Castrar a un niño: Operación Triunfo

Mucho éxito tuvo la película “Los niños del
coro”, pero poco se ha hablado sobre los niños cantores

castrados en Europa en el
Barroco y posteriormente.
   Detrás de estas voces
existió durante años una práctica que a día de hoy podría considerarse una
mutilación. Los castraban. De esta forma, los niños no cambiaban la voz y se
conseguía que de adolescentes su tono fuera más agudo, pudiendo interpretar las
voces femeninas. Y es que se había prohibido que las
mujeres cantaran en la iglesia y se necesitaban voces dulces que duraran.
    Estos niños, llamados
castrados o castrati (en España capones,
aunque el término está en desuso) fueron muy conocidos, especialmente en
Italia, durante el siglo XVI e incluso llegando al XIX.

 

  ¿Qué hacía que
los padres permitieran castrar a sus hijos? ¿qué consecuencias físicas y
psicológicas tenían en estos niños y en sus personalidades? ¿cómo lo hacían? Eso es lo que vamos a ver
   La
orquiectomía terapéutica (castrar, vamos) es una de las operaciones más frecuentes del siglo XX
e hizo que muchos  pacientes con cáncer de
próstata mejoraran, ya que el estímulo de las testosterona testicular es un
factor que induce su crecimiento (esto le valió el Nobel de Medicina Brenton
Higgins
). También se ha usado en EEUU con fines eugenésicos (es decir, castrar a enfermos mentales, etc. que los americanos no son los buenos). Pero no vamos a hablar de Medicina. La castración se ha usado como
castigo a enemigos, para tener a eunucos en tareas del hogar, como castigo en
casos de violación o adulterio, como parte de ritos religiosos o para conseguir
una voz más dulce. De esto último va el post.
   No se sabe
cuándo se empezó a castrar a niños para conseguir voces más finas, aunque hay
referencias en la China Imperial y en Europa en el 400 DC.
¿Por qué necesitaban a
estos niños?

En la Carta a los Corintios (14:34) se dice que la mujer debe guardar silencio
en la misa. No lo he escrito yo. Al pasar del canto gregoriano a otro más
polifónico, se necesitaron voces más dulces o bien adultos haciendo falsetes,
eran los llamados “falsetistas”. Pero estos no conseguían el tono
deseado. Parece ser que los falsetistas fueron muy comunes en España, y es
probable que el primer niño castrado llegara a Italia desde la península ibérica.Ya
en 1555 hay referencias de nobles italianos que buscan niños castrados por toda
Europa para sus cortes. Se conocen castrati en la Capilla Sixtina desde
1565, pero el primer castrati oficial fue Jacomo Vasques en 1588. Pronto los castrati superaron en admiración a los falsetistas y fueron
sustituidos por estos. El Papa Clemente VIII dijo que la creación de los
castrados para los coros de las iglesias debía mantenerse para honor de Dios.

 

Pero este tema creó polémica en la Iglesia y hubo discusión sobre su
necesidad, ya que concilios anteriores y las leyes de la época prohibían la
castración salvo en caso de necesidad médica. Pese a esto, muchas voces
defendieron la práctica alegando que la voz nos distinguía de los animales, no
la virilidad, y que nunca se hacía sin el consentimiento de los niños y los
padres, siendo además un procedimiento con pocos riesgos (Tamburi, jesuita
siciliano,1591)
En el siglo XVIII, toda persona relacionada con la castración era
excomulgada.  El Papa Clemente XIV (1769-1775) en un intento de que se abandonara la castración de los niños, permitió que las mujeres actuaran y cantaran en
las iglesias y los teatros de los estados papales. Pero la costumbre siguió. El
1898 la foto oficial del coro de la capilla Sixtina mostraba a 7 castrati. En
1902 el papa Leon XII excluyó de forma completa a los castrati del coro de la
capilla Sixtina. 1902, oiga, más vale tarde que nunca.  Al parecer existía en una barbería de Roma una
cartel que decía “Aquí se castran los niños para la capilla del Papa”

