Sí, he encontrado en mi saliente de guardia (cosas raras que uno hace) este original termómetro piruleta, culmen del diseño e innovación. La verdad es que el hecho de que el niño chupe la piruleta, en sí quizás informe más de la causa del proceso que la temperatura que marque (si es que es fiable). Es poco probable que un niño con una neumonía chupe alegremente una piruleta (pero no tengo ningún estudio que lo diga, ojo)

La recomendación del “fabricante” de no preocuparse con 36ºC y de ir al hospital con 39ªC (pero al hospital corriendo, que le ha puesto signo de exclamación y todo) es digna de un tratado de Urgencias Pediátricas del Acme Memorial Center. Ahí, fomentando la fiebrefobia, y por ende, la polimedicación etc etc.
Existen otros métodos para aquellos que no pueden dejar de saber la temperatura y que cuando el niño tiene 37º “tienen décimas de fiebre” , o de los de “es que en él 36.8ºC es fiebre, que la suya normal es 35º” Me refiero al siguiente
El famoso, codiciado y afamado termómetro digital-chupete, directamente tecnología NASA al servicio de la ciudadanía.  Que no falte en la canastilla.
Aún así, los del termómetro piruleta habían ideado un modelo en el que la piruleta era verdadera, y luego el nene o la nena se quedaban saboreando el caramelo.

 

 

Con ideas como esta estamos apañados. Desde luego que los niños que no solo se dejen meter eso en la boca, sino que además se coman el caramelo, es probable que no tengan una enfermedad bacteriana invasiva. Creo que en vista de esto, en Rochester y Yale están cambiando sus criterios a toda prisa, a la trágala.
Os dejo el decálogo de la fiebre de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria
Acerca de la fiebre de vuestros hijos
1. La fiebre no es una enfermedad, es un mecanismo de defensa del organismo contra las
infecciones, tanto las causadas por virus como por bacterias.
2. La fiebre por sí misma no causa daño cerebral, ni ceguera, ni sordera, ni muerte.
3. Algunos niños predispuestos (4%) pueden tener convulsiones por fiebre pero el
tratamiento de la fiebre no evita estas convulsiones. Nunca se deberían dar
medicamentos para bajar la fiebre con este propósito.
4. Hay que tratar los niños febriles sólo cuando la fiebre se acompaña de malestar general
o dolor. El ibuprofeno y el paracetamol tienen la misma eficacia para tratar el dolor y su
dosificación debe realizarse en función del peso del niño y no de la edad. La
combinación o alternancia de ibuprofeno y paracetamol no es aconsejable
5. El uso de paños húmedos, friegas de alcohol, desnudar a los niños, duchas, baños…
para el tratamiento de la fiebre está desaconsejado.
6. No abrigar ni desnudar demasiado al niño con fiebre
7. El niño con fiebre debe estar bien hidratado. Hay que ofrecer frecuentemente líquidos y
procurar que éstos tengan hidratos de carbono (zumos de frutas, batidos, papillas, etc.).
8. No es aconsejable el uso de paracetamol  o ibuprofeno tras la vacunación para prevenir
las  reacciones febriles o locales.
9. Ni la cantidad de fiebre ni el descenso de ésta tras administrar ibuprofeno o paracetamol
sirven para orientar sobre la gravedad de la infección.
10. Debe vigilar signos de empeoramiento clínico y consultar con carácter urgente si su hijo
presenta:
 Manchitas en la piel, de color rojo oscuro o morado, que no desaparecen al
estirar la piel de alrededor.
 Decaimiento, irritabilidad o llanto excesivo y difícil de calmar.
 Rigidez de cuello.
 Convulsión o pérdida de conocimiento.
 Dificultad para respirar (marca las costillas y hunde el esternón, se oyen como
silbidos cuando respira, respiración muy rápida, agitada, etc.).
 Vómitos y/o diarrea persistentes o muy abundantes que causen deshidratación
(lengua seca, ausencia de saliva, ojos hundidos,  etc.).
 Si no orina o la orina es escasa.
 Siempre requiere consulta urgente la fiebre en un niño menor de 3 meses.