Lactar en la «zona de fumadores»

Días atrás se ha montado un lío con las restricciones a dar el pecho en ciertas tiendas, y las opiniones de diferentes personas del show-business en contra de que las madres den la teta a sus hijos en público. Falta de conocimiento respecto a la crianza de un hijo y falta de ética personal es lo que yo veo en ello, y en algún caso, problemas psicológicos o de sexualidad. Grandes.
Somos mamiferos y mamamos. ¿Que una no le da teta?, ese no es el tema, es una elección a veces o la única opción otras. Pero atacar a la madres que simplemente alimentan a sus hijos ( y más cosas) y tildarlas casi de exhibicionistas es un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Los Lactarios de los centros comerciales no son guettos donde meter a las mamás y los lactantes. En ocasiones son lugares con un olor insoportable. No es el lugar para esconder al pecho ni para que el niño mame, como una zona de fumadores

Por eso esta nota del comité de Lactancia Materna de la AEPED es necesaria y os la pongo tal cual:

«La lactancia materna es la forma natural y más saludable de alimentar a los bebés. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y numerosas organizaciones científicas nacionales e internacionales (entre ellas la Asociación Española de Pediatría) recomiendan y fomentan la lactancia materna exclusiva los seis primeros meses de vida y, continuar con la lactancia materna a demanda, junto con otros alimentos, hasta los 2 años o más, según el niño y la madre lo deseen (1).
La lactancia materna es mucho más que un alimento. Existe numerosa evidencia científica de sus múltiples ventajas para la salud física y psíquica de los niños y de las madres y de que disminuye el gasto sanitario. También se ha constatado que los beneficios de la lactancia materna tiene una relación dosis-respuesta, es decir, a mayor duración de la lactancia, menor incidencia de enfermedades (2). La lactancia materna además favorece una relación muy estrecha entre madre e hijo y la continuidad del vínculo afectivo que se inicia durante el embarazo. Por todo ello, proteger, apoyar y fomentar la lactancia materna debe representar para toda la sociedad  algo cuyo valor es incuestionable y necesario.
La alimentación al pecho tiene que ser a demanda, es decir, hay que ofrecer el pecho al bebé cuando éste lo pida y durante el tiempo que quiera, hasta que lo suelte espontáneamente.  De este modo se regula la producción de leche según las necesidades del niño, se asegura la ingesta de leche del inicio y del final de la toma, cuya composición es diferente, y se logra un buen vaciamiento del pecho, evitando un excesivo acúmulo de leche que puede ocasionar ingurgitación y mastitis (3). Muchos niños, además de alimento, buscan consuelo en el pecho de su madre. Un bebé que llora y que demanda ser amamantado necesita a su madre. Retrasar innecesariamente el momento de la toma causa un sufrimiento evitable tanto para el bebé como para su madre.
Por otro lado, durante el tiempo de lactancia, la madre puede y debe hacer una vida normal con su bebé, lo que incluye frecuentar lugares públicos: medios de transporte, piscinas, restaurantes, museos, centros comerciales, etc. La lactancia no funciona con horarios preestablecidos, por lo que es habitual que el bebé tenga necesidad de lactar en alguno de esos lugares y es responsabilidad de toda la sociedad permitir que pueda hacerlo con libertad.
Las salas de lactancia se pensaron para proporcionar a las madres lactantes la opción de disponer de un espacio apartado, íntimo y cómodo para amamantar a su hijo, pero su uso no se ha de entender como algo obligatorio. El objetivo principal de estas salas no debe ser ocultar a las madres que dan el pecho, sino ayudarlas. Algunas salas de lactancia comparten el mismo espacio con el cambiador de bebés o el cuarto de baño, lo que puede resultar incómodo para las madres y poco saludable para los niños. Por otro lado, muchos locales públicos no disponen de estos espacios, por lo que la madre se puede ver obligada a elegir entre el llanto de su bebé, el conflicto con los responsables del local o renunciar a la vida en público durante el período de lactancia (período que puede durar varios años).
En nuestra cultura el pecho tiene sobre todo una connotación sexual. Pero en la mayoría de las culturas, es considerado en términos de su función primordial: es el órgano de producción de  la leche para alimentar a los niños. Lactar en público no debe ser visto como algo obsceno ni sexual, ni algo que deba ser escondido o restringido. Esta actitud representa un obstáculo para continuar con la lactancia y desanima a las futuras madres que pueden ver modificada su decisión de alimentar al pecho a su bebé por las dificultades sociales que esto conlleva.
Todos los niños, con independencia de su edad, tienen derecho a ser amamantados cada vez que lo precisen, y sus madres el derecho de poder hacerlo en cualquier momento y lugar. Hay que lograr un cambio de actitud en la sociedad para que todos seamos capaces de entender que amamantar forma parte de la naturaleza humana, de nuestra cultura; para que la imagen de una madre dando el pecho sea algo tan cotidiano que a nadie escandalice. Sería deseable que al igual que en otros países,  se arbitren las medidas necesarias (educativas y legislativas) para que tanto las madres como sus hijos puedan ejercer ese derecho en el modo y lugar que necesiten (4). Con ello, no sólo beneficiaremos a los niños y las madres sino a toda la sociedad.
Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de PediatríaReferencias:1.- American Academy of Pediatrics. Section on Breastfeeding.  Breastfeeding and the Use of Human Milk. Pediatrics 2012; 129,pp. e827 -e841. Disponible en: http://pediatrics.aappublications.org/content/129/3/e827.full 
2.- Melissa Bartick MD. The Burden of Suboptimal Breastfeeding in the United States: A Pediatric Cost Analysis. Pediatrics Vol. 125 No. 5 May 1, 2010. Disponible en: http://pediatrics.aappublications.org/content/125/5/e1048.long 3.- Lasarte JJ, Lozano MJ. Técnica del amamantamiento. En: Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. Manual de Lactancia Materna. Editorial Médica Panamericana. Madrid 2008, pp 75-82.
4.- Labbock MH. Breastfeeding: Population-Based Perspectives. Pediatr Clin N Am 2013; 60:11–30.