 

   Se cree que durante el
siglo XVIII se castraban unos 4000 niños al año para estos fines, muchos morían
durante el proceso, aunque estas cifras no son seguras.
   La mayoría de las
ocasiones estos niños eran de familias muy pobres, o huérfanos, y se les
entregaba como forma de garantizarles una salida en la vida. Las zonas más
deprimidas económicamente fueron los lugares con el mayor número de
ellos.Aunque solamente algunos se hicieron ricos y famosos, la mayoría se
mantuvo en oficios relacionados con la iglesia. Además de los factores
hormonales que impedían el cambio de voz, recibían instrucción en el cante, que
a menudo, debían pagar con sus ganancias. Estas técnicas me recuerdan a la actualidad de las mujeres explotadas sexualmente (cosas mías). Algunos de los contratos escritos
incluían clausulas contra los padres si el niño huía de la institución que los acogía. Parece claro que esos documentos firmados por niños de 8-10 años eran una mera pantomima paterna.
Aspectos médicos
   Aunque se dice que
muchas de estas operaciones las practicaban cirujanos-barberos, lo cierto es que la
mayoria las realizaban Cirujanos favorecidos por la aristocracia. Burney, un
músico inglés del siglo XVIII intentó encontrar los lugares donde esto se
realizaba, pero fue de estado en estado y en cada uno le decían que era en otro
“tal es la vergüenza que los italianos tienen de esta práctica”. Pese
a esta clandestinidad, en Bolonia y Lecce se hacían la mayoría de las
operaciones. Como era ilegal, la mayoría de padres esgrimían causas que
justificaran la castración, como caídas de caballo, supuesta tuberculosis o
hernias, o heridas por animales a nivel testicular.
Existen pocas
descripciones de cómo se hacía (1707, Charles dÁncillon): se le pone en una
bañera y se le presionan las yugulares hasta que  queda en un estado de
apoplejía. Posteriormente se castra sin que sienta ningún dolor.En ocasiones
a algunos se les da opio, pero se ha visto que la mayoría mueren.
Lo de la compresión de las yugulares y el opio. Vaya combinación.A saber la de niños que se llevó por delante.
   Además de la voz, estos
niños poseían de adultos un hipogonadismo primario, que les hacía tener una
talla baja,alteraciones óseas, ginecomastia (muy útil para representar a
mujeres en la ópera) etc. Tampoco tenían pelo en las extremidades, en la
cara, ni otros rasgos típicos de la masculinidad. Muchas de la alteraciones de
los castrados han sido estudiadas en el siglo XX, al haber en Rusia una secta
que castró a 2000 niños. Tampoco viven más años, como se ha sugerido. La hipersexualidad que se exhibe en algunas películas recientes (Farinelli el Castrado, 1994) nunca se ha demostrado.
Rouseeau escribió: en
Italia hay padres bárbaros que sacrifican a sus hijos para ganar dinero.
Poco a
poco los castrati dejaron de ser reclamados en la ópera seria, y cayeron en el olvido.

 

Esta historia, que es atroz, no deja de ser contemporánea. Actualmente existen
milllones de mensajes para que los padres exploten a sus hijos en el mundo del
espectáculo y el cante, o el de la belleza infantil y el deporte. Y no me acusen de llamarles castradores. Al menos castrati, que suena más a falsete.Si quieres saber más
The Castrati: a physician´s perspective-I
The Castrati: a physician´s perspective-II

 

Me despido con unos reyes de los falsetes (si es que se tenían que haber quedado con los falsetistas)

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3 Comentarios

  1. Muy interesante el articulo, esta brutal.

  2. Fantástico y curioso post.

    Sigue en esta línea.

    Soy seguidor habitual.

  3. Qué barbaridad.

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