El brote de gastroenteritis causado por E coli ha desencadenado todo tipo de informaciones, muchas de ellas basadas en criterios periodísticos y no científicos.Como dicen que el hombre tropieza varias veces en la misma piedra, hemos vuelto a asistir al juego de la desinformación, del sensacionalismo e incluso de la conspiración. Más fácil sería recordar que el E coli es una especie fundamental para la vida del ser humano, que la gran mayoría de estas bacterias viven en nuestro intestino (su descubridor,Theodore von Escherich, las descubrió en heces de recién nacidos), y algunas, por ejemplo,  son una causa común de infecciones urinarias, sepsis y meningitis neonatales Y también, ya de paso, que hay varios tipos que afectan de forma diferente al intestino humano, y que los casos descritos en Alemania corresponden a la variante enterohemorrágica o verotoxigénica, dentro de la cual está la E coli productora de Toxina Shiga (similar a la Shigella). Tampoco estaría mal ver que las epidemias anteriores de gérmenes parecidos (el tipo 0157:H7) tuvieron desarrollos similares y la labor para encontrar el origen del brote fue ardua. Incluso dedicaron un capítulo de la frikiserie «Crímenes Imperfectos» al brote de EEUU donde murieron varios niños (la caca de venado y el zumo natural tuvieron la culpa, temporadoa 1, capítulo 13).
Tampoco se hace mucho hincapié en que una de las complicaciones más graves es el síndrome hemolítico urémico, que ni es nuevo para los médicos y pediatras, ni el E coli es su única causa.
Hace poco tuvimos un niño con una infección de orina por E coli y era normal la alarma de la familia. Tenía el bicho de la tele.

Y no se referían al pelocho.
Mientras tanto, se ha publicado el estudio epidemiológico del brote alemán en el New England Journal of Medicine, describiendo el tipo de pacientes afectados, su severidad y otras circunstancias.
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