, Martin del Río describía el mal de ojo como “el poder derivado del contacto con el demonio, que cuando el que lo tiene mira a otra persona con esa intención, lo infecta con el demonio”. Así se entiende que un tratado de pediatría de 1751, Storch (atención, pleno siglo XVIII 0-o) tuviera 60 páginas sobre enfermedades provocadas por el mal de ojo, entre ellas, claro, las convulsiones. Lo estoy buscando en Amazon, pero no lo encuentro.
También se han descrito las convulsiones infantiles como resultado de experiencias estresantes en la madre embarazada.
Respecto a los protectores, San Valentín se lleva la palma. Kluger recopiló 341 obras de arte en las que se representa a San Valentín exorcisando a epilépticos. De hecho, el cráneo de San Valentin se veneraba como mediador para sanar la epilepsia hasta la revolución francesa. El tal Kluger debe ser un cachondo de mucho cuidado.

San Valentín con 2 niños con espasmos tónicos, las cabezas vendadas y unos demonios saliéndole de la cabeza. Cuadro patrocinado por Kepra.

 

San Valentín con un niño con clara crisis convulsiva. O clavándole la vara, todo hay que decirlo.

 

San Valentín arrepintiéndose de haber cambiado la guardia, y pensando en la dosis de Depakine

A todo esto, ¿dónde está el amor, San Valentín? ¿Será verdad que lo inventó El Corte Inglés?

Los dientes siempre han sido la causa de todo, y la primera causa de convulsiones en los niños, por eso les abrían las encías, evitando las crisis. Y muchos no mejoraban, por lo visto, pero esa idea aún llega a nosotros de muchas formas (fiebre, diarrea, catarro…).La práctica de cortar las encías llegó incluso al siglo XX y a mí me la recuerdan los mordedores y cremas-geles que se venden para el dolor de encías. Si es que existe eso.
En la primera mitad del siglo XIX, en Berna, el 75% de los niños muertos en el primer años se calificaron como dolores-cólicos-calambres, y eso incluiría crisis, tétanos, etc, incluidas las convulsiones asociadas al tan frecuente raquitismo en esa época.
La tercera causa más utilizada para explicar las convulsiones en niños, tras el demonio y los dientes, han sido las irritaciones intestinales. Rosen en 1764 dijo que la deficiente eliminación de meconio producía epilepsia, así como tomar leche humana cuando la madre menstruaba. Lo de siempre, mira esto sobre la mala leche materna. También se ha creído que los gusanos intestinales eran la causa de las crisis y esto llegó a casi todos los libros de medicina hasta entrados ya el siglo XX.
Phaire en 1545 ya constató que algunas familias tenían repetidamente hijos con crisis, entendiendo que el mal pasaba de padres ha hijos (no es este un post sobre las causas de epilepsia, pero hay cientos de enfermedades que asocian crisis que son hereditarias).
Un obstetra escocés, Smellie, en 1752 asoció las convulsiones en los recién nacidos con los partos dificultosos. Otro obstetra, Burns en 1811 observó que las crisis muy precoces en la infancia venían de partos en los que el niño estaba poco reactivo o todo lo contrario, con llanto violento.
Existe una enfermedad llamada síndrome de West muy conocida por los pediatras. Tiene crisis convulsivas en forma de espasmos en flexión. Pues bien, West era un médico que escribió en 1841 a Lancet describiendo lo que le pasaba a su hijo y pidiendo ayuda, quedando su descripción como la clásica del síndrome de West.
En 1873, Jackson (el otro), más de 50 años antes de la electroencefalografía dijo que la epilepsia ocurría por una descarga súbita, excesiva y rápida en la corteza cerebral. Ahí es nada.
Pese a todos estos avances, la población general se ha protegido de esta enfermedad además de con los santos, con amuletos. Los egipcios usaban el ojo de Wadjet,
 pero lo que más éxito ha tenido desde siempre para las crisis han sido los collares de coral.Desde 6 siglos antes de  cristo hasta la actualidad, aún se ven collares de coral, incluso famosos médicos como Paracelso lo recomendaban. Incluso Willis, que describió el polígono de Willis de la circulación cerebral, los recomendaba en el siglo XVII. Como pasa siempre, otras autores se han avergonzado de esas prácticas en esas mismas épocas. A finales del siglo XIX, con el surgimiento del magnetismo y el mesmerismo, se usaron collares con metales para prevenir las convulsiones (metaloterapia).Hay un estudio en Nigeria donde dicen que el 11% de los niños ingresados llevan collares-amuleto. Pocos me parecen.

Yo no soy ninguno de estos

 

En los últimos años se ha puesto de moda un collar de bolitas de ambar, que se vende para el dolor de dientes (y dale), pero que en su origen es un amuleto contra el mal de ojo, pese a quien le pese, ya que desde la edad media se ha creido en el ámbar como protector contra esta “patología”. Mira aquí y no mires mucho más que te asustas.Bueno, si os gusta, aquí los puedes encargar

Respecto al tratamiento, además de abrir las encías, rezar, exorcizar y cosas así, se han usado mucho los baños con agua caliente, los enemas, etc y medicamentos como Teriaca, un antídoto universal que era mezcla de más de 100 ingredientes o la peonia, en este caso también en forma de collar de raiz seca.
Por suerte y por el avance de la Ciencia, cada vez se entiende mejor las crisis y la epilepsia infantiles y los pacientes pueden hacer y llevar una vida más normal.

Os dejo otra vez el enlace de San Valentin aquí y otro al abstract del que he sacado gran parte de la información
Possessed by evil spirits: a history of seizures in infancy-Journal of Child Neurology 2013

Os dejo con 1 vídeo recopilatorio de la epilepsia en el cine, donde se ven muchos de los tópicos sobre esta enfermedad, espero que os guste, MERECE LA PENA

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4 Comentarios

  1. La verdad es que sí. El intestino sirve para todo, para que los nervios se agarren a algo, por ejemplo. Un saludo!

  2. ¡La de cosas que aprendo sobre epilepsia contigo!
    Excelente y ameno como siempre.
    Al parecer existe una tendencia en nuestro subconsciente a asociar la causa de enfermedades desconocidas con problemas intestinales (autismo) o echarle la culpa a la madre… ¡uf!!

  3. Hola Buenos días.
    Luego de llenar mis cabeza de conocimientos, me he pasado por tu blog y me he divertido bastante con tus comentarios brillantes, con un toque de humor negro y bastante crítica al trabajo que hacemos los pediatras. Deberían leerlo también los padres con porque el tema de los dientes, como le digo a todos: es una leyenda urbana…, no veas las caras que me ponen: ésta que sabrá, más que las abuelas… en fin que me lo tomo por el lado divertido.
    Me ha gustado mucho tu blog y seguiré leyendo.
    Un saludo

    Por cierto soy Norma, pediatra Colombiana radicada hace varios años en España.

    • Hola Norma, gracias por pasarte por aquí y por tus amables palabras. El tema de los dientes aún se arrastra desde el siglo XIX o antes, y lo peor es que muchos compañeros aún lo usan como si algo de verdad hubiera en ellos, quizás porque no se han planteado buscarlo en algún libro o revisión. Mucho más entendible para los padres que el virus que corre, dónde va a parar…
      Un abrazo fuerte

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