Imagino que ya conocéis la noticia de que en Pakistán un programa de televisión está dando como regalo a los concursantes recién nacidos, pero no recién nacidos de plástico, ni financiación para conseguir una inseminación o algo parecido, recién nacidos de verdad.
Si aquí tenemos a Sálvame con gente comiendo en directo mientras opina de todo lo que le pongan por delante o tertulianos que pasan de una cadena a otra en una carrera por ser el más oportunista y el más ventajista, allí tienen un programa de preguntas religiosas en el que entre otros premios te dan un bebé. Si aciertas claro. Bueno, si dices lo que quieren oír, que no es lo mismo que acertar.

¿Maternidad? Envuélvame 3 pares de niños. Pero niños estilosos

Según informa la prensa, son familias que ya tenían solicitado un niño, pero que no saben que se lo van a dar allí, una especie de Sorpresa Sorpresa pero en la que la escena de Ricky Martin es más real. Riete tu del escaparate final de El Precio Justo.

Si tiene el cólico del lactante el valor puede ser menor….



Parece que el presentador, que es una buena pieza, se los entrega a los sorprendidos padres en el público. Así, sin anestesia. La productora se justifica en que son niños abandonados, y por supuesto esto mejor que tirarlos a la basura, pero una vez que ya los han tirado o abandonado, no sé si es necesario enrolarlos en un concurso y entregarlos como regalo, de forma que la decisión del niño y la potestad de entregarlo dependa de un programa de televisión. Que no es un apartamento en Torrevieja, que quieras que no lo puedes revender o no ir, que es un niño, que ya ha sufrido el drama de ser rechazado y ahora le sumamos a su curriculum que el programa de moda lo entregue como un regalo entre lavadoras y microondas.

No me gusta, ¿lo puedo cambiar por el apartamento?

 

Las vacunas las paga el receptor

Al parecer en Pakistán el proceso de adopción tiene muchas lagunas, y esto lo confirma. Este programa también ha creado polémica por realizar conversiones al Islam en directo.
En algunas ocasiones una compañera me ha dicho que «las madres creemos que los niños son nuestros» como forma de explicar algunas reacciones tras un divorcio. En este caso, creo que dar la potestad de entregar un niño como mera mercancia a directivos de televisión es transformar una vida, con sus derechos, en un objeto, en una posesión, en este caso de un programa, que se da gracias al share y otros factores que para nada tienen que ver con el cariño, el amor y una crianza feliz.
Lo único por lo que me alegro es que no se ha hecho primero en Telecinco. Chúpate esa.

Aquí un video del asunto
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