Aquí el enlace al pdf

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6 Comentarios

  1. Claro, las que exhiben el pecho y el acto no me parecenque estén en el buen camino.Pero dar de comer atu hijo el mejor alimento que existe a esa edadno debe quedar restringido a un lugar nada confortable

  2. la verdad es que los artiuclos de esta web me parece brutales, Super interesantes. Continua asi!!!

  3. Hola,
    yo en las primeras semanas de lactancia he entrado en algunas de estas salas y confirmo que no son muy acogedoras en lo que respecta al "aroma".
    Si que son prácticas para las mamás que dan biberón porque suelen tener microondas para así poder calentar el agua, o enchufes para el calientabiberones…, pero las mamás que dan el pecho tenemos la Suerte de tenerla siempre a la temperatura exacta!, no necesitamos ninguna preparación previa!…, deberían cambiarlas el nombre, porque para lactar no se necesita nada!
    Respecto la decisión de todas las madres de como criar a SUS HIJOS, pero no acepto que las madres se tengan que esconder en ningún sitio.
    ¿Por qué de lo natural es de lo que nos tenemos que avergonzar?…

    …por suerte sólo cai en la trampa de esas salas las primeras semanas.

    Saludos,
    Ma José

  4. No sé si has entrado en muchas salas de lactancia, las que yo he visto no huelen a nada porque solo es eso: sala de lactancia.

    • Hola,
      He tenido menos suerte que tu porque la mayoría que conozco son además cambiador y se acumulan las heces de los niños, incluidas las que no toman pecho, que huelen a heces de adulto. Eso si sabes lo que es,¿no?
      Un abrazo

  5. Como digo por aquí (http://www.centimetronews.com/2013/08/dar-la-teta.html), al final la cuestión es nuestra también, de nosotras mismas, de dar la teta en sitios públicos si el bebé nos lo pide. Sin buscar confrontación ni paseando la teta al aire por todo el lugar (no creo que haya muchas que lo hagan), pero dándole.

    Y el que se moleste, que se vaya haciendo a la idea.

    A ver si cada vez vamos siendo más 🙂

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