¿Cuál es la mejor edad para iniciar a los niños en el alcohol, en pequeñas cantidades?

 

Ninguna. Fácil respuesta, pero parece que no todo el mundo lo tiene claro.
Esta serie de imágenes de la artista gráfica Anna Utopia Giordano quieren llamar la atención sobre la edad cada vez más temprana a la que se inician los niños en el alcohol. Ha tomado diferentes botellas de marcas conocidas de bebidas alcohólicas y las ha renombrado con conocidas marcas de productos infantiles juveniles, colocándoles una tetina para asemejarlas a biberones. Las realizó para una exposición y son únicas, no estando a la venta.

 

La verdad es que la permisividad social ante el alcohol es su principal fuerza, y todos, o casi todos, colaboramos a ellos de alguna u otra forma, ya sea consumiéndolo, ya sea permitiendo que los niños vean cómo los adultos lo hacen, en la creencia de que eso no les influenciará. No hay una fiesta, comida, reunión, celebración, en la que el alcohol no surja, hasta tal punto que si una chica no lo bebe se piensa que está embarazada.  El consumo de alcohol por debajo de los 16-18 años es un indicador de la
permisividad social, la disponibilidad, la gran accesibilidad y el
incumplimiento legislativo en materia de alcohol. En algunos estudios se ha concluido que los niños encuentran atractivos los anuncios de alcohol de cerveza, y no podemos mirar para otro lado antes esta situación.
Además, existen otros riesgos del consumo de alcohol, especialmente en lo referente a si tu madre bebía durante el embarazo, el conocido y catastrófico síndrome alcohólico fetal., que en mi opinión está infradiagnosticado. En las historias clínicas de los recién nacidos ingresados o de las madre de maternidad, solamente 1 vez he encontrado que la madre beba. 1 vez. Atención. Rehistoriando a la madre, parece que la mujer fue sincera y se había tomado una cerveza al final del embarazo y, al contrario que muchas, pues había dicho la verdad.

Los datos del Ministerio de Sanidad son bastante claros:

  • “El alcohol es la sustancia más consumida entre la población escolar de 14 a
    18 años; el 76% declara haber consumido alcohol alguna vez y el 58% declara un
    consumo habitual (últimos 30 días).
  • La edad media del inicio al consumo se sitúa en los 13,6 años (13,4 en los
    chicos y 13,8 en las chicas) y al consumo semanal a los 14,8. En términos
    generales podemos decir que la proporción de bebedores aumenta progresivamente
    entre los 14 y los 18 años. Los mayores incrementos se producen entre los 14 y
    15 años, lo que sitúa a este grupo en una edad crítica en la expansión de este
    hábito.
  • Ellos siguen bebiendo
    más que las chicas, pero ellas lo hacen con más frecuencia.
  • El 39,7% de escolares se ha emborrachado alguna vez y el 20% lo ha hecho en
    el último mes. Pese a lo cual tan sólo un 7,4% de los escolares percibe que bebe
    mucho o bastante.
  • Un elevado porcentaje (28´5%) reconoce haber sufrido alguna consecuencia
    negativa asociada al consumo de alcohol, principalmente problemas de salud,
    riñas y discusiones y conflictos familiares. El 19,5% reconoce haber conducido vehículos bajo los efectos del alcohol
    o haber sido pasajeros de vehículos conducidos por alguien que estaba bajo estos
    efectos.
  • Patrón de consumo: consumo de cervezas y combinados,
    preferentemente en lugares públicos, con amigos y durante los fines de semana
    (viernes, sábado y domingo). Los lugares habituales de consumo entre quienes han
    bebido en el último mes son los bares con amigos, discotecas y la calle. Así el
    alcohol adquiere un papel fundamental como articulador del ocio y las relaciones
    sociales de los jóvenes.
  • Intensa asociación entre los consumos de alcohol, tabaco y
    cánnabis, de modo que el uso de cualquiera de estas sustancias implica una alta
    probabilidad de consumo de las restantes. Los bebedores ocasionales son en el
    42% de los casos fumadores ocasionales y en un 35% consumidores de
    cánnabis.
  • Las principales vías por las que los escolares reciben información son: los
    medios de comunicación (66´8%), los padres y hermanos (57%), los amigos (53´2%)
    y los profesores (45´6%). Hecho que pone de manifiesto la importancia del entorno social y familiar además del
    educativo.

 

Durante la infancia los niños y las niñas aprenden a identificar el alcohol
con el mundo adulto, bien por el ejemplo de sus padres y madres, bien por la
influencia de otros modelos sociales a través del cine, televisión etc. La imitación y el deseo de ser como los demás tienen un peso
muy importante en el inicio del consumo de alcohol.
La construcción del hábito de consumo de alcohol que, en la mayoría de los
casos, comienza por inercia, sin una reflexión previa, dentro de un entorno que
lo favorece, se potencia si aprende que el alcohol le sirve, al menos a corto plazo, para evitar situaciones
negativas (por ejemplo vencer la timidez, calmar los nervios), o para obtener o
intensificar sensaciones positivas (pasarlo bien, desinhibirse, sentirse a gusto
con su grupo, tener sensación de euforia, etc.).
A medida que aumenta la edad y la
frecuencia del consumo, éste se traslada al entorno de amigos: ¿una coca cola? ¿estás tonto? Los
jóvenes buscan su identidad y construyen subpersonalidad entre sus iguales.
 La cantidad de alcohol consumida por
un adolescente parece depender de la cantidad que ingieran los compañeros, por
lo que la voluntad de dominio o control sobre la propia ingesta se supedita a la
presión grupal.
El grupo ofrece la suficiente
seguridad como para que el menor pueda desplazar la relación de simetría de un
plano interpersonal a un plano intrapersonal (probarse a sí mismo). Confluyen en
él una serie de rasgos (atracción por el riesgo como un modo de conocer y
ampliar los límites, falsa conciencia de invulnerabilidad etc.) que contribuyen
directamente a la intensidad de la ingesta.De ahí los concursos de hiperingesta alcohólica.
Pasado el consumo ocasional, es frecuente que los adolescentes y jóvenes
mantengan, dentro del grupo de iguales, un nivel alto de consumo de alcohol.
Este nivel tiende a moderarse y estabilizarse a medida que el o la joven
construye su propia personalidad.
Pero esta moderación del consumo no ocurre en
todos los casos y la probabilidad de que se produzca es menor, cuanto más
elevado es el nivel de consumo en la adolescencia y la juventud.
Otro elemento que contribuye al importante consumo de esta sustancia es la
publicidad, destinada al mantenimiento y a la captación de nuevos bebedores en
grupos de población vulnerables, como son los niños, adolescentes y mujeres, a
través de la publicidad directa, mediante la promoción de sus productos bajo el
patrocinio de diversas actividades (deportivas, musicales, viajes, sorteos,
premios, etc.), o utilizando marcas en otros objetos (ropa, disco, calzados,
relojes, etc.). La publicidad se sustenta en estudios motivacionales y pulsa
todos los resortes por los que se mueve la juventud (diversión, popularidad
entre iguales, sexo, modernidad, contestación…).Los anuncios forman lo que pensamos y cómo nos sentimos. Venden más que el producto mismo. Venden ideas o mensajes que animan a la gente a que compre el producto. Las compañías que producen alcohol gastan mucho tiempo y dinero en crear imágenes que hacen que el beber alcohol parezca atractivo. El mensaje que dan es que el alcohol dará una mejor vida.  La promoción del consumo de
alcohol puede hacerse incluso a través de bebidas refrescantes para niños cuyo
diseño imita el de bebidas alcohólicas y mediante anuncios que incluyen los
refrescos en el mismo contexto social en que los adultos usan alcohol.

En esta guía americana hay variados consejos para las familias sobre cómo mantener alejado a los niños del consumo de alcohol

(function() { var scribd = document.createElement(“script”); scribd.type = “text/javascript”; scribd.async = true; scribd.src = “http://www.scribd.com/javascripts/embed_code/inject.js”; var s = document.getElementsByTagName(“script”)[0]; s.parentNode.insertBefore(scribd, s); })();

La publicidad directa de bebidas sin alcohol (solo faltaría que llevaran alcohol…) siempre me ha repugnado. Con la excusa de que así hacen lo mismo que los padres (brindar,celebrar…), se da pie al comportamiento de imitación. Que digo yo que un niño nunca ha estado en los brindis. Si lo llevamos a lo absurdo, también habrá que pensar en otros productos de adultos para niños, no vaya a ser que quieran también participar.
En España son famosas bebidas tipo Champin, que es una botella que imita a una de champán (curiosa similitud en los nombres)



En Japón van más allá, y existe una bebida llamada Kodomo Sangaria para que los niños participen.

Personalmente creo que solamente sirve para fidelizar y enganchar a futuros consumidores. Si no pensáis así, decidme entonces qué pensáis después de ver su vídeo promocional e id pidiendo hora en el psicoftalmólogo.

Dice el eslogan “hasta los niños necesitan un trago” (no, no sé japonés, pero sé que lo dice). Después de esto, me declaro seguidor acérrimo de Godzilla y lo veo comedido. Lo que te digo.
En Italia, una bodega ha sacado unas botellas de vino, esta vez con alcohol real, con el logo de Hello Kitty

Lo que pongo en duda es que lleve alcohol de verdad si han tenido que sacar una linea así. Joaquín, ya estás tardando en catarlas.
The Colbert Report Mon – Thurs 11:30pm / 10:30c
Tip/Wag – Hello Kitty Wine & Pig’s Blood Filters
www.colbertnation.com
Colbert Report Full Episodes Political Humor & Satire Blog Video Archive

Otra fuente útil para padres
KidsHealth-Alcohol y niños

Me despido con buena música esta vez, de 1996, cuando yo era el que asistía a los botellones en el anfiteatro de Granada

(Empecé viéndolo en Andamos Armados y luego ya, pues en lo que viene siendo Internet)

← Entrada anterior

Entrada siguiente →

2 Comentarios

  1. Anónimo

    me gusta mucho tu blog 😉

Deja un comentario ¡gracias!

A %d blogueros les gusta esto